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Dio la primera vuelta al mundo en velero, pero lo tildaron de “mufa” y su relación con Perón lo condenó al ostracismo: la historia de Vito Dumas

Quién fue Vito Dumas, el legendario navegante argentino que dio la vuelta al mundo en soledad y terminó condenado al ostracismo por el peronismo
Dio la primera vuelta al mundo en velero, pero lo tildaron de "mufa" y su relación con Perón lo condenó al ostracismo: la historia de Vito Dumas

Diego Maradona, Lionel Messi, Guillermo Vilas, Juan Manuel Fangio, Nicolino Locche, Luciana Aymar y Gabriela Sabatini, son todos nombres que la mayoría del público argentino relaciona inmediatamente con logros deportivos. Fútbol, tenis, automovilismo, boxeo y hockey se asocian de forma automática con solo mencionarlos. Sin embargo, hay otros apellidos que pasan desapercibidos para una buena parte de la población, pese a que lograron hañazas casi inverosímiles. Tal es el caso de Vito Dumas, quien se convirtió en una leyenda al completar la primera vuelta al mundo en velero y en solitario por la ruta del Cabo de Hornos en plena Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, una mezcla de envidia de un sector clasista del yachting, algún anónimo malicioso, sus vínculos con el justicialismo y que Juan Domingo Perón lo haya nombrado Teniente de Navío de la Reserva Auxiliar de la Marina de Guerra y director de la Escuela de Náutica fueron hechos que lo llevaron al olvido. Tildado de mufa, investigado por la Revolución Libertadora y exiliado, su nombre quedó condenado al ostracismo por años.

En rigor, antes de aquella proeza de 1942, Dumas ya era aclamado por el público porque, sin haber navegado jamás antes en mar abierto, partió de Arcachón (Francia) en una embarcación totalmente precaria de 1918 hacia Buenos Aires. Tan popular fue el apodado “navegante solitario” que llegó a tener su tango dedicado por los autores Jaime Yarin y José Horacio Staffolan e interpretado por la orquesta de Carlos Di Sarli. Consecuentemente, salía en las portadas de las revistas más importantes y era reconocido en todo el mundo.

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Aquel primer gran logro comenzó en diciembre de 1931 y se consumó el 13 de abril de 1932, meses después de la llegada de los tripulantes del Ingrid, que unió el trayecto Cowes (Inglaterra)-Buenos Aires. Precisamente, algunos especialistas en el tema, consideran que Vito opacó a los primeros con su hazaña y por bronca podría haberse generado el mote de mufa. Otros, en tanto, entienden que fue un malentendido que se trasladó a lo largo del tiempo y se agigantó, al punto que en la actualidad muchos hombres de mar se niegan a mencionarlo. Mientras que hay quienes creen que desde cierto sector elitista de El Yacht Club Argentino surgió “el innombrable“, la mayoría coincide en que se exacerbó a partir del vínculo que mantuvo con el peronismo y sobre cuando cayó el gobierno justicialista por el golpe de 1955.

¿Por qué “yeta”?

Tanto su biógrafo, Ricardo Cufré (Vito Dumas, testimonios de la leyenda), como el director del Instituto de la Historia Náutica Argentina (IHNA), Gustavo Agra, coinciden en que el mote se inició en la década del 30. No obstante, mientras que el primero tiene un testimonio de primera mano que indicaría que el “apodo” provino del haberle opacado con su primera proeza la llegada a los tripulantes del Ingrid que recorrieron el mar abierto desde Inglaterra a Buenos Aires, el segundo no cree en ese origen ya que entiende que había buenas relaciones entre esos navegantes y Vito Dumas.

“No es que un buen día alguien apareció y dijo a este lo vamos a arruinar llamándolo ‘mufa’. El mote nace como si a alguien se le cae el comentario, pero no hay que olvidarse que él opacó al Ingrid en 1932, cuando llega unos meses después que ellos. Entonces, la gente empezó a vivarlo, a quererlo, a elogiarlo y alguno habrá dicho ‘este tipo es mufa, como queriendo decir, nos cagó el festejo y la fama de nuestro viaje’. A partir de entonces, le quedó el loco, el loquito y el mufa, que para la paquetería de la década del 30 eran apelativos peyorativos. De hecho, a mi me lo comentó alguien que fue testigo de la situación, ahora ya fallecido”, le explicó Ricardo Cufré a El Destape.

En cambio, Gustavo Agra aporta otro matiz al respecto. “No es correcto que los tripulantes del Ingrid le tenían bronca o fueron los que aplicaron ese mote. Yo tengo como prueba una foto. Resulta que cuando Al Hansen, célebre navegante noruego, viene a la Argentina, quería conocer a Vito Dumas ¿Y quién es el que lo lleva a su casa a tomar mate para que se conozcan? Escurra, uno de los tripulantes del Ingrid, y quedó la imagen de ese encuentro. Yo creo que en realidad, fue que alguien lo hizo para joder y se fue trasladando a lo largo de las generaciones en base a gente la creencia de gente irracional. Incluso creo que se generó a partir de las película argentina Jettatore de finales de los 30. De todas maneras, lo peor del caso, es que aun persiste y por eso muchos navegantes no lo quieren nombrar actualmente. Ahora bien, quién fue exactamente no lo sé”, explicó.

Y respecto de que se originara desde cierto sector elitista de El Yacht Club Argentino, el director del Instituto de la Historia Náutica Argentina (IHNA) dijo: “Aunque no parezca, el yachting es un deporte popular, está centenaria institución tampoco nació como un club cajetilla, después se convirtió en un lugar exclusivo. Y desde allí,no había un particular encono con Dumas. Más aún, a él le otorgaron el carnet de socio honorario después de la travesía con su primer velero: el LEHG I. Lo que pasa que se terminó yendo de la institución porque se negaba a pagar los servicios como el amarre de su embarcación. A partir de ahí, empezaron con lo de ‘no lo nombres a este’. Y yo creo que lo de la mufa lo repitieron mucho los navegantes de bar, que te decían que era yeta”.

“Hay una carta que Dumas le escribe a Manuel Campos (el diseñador del LEHG II), donde le comenta: ‘Acá (en el Yacht Club Argentino) me hacen la vida imposible’. Ahora bien, ¿qué quiso decir con ‘me hacen la vida imposible’? ¿Que lo segregaban socialmente, que en todo caso fue mutuo? Porque no le daba pelota a nadie, eh. De hecho, le pidieron dos o tres veces que se ponga al día con las cuotas, y él se sintió molesto porque era Dumas ¿Cómo le iban a hacer pagar amarras justo a él? Entonces, para mí es una mixtura de los dos: alguien de allí pudo haber lanzado lo de mufa, pero también es cierto que él nunca dijo que fuera por eso que se fue del club. Yo pude afirmar que se lo trata de mufa desde ese entonces, pero el resto no se puede confirmar”, acota Cufré.

Y continúa: “El no era un tipo fácil, no le daba bola a nadie, era poco menos que intratable, entonces eso no generaba buenas relaciones, no generaba amistades, Y si le sumamos que le sucedió en el Yacht Club Argentino en la década del 30 y del 40, imagínate lo que iba a ser después del 55, con un club de la Marina”.

Teniente al mando de la goleta Juan Perón

En rigor, ningún dato es elocuentemente esclarecedor, ni vinculante. Es decir, que un integrante del Ingrid haya hecho de nexo entre un famoso navegante y Vito Dumas pareciera que elimina la teoría que los tripulantes de aquella célebre embarcación lo odiaran, aunque había otros tres: Arturo de la Serna, Arturo Llosa y Ricardo Cooper Coles; imposible de comprobar si la fama de mufa la inició alguno de ellos.

Asimismo, que lo declararan socio vitalicio en El Yacht Club Argentino, haya una placa de su proeza entre sus locaciones, realizaran homenajes póstumos, tampoco excluye que el mote se haya originado entre alguno de todos los que habitaban esa institución. Lo que parece inconstrastable es que a medida que pasaron los años de su primera proeza, luego su vuelta al mundo, y otros trayectos increíbles que aparecían en la primera plana de los diarios argentinos, el rumor de que era yeta se agigantó -sobre todo en el ámbito de la Armada Argentina– cuando Juan Domingo Perón lo nombró Teniente de Navío de Reserva y, más cuando, su gobierno fue derrocado.

Es una verdad de perogrullo que los dos primeros gobiernos peronistas apoyaron fuertemente a los deportistas argentinos. De hecho, durante ambas gestiones el país obtuvo 12 medallas olímpicas, el equipo de básquet fue campeón del mundo en una final frente a Estados Unidos que se disputó en el Luna Park, Juan Manuel Fangio obtuvo tres de sus cinco títulos en la Fórmula 1, entre otros tanto ejemplos. Perón, además, era un amante como seguidor, pero también practicaba esgrima y equitación.

Vito Dumas, como si no alcanzara con el recorrido en solitario Francia-Buenos Aires y la vuelta a la Tierra entera vía Cabo de Hornos en plena Segunda Guerra Mundial, además realizó dos viajes de ida y vuelta entre la Capital Federal y Nueva York, entre otros trayectos. En consecuencia, recibió el Premio Slocum (The Slocum Award), un prestigioso reconocimiento internacional para el yachting que se le otorga a navegantes que realizan hazañas excepcionales, especialmente en la navegación oceánica en solitario. De hecho, Vito se convirtió en la primera persona del mundo en recibir este galardón internacional. Popular, con logros épicos y de origen austero.

Por lo tanto, entre el contexto político y sus logros, era casi cantado su reconocimiento durante el peronismo. De hecho, no solo le otorgaron un grado propio de la Armada, también lo designaron director de la Escuela Náutica Deportiva para que las personas de pocos recursos pudiesen navegar. Además, en aquella institución le designaron la Goleta Presidente Perón para actividades de enseñanza. De hecho, con esa embarcación planearon un viaje de instrucción a España, aunque resultó fallido debido a que la nave encalló en Brasil.

¿Vito Dumas era peronista?

“No hay nada, absolutamente nada, que me permita afirmar como biógrafo de Dumas que él era peronista. Hay una gran confusión que se dio a partir del encallamiento de la goleta Juan Perón en Brasil. En ese entonces, era construmbre que el barco del Estado tuviera fotos del presidente. En este caso, además había de Evita. Y lo que sucedió con la malograda expedición a España es que entre los estragos que quedaron en la playas de Ponta do Mangue se desparramaron las imágenes con ambos líderes políticos. Y luego los pescadores y habitantes de la zona las recogieron. Así, las cosas, el gorilismo de la época hizo expandir la idea de que Víto Dumas era filo peronista. Es más, ni siquiera puedo afirmar que el navegante solitario supiera que las fotos estaban a bordo, porque no iba él solo. Iban muchos graduados, hijos de obreros que probablemente eran peronistas. Tal afirmación, es como decir que porque el Papa Juan Pablo II visito a Fidel Castro se hizo comunista: es insostenible”, exclamó ante El Destape Ricardo Cufré.

Pese a que no hay pruebas de que Dumas fuera peronista, es innegable la inquina que generó en una parte de la población primero su popularidad, luego que lo nombraran teniente durante el gobierno justicialista, más las fotos de Perón y Eva en la goleta. Sobre todo impactó fuerte en un sector de la Marina, en otro del yachting y en el antiperonismo, en general.

“Perón lo lleva a todos lados en la misiones al exterior, como diciéndoles a los marinos ‘para mi el navegante es este’. Imaginate lo que se gestó adentro de la Armada, fue como mojarles la oreja, que un don nadie que venía de afuera, con un antecedente de un navegante solitario, deportivo y civil, terminara siendo como un embajador que lo llevara a Perón a todos lados”, ratificó la idea Ricardo Alonso, coautor junto a Cufré de Vito Dumas, Testimonios de la leyenda, en el documentalEl navegante solitario de Rodolfo Petriz.

El odio para ocultar al Maradona del yachting

Con todo, finalmente, aquellas ansias de revanchismo se canalizaron después del 16 de septiembre de 1955. De hecho, luego del golpe, Dumas se exilió un año. No obstante, no pudo eludir como otros deportistas ser objeto de investigación de la Comisión 49. El organismo fue creado por la autodenominada “Revolución Libertadora” para investigar las políticas públicas y el uso del deporte durante el gobierno de Juan Domingo Perón. Mediante este mecanismo sancionaron con la prohibición para competir a campeones olímpícos o del mundo, como el seleccionado de básquet.

“Después, con la Revolución Libertadora se castigó, molestó y apartó a muchos deportistas argentinos por cuestiones de política. La tenista Mary Terán de Weiss, el tirador olímpico Carlos Enrique Díaz Sáenz Valiente, son los que recuerdo por citar solo a algunos. A Vito Dumas también lo investigaron. Un absurdo total, obviamente, no le encontraron nada: tenía una conducta intachable”, recordó Cufré.

En la misma línea actuaron en contra de famosa embarcación con la que dio la vuelta al mundo: LEHG II, que fue destruida. “Perón se lo había vendido a la Marina y después ya no lo recuperó más. De hecho, el barco después del 55 fue satanizado. Es más, los palos de la embarcación los usaron para hacer asados en el astillero Río Santiago, enfrente de la Escuela Naval: los cortaron, los trozaron, los tiraron al fuego. Y el velero, si vos ves la foto que está en mi libro, está partido por la mitad, como que quedó un esqueleto”, recordó el biógrafo ante El Destape.

Y continuó: “Tras el golpe del 55, la Marina no quería el barco, se lo pasó a la Prefectura, que tampoco lo quería, entonces se lo dio a la Escuela Nacional de Náutica. Es decir, se lo pasaban entre ellos porque nadie lo quería mantener, por eso quedó ahí en el agua para pudrirse. Es más, lo sacaron a tierra y murió, pero un buen día apareció un señor llamado Carlos Pardomo que lo hizo restaurar con la condición de que lo llevaran al Museo Naval de Tigre y lo cuidaran. Allí está en la actualidad”.

Desde ese entonces, comenzó el camino del olvido del navegante solitario. Si bien él siguió conectado con las rutas marítimas, sus viajes, algunos más complicados que otros (también tras un parate por problemas de salud empezó a dedicarse a la pintura), la invisibilización no se detuvo hasta su muerte, en 1965, y salvo algunas excepciones persiste en la actualidad.

“Dumas era el Maradona del yachting”, se suele decir. El mismo concepto se podría aplicar se se lo analoga con Fangio, Messi, Vilas, Sabatini, sin embargo, aún a aquellos que les suena su nombre no tienen ni la más mínima idea de los logros cuasi inverosímiles del marino. Y eso no fue casualidad: si no cómo es posible explicar que haya pasado de ser recibido por multitudes después de sus viajes, ser nota corriente en los diarios de la década del 30, 40 y parte del 50, tener un tango dedicado, a convertirse en un personaje -como mucho- de culto por fuera del yachting. La respuesta casi unívoca: la combinación de elitismo, odio clasista y antiperonismo que lo denostaba.

Fuente: El Destape — Ver noticia original