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¿Cuáles son las ocho señales que indican que el celular se convirtió en un problema?

Las aplicaciones están diseñadas para captar la atención de los usuarios y un mal uso del teléfono móvil puede afectar al sueño, la concentración y el estado de ánimo.
¿Cuáles son las ocho señales que indican que el celular se convirtió en un problema?

El teléfono móvil es una herramienta muy útil para trabajar, comunicarse, buscar información y entretenerse, pero también puede convertirse en un problema y, que la balanza vaya hacia un lado u otro, depende de la relación que cada persona tenga con este dispositivo. Por esa razón, conviene conocer las señales cuando puede tratarse de un uso problemático, antes de que el celular sea una fuente de ansiedad.

Las principales clasificaciones internacionales no reconocen la adicción al móvil como un diagnóstico independiente, según señalan especialistas del Hospital Clínic Barcelona que indican que sí está demostrado, en cambio, que un mal uso influye directamente en el bienestar de las personas e interfiere en el sueño, la concentración, las relaciones personales y el estado de ánimo.

Al hablar de obstáculos para controlar el uso del teléfono móvil, uno de los principales es que las aplicaciones están diseñadas para captar la atención de las personas y, en un contexto digital construido a base de notificaciones constantes, desplazamiento infinito, vídeos cortos y algoritmos, la experiencia se vuelve cada vez más difícil de interrumpir, por lo que, lo que empieza como una consulta rápida termina en horas frente a la pantalla, sin tener consciencia del tiempo transcurrido.

Los expertos señalan que las aplicaciones y plataformas digitales explotan un principio muy sencillo y que es el talón de Aquiles del cerebro: la imprevisibilidad. Ante un flujo incesante de recompensas variables e intermitentes, el cerebro responde con gran intensidad y queda atrapado en un ciclo de búsqueda constante de nuevos estímulos. Además, pasar horas inmerso en este bombardeo de información, que se consume cada vez más rápido y deja menos margen para procesarla, favorece además la aparición de ansiedad.

Otras situaciones perjudiciales

La hiperestimulación no es el único mecanismo por el que el celular genera ansiedad. Hay otras situaciones perjudiciales y una de ellas es el FOMO (Fear of Missing Out), el miedo a perderse algo mientras se está lejos del dispositivo o de las redes sociales y la comparación continua con otras personas y sus vidas actúa en la misma dirección.

Por su lado, el doomscrolling consiste en seguir deslizando contenido en la pantalla, aunque no aporte nada o genere malestar, mientras que quedarse sin batería o sin cobertura puede desencadenar nomofobia, la ansiedad intensa ante la imposibilidad de disponer del móvil.

Rosa Díaz, doctora del Servicio de Psiquiatría y Psicología Infanto-Juvenil del Hospital Clínic Barcelona, señaló que hay varias señales de alerta sobre cuando la relación con el móvil comienza a ser problemática y son las siguientes:

  1. Perder horas de sueño de forma repetida por estar con la pantalla.
  2. Perder la capacidad de mantener la atención y encontrar cada vez más dificultades para concentrarse.
  3. Sentir irritabilidad o ansiedad cuando no se puede usar el móvil.
  4. Consultarlo incluso cuando se preferiría no hacerlo.
  5. Usarlo para escapar del malestar emocional.
  6. Empeorar el rendimiento académico o laboral.
  7. Tener conflictos con otras personas por el tiempo que se le dedica.
  8. Dejar de hacer actividades importantes por estar con el móvil.

Los especialistas indican que evitar estos problemas no exige prescindir del dispositivo, sino aprender a utilizarlo a favor y algunas acciones muy sencillas que ayudan a tomar las riendas son: desactivar las notificaciones no esenciales, retirar de la pantalla principal las aplicaciones más compulsivas o reservar momentos concretos del día para contestar mensajes.

También funcionan hábitos como no consultar redes sociales antes de dormir, dejar el móvil fuera de la habitación o establecer franjas horarias libres de pantallas.

Además, los expertos recomiendan sustituir ratos de móvil por actividades que regulan el sistema nervioso como leer, caminar, hablar con alguien, hacer ejercicio, cocinar o descansar sin estímulos, ya que, la idea no es llenar cada hueco con otra obligación o actividad, sino recuperar momentos en los que podemos bajar el ritmo, ya que, nuestro cerebro necesita estímulos, pero también pausas.

Fuente: TN — Ver noticia original