Una crisis de migraña puede extenderse durante horas y, en algunos casos, hasta tres días. Más allá del dolor de cabeza, el cuadro incluye sensibilidad a la luz, náuseas y dificultades para sostener las actividades cotidianas, según explicó la neuróloga Gina Kennedy a The Telegraph. El medio británico recopiló una serie de recomendaciones de la especialista, jefa clínica del servicio de cefaleas del Hospital Royal de Sunderland, para reducir la frecuencia e intensidad de los episodios. Kennedy indicó que la migraña afecta a una de cada siete personas en el Reino Unido y puede provocar aislamiento, ausencias laborales y pérdida de autonomía. Un registro diario permite detectar patrones y desencadenantes Para la experta, llevar un registro constituye una herramienta central en el manejo de las migrañas. El diario debe incluir la duración e intensidad de los ataques, los síntomas asociados, los fármacos utilizados y las circunstancias que precedieron al episodio. “Un diario es realmente la base para manejar las migrañas”, afirmó Kennedy a The Telegraph. Este seguimiento ofrece al paciente y al médico una visión más precisa de la condición, además de ayudar a determinar si existe un patrón episódico o crónico. El registro también permite reconocer señales previas y factores personales. Sin embargo, la neuróloga aclaró que puede haber días con migraña sin una causa identificable. Esa falta de explicación inmediata forma parte de la propia naturaleza de la enfermedad. Dormir, comer y ejercitarse con horarios estables puede reducir los episodios La regularidad diaria ocupa otro lugar relevante en las recomendaciones. Mantener horarios similares para levantarse, dormir, comer y realizar actividad física puede contribuir a disminuir la frecuencia y la intensidad de los ataques. Un estudio más reciente, publicado en Journal of Clinical Sleep Medicine, analizó a adultos con migraña episódica. Las personas con una mejor salud del sueño, evaluada por regularidad, duración, horario, satisfacción y alerta diurna, registraron entre tres y cuatro días menos de dolor de cabeza al mes que quienes presentaban peores indicadores de descanso. Además, una revisión publicada en 2025 asoció las comidas irregulares, como omitir el desayuno, con ataques vinculados a descensos de glucosa en sangre. Kennedy explicó esa necesidad de regularidad con una comparación: “Describo las migrañas como un bebé recién nacido que necesita comer y dormir con regularidad”. Chocolate, queso, café y cítricos integran las “cuatro C” Los alimentos pueden actuar como detonantes, aunque la sensibilidad cambia según cada persona. Kennedy identificó como los más frecuentes al chocolate, queso, café y los cítricos, grupo que denominó las “cuatro C”. Las investigaciones todavía no han confirmado de forma definitiva que esos productos provoquen los ataques. En el caso del chocolate y el queso, se estudia el posible vínculo con la tiramina, un compuesto asociado a dolores de cabeza. La cafeína y la acidez de frutas como naranjas, limones y pomelos también aparecen entre los elementos señalados por pacientes. La dieta cetogénica y el frío aparecen entre las medidas evaluadas Kennedy indicó que algunos pacientes obtuvieron resultados con una dieta cetogénica, basada en un alto consumo de grasas y una ingesta muy reducida de carbohidratos. Una revisión sistemática publicada en 2025, que reunió ensayos clínicos aleatorizados sobre intervenciones alimentarias, concluyó que este plan puede reducir la frecuencia de los ataques de migraña. La especialista advirtió que se trata de un plan alimentario difícil de sostener y que no funciona en todos los casos. “Un cambio de alimentación no será la solución definitiva para controlar las migrañas”, sostuvo en diálogo con The Telegraph. La exposición al frío también figura entre las alternativas mencionadas. Compresas sobre la cabeza, dispositivos que enfrían la boca, bolsas de hielo en la frente y la natación en agua fría pueden aliviar el dolor en algunas personas. La explicación posible incluye una menor velocidad en la transmisión nerviosa del dolor o el estrechamiento de los vasos sanguíneos. Reducir el brillo de las pantallas puede aliviar la sensibilidad a la luz El uso de computadoras se relaciona con el desarrollo de migrañas por la luz artificial de los dispositivos, explicó Kennedy. Estudios citados por The Telegraph indican que el resplandor o la luz podrían desencadenar entre el 30% y el 60% de los ataques. La luz azul puede activar células de la retina vinculadas al dolor. Por esa razón, la especialista mencionó los protectores antirreflejo y los lentes con filtros azules o verdes como recursos para reducir el brillo. En cuanto a los tratamientos, Kennedy señaló que la aspirina y el ibuprofeno figuran entre los medicamentos de venta libre más efectivos. Cuando los ataques se vuelven frecuentes, recomendó consultar con un médico, que puede indicar naproxeno, metoclopramida, triptanes o fármacos preventivos.

Fuente: Infobae — Ver noticia original

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *