La llegada del papa León XIV a la Argentina moviliza la agenda oficial y el operativo de seguridad en la Ciudad de Buenos Aires. Durante su estadía, el sumo pontífice se alojará en la Nunciatura Apostólica, ubicada en el barrio de Recoleta. En ese marco logístico, la confitería Dos Escudos fue seleccionada para proveer el desayuno diario del pontífice. La elección surgió porque las hermanas misioneras del catecismo, responsables de la atención en la residencia del nuncio, compran habitualmente sus productos en este comercio de la zona.
Productos artesanales y el desayuno papal
La confitería y panadería Dos Escudos opera en Quintana y Montevideo, además de contar con otros locales en la ciudad. El establecimiento comercializa una amplia variedad de panificados, facturas, tortas, confitería fina y sándwiches de miga, elaborados bajo producción artesanal que prescinde de maquinarias industriales como laminadoras. Cada pieza de panadería se elabora a mano diariamente en una cocina centralizada para garantizar la frescura de los ingredientes antes de su distribución a las sucursales.
Para el desayuno de León XIV, la administración de la confitería indicó que no se requirió ninguna preparación especial ni un menú fuera de lo común. El papa consumirá los mismos alimentos que el resto de los residentes de la Nunciatura. El menú previsto incluye medialunas de manteca y sándwiches de miga tradicionales, aunque Francisco, el dueño de Dos Escudos, contó que han pedido especialmente el cheesecake de frutos rojos.
Asimismo, la empresa ofrece especialidades como fosforitos, locatellis, sacramentos, chips de jamón y queso, tortas en varios formatos, y un pan dulce que se comercializa durante todo el año.
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Origen e historia de la confitería Dos Escudos
La historia de Dos Escudos comenzó hace más de cuarenta y cinco años por iniciativa de Domingo Parrondo, un inmigrante oriundo de la localidad asturiana de Luarca que llegó a la Argentina en busca de oportunidades tras la posguerra europea. Con esfuerzo personal y dedicación al oficio pastelero, Parrondo estableció un negocio enfocado en la calidad rigurosa de las materias primas y en el respeto por las recetas tradicionales.
En la actualidad, la firma se encuentra administrada por la tercera generación de la familia fundadora. A lo largo de las décadas, el negocio amplió su presencia comercial con sucursales habilitadas en distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires, tales como Juncal y Montevideo en Retiro, un local en Palermo y otro reciente en Caballito sobre la avenida Pedro Goyena, el cual cuenta con un sector de elaboración a la vista.