Denisse González, conocida por su paso por “Gran Hermano”, atraviesa semanas de incertidumbre desde que la internaron dos veces por una fuerte caÃda de plaquetas. La joven usó sus redes para hablar de su presente, aunque todavÃa no le ponÃa nombre al cuadro que la afecta. Ahora, invitada a “La Mañana con Moria” en El Trece, contó qué enfermedad tiene y cómo la lleva adelante. Su testimonio mezcla miedo, aprendizaje y una frase que la define: “Yo no soy la enfermedad”.El nombre del diagnóstico”Es una enfermedad muy particular, pero por lo que tengo entendido le pasa a muchas personas. Mi enfermedad se llama púrpura trombocitopénica idiopática. En mi caso es idiopática porque no se sabe la causa que lo provocó”, explicó González. Con palabras simples, describió cómo funciona la patologÃa: “Cuando vos te cortás, automáticamente las plaquetas se juntan en tu cuerpo y hacen de taponcito para controlar las hemorragias”.Sobre la gravedad del cuadro, señaló: “Yo llegué a tener mil plaquetas. Al mÃnimo contacto o mismo los pequeños vasitos sanguÃneos en nuestro cuerpo que constantemente se van rompiendo, mi cuerpo no lo puede controlar, entonces yo corrÃa riesgo de tener una hemorragia interna”. El inicio de todo fue un control de rutina: “Fui a hacerme un chequeo y terminé internada”.La palabra del médicoEl doctor Guillermo Capuya, panelista del programa, precisó que hoy la denominación del cuadro es púrpura trombocitopénica inmune. Indicó que puede asociarse a un déficit de vitamina B12, ciertos medicamentos -como la heparina-, una baja en la producción de plaquetas o su destrucción. Aclaró que los tratamientos incluyen corticoides, inmunoglobulina y otras lÃneas terapéuticas. También explicó que, en algunos casos, el bazo puede destruir las plaquetas y se evalúa una esplenectomÃa.El novio de Denisse González, Bautista Maccia, la acompaña todo el tiempo.Un mes despuésGonzález contó que, cuando llegó al valor de 1.000 plaquetas, tuvo restricciones para evitar sangrados. “Estaba en un estado de riesgo, entonces no me podÃa ni siquiera lavar los dientes”, afirmó. Ante la consulta sobre el riesgo principal, confirmó que podÃa sufrir un sangrado intracerebral.Hoy, un mes después de su última internación, dice que está estable, aunque el proceso todavÃa la afecta emocionalmente. “Es muy raro cómo la vida te va presentando problemas de un dÃa para el otro y vos los tenés que afrontar”, sostuvo ante Moria Casán. “Estoy muy sensible. Me hace mal verme asÃ. Yo sé que tengo una enfermedad, pero yo no soy la enfermedad”.Tratamientos y apoyosLa joven contó que ya probó cuatro tratamientos y que parece haber encontrado el adecuado: “Aparentemente están funcionando. De acá salgo y me voy al laboratorio, asà que vamos a ver cómo van esas plaquetas”.También habló de por qué hizo público su proceso: trabaja con redes sociales y no querÃa desaparecer sin explicación. “Obviamente decidà visibilizarlo porque no iba a desaparecer un mes entero”, explicó. A través de ese contacto, conoció “un montón de personas” que conviven con la misma patologÃa.Su pareja, Bautista Mascia, a quien conoció en Gran Hermano, la acompañó durante las internaciones. “Estamos juntos desde que salimos de la casa. En diciembre se cumplen tres años desde que lo conocÔ, contó. Sobre su apoyo, agregó: “Es un hombre con todas las letras y fue mi felicidad, mi rayito de luz ahà en esa clÃnica internada”. Aunque reconoció que él se asustó, remarcó: “Siempre decÃa que yo estaba un dÃa más cerca de la curación”.Lo que deja el procesoGonzález sostuvo que la experiencia le dio otra dimensión a los vÃnculos. “Vos tenés que cuidarlos, porque el dÃa de mañana cuando te pasa algo, esas personas son muy necesarias”, afirmó. Recordó a otros pacientes que vio internados: “Vi mucha gente sola en el hospital, mucha gente grande que estaba sola. No los venÃa a ver nadie y están enfermos y tienen miedo, porque cuando vos crecés volvés a ser como un niño otra vez”. Para ella, las visitas y las conversaciones aportan contención: “Que vengan, que te charlen, que te llenen de energÃa, que te traigan chismes, te da vitalidad también”.Al hablar sobre la incertidumbre de su evolución, la joven expresó: “Hay que trabajar el hecho de que nosotros no podemos controlar la vida. Yo no sé si me voy a curar, yo no sé si me voy a tener que medicar toda la vida, si dentro de un mes me curo, si mañana me voy a curar”. Y agregó: “El cuerpo humano es muy extraño, hay que saber entenderlo y aprovechar la vida, vivir y ser felices”.Ante la pregunta de qué le dirÃa a la Denisse anterior al diagnóstico, respondió: “Que no se asuste tanto, que está en buenas manos y que aprenda a calmarse un poco. Yo me asusté mucho los primeros dÃas”, concluyó.Un cierre sobre lo que vieneEl caso de Denisse González deja varias lecturas. Por un lado, muestra cómo una enfermedad poco conocida puede irrumpir en la vida de cualquier persona sin aviso. Por otro, expone el valor de contar con una red de afectos y de un diagnóstico claro. La joven eligió transformar su experiencia en un mensaje para otros que atraviesan lo mismo. Su historia también recuerda que la salud mental pesa tanto como la fÃsica: el miedo, la angustia y la incertidumbre son parte del cuadro. Mientras espera los resultados de sus análisis, Denisse sigue adelante con una idea que repite: no se define por lo que le pasa, sino por cómo lo enfrenta.
Fuente: Crónica — Ver noticia original