La crítica situación de la industria de la maquinaria agrícola sumó un nuevo capítulo con la paralización total de la planta que las firmas vinculadas Plantium y Gentec poseen en la localidad de Villa Constitución, en el sur de la provincia de Santa Fe.
Los despidos afectaron de manera directa a 84 trabajadores, aunque la cifra total de desvinculaciones supera las 100 personas al contabilizar los cierres en otras dependencias y la nómina de empleados que aceptaron retiros voluntarios en los últimos meses.
La compañía, reconocida en el sector productivo por el desarrollo de soluciones de agricultura de precisión, monitores de siembra, pilotos automáticos y herramientas de mecatrónica e inteligencia artificial, debió frenar sus líneas de producción acorralada por una situación financiera crítica.
El propietario de ambas firmas, Jorge Gentili, confirmó el cierre de las instalaciones y reconoció públicamente que el esquema operativo tradicional se volvió insostenible ante la falta de liquidez, la acumulación de deudas y la drástica contracción en las ventas de equipos para el campo.
“Es imposible, pensé que lo íbamos a sortear, pero fuimos a las ferias agropecuarias y en vez de vender seguía endeudándome. No vendíamos la cantidad que necesitábamos. Llegué a un límite que no puedo más. Ya no puedo seguir”, expresó el empresario al describir el panorama económico.
Según detalló la conducción de la firma, la empresa acumuló un pasivo cercano a los $500 millones en cheques rechazados y cuentas corrientes impagas, a lo que se sumaron severas dificultades de cobro con clientes estratégicos y una caída generalizada en la demanda de insumos tecnológicos por parte de los productores.
Caída de ventas e intentos de venta
El desplome en la actividad de Plantium y Gentec se inscribe en un marco de retracción que también afecta a diversas terminales de maquinaria agrícola y fabricantes de componentes en las provincias de Santa Fe y Córdoba.
La menor predisposición a la inversión por parte del sector primario, combinada con el encarecimiento de los costos de financiamiento, derivó en una parálisis del mercado que afectó tanto a las ventas de maquinaria pesada como a la implementación de tecnología de precisión.
Frente a la gravedad del cuadro financiero, la dirección de la empresa intentó evitar el cese de actividades mediante la búsqueda de auxilio económico externo.
Durante los meses previos al cierre, los directivos mantuvieron conversaciones con potenciales socios comerciales e iniciaron negociaciones con grupos inversores internacionales, incluidos capitales de origen chino, con la intención de concretar la venta de la compañía o acordar una capitalización de emergencia.
Sin embargo, ninguna de las tratativas prosperó debido al nivel de endeudamiento y al contexto de incertidumbre comercial.
“Intenté vender la empresa, buscar socios, llegó un límite que no va más. No tengo otra salida”, remarcó Gentili al confirmar las gestiones infructuosas.
El freno de las actividades generó además un fuerte conflicto con el personal y las representaciones sindicales.
En los meses previos a la paralización de la planta, los salarios habían comenzado a abonarse de forma fraccionada mientras la gerencia buscaba reducir la plantilla mediante acuerdos de retiro voluntario.
Ante este escenario, las entidades sindicales solicitaron la urgente intervención del ministerio de Trabajo provincial para abrir canales formales de negociación para el cumplimiento de las obligaciones laborales pendientes y resguardar los haberes de los trabajadores despedidos.
Pese a la gravedad de la clausura, la empresa proyecta una reestructuración para reabrir la planta con un esquema operativo reducido de entre 60 y 70 empleados, adaptado a la nueva realidad del mercado.
Fuente: TN — Ver noticia original