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Cornell prohíbe las fiestas de las fraternidades y anuncia cambios para casos de agresión sexual

Reportajes Especiales - News
Cornell prohíbe las fiestas de las fraternidades y anuncia cambios para casos de agresión sexual

Los cambios en la vida en el campus llegan tras la indignación causada por las acusaciones de una violación grupal en una fraternidad. La Universidad de Cornell prohibió las fiestas en las casas de fraternidad por el resto del año académico y añadirá investigadores experimentados en agresiones sexuales a su fuerza policial en respuesta a las acusaciones de una estudiante sobre una violación grupal en octubre de 2024. La universidad anunció los cambios el martes, mientras intentaba reafirmar a los estudiantes, el profesorado y a los exalumnos que la institución está abordando la crisis actual que inició hace varias semanas por la demanda presentada por una exestudiante, conocida como Jane Doe. "Debemos enfrentar este momento reconociendo en qué hemos fallado y tomando medidas significativas", anunció Michael I. Kotlikoff, el presidente de Cornell, en una carta al campus el martes. "Cornell debe ser un lugar donde la seguridad no sea una pregunta abierta". La demanda conmocionó al campus y a Estados Unidos no solo por sus acusaciones de violación, sino también porque mostró cómo los miembros de la fraternidad intercambiaban mensajes de Snapchat usando un lenguaje burdo y deshumanizante para describir a la mujer y lo que ocurría. El anuncio del martes también busca abordar la cultura social en Cornell que preparó el terreno para la presunta agresión, dijo Kotlikoff. "Lamento profundamente el daño que sufrió Jane Doe en 2024, y estoy consternado de que este acto de violencia sexual haya ocurrido dentro de nuestra comunidad de Cornell", dijo. El cambio más inmediato es una prohibición de todas las fiestas y eventos sociales en las casas de fraternidad en Cornell por el resto del año académico, una medida tajante en un campus donde un tercio de los estudiantes forma parte de la vida de las fraternidades y hermandades. Kotlikoff, en una entrevista el martes, señaló que desde la pandemia, las fiestas de las fraternidades se habían convertido aún más en el centro de la vida estudiantil. "Hay un problema, después de la pandemia de la covid, sobre cuáles son las opciones para los estudiantes en una ciudad como Ítaca", dijo. "Muchísimos bares y locales cerraron y no reabrieron". La moratoria, que llega días antes del fin de semana de Homecoming –la tradición del regreso de los exalumnos–, permitirá una revisión exhaustiva de la vida de las fraternidades en Cornell para determinar si puede reanudarse de manera segura, dijo Koltikoff. "Este es un paso que debemos dar en este momento para forzar un reinicio", dijo Anne Smalling, la presidenta de la junta de fideicomisarios de Cornell, en una entrevista. "Es nuestra responsabilidad tratar de encontrar otras formas para que estos jóvenes participen en entornos sociales". El campus también mejorará el apoyo a las personas que han sobrevivido agresiones sexuales, lo cual incluye agregar personal a su oficina de derechos civiles para ayudar a quienes reportan incidentes a navegar por lo que se ha descrito como un complicado sistema burocrático. Los funcionarios contratarán a "investigadores penales experimentados, con enfoque en el trauma, que sean autónomos de la Universidad de Cornell" para investigar las acusaciones de agresión sexual y para preparar "resúmenes de investigación exhaustivos para la agencia policial correspondiente". Esos cambios buscan abordar algunas de las deficiencias en la respuesta de Cornell que resaltó la experiencia de Jane Doe. Si bien la policía de Cornell la entrevistó extensamente en noviembre de 2024, la declaración de la mujer se resumió en un documento de seis páginas para el fiscal de distrito, en el que se omitió una acusación directa en la que afirmaba estar "un 100 por ciento segura" de que había sido violada. El fiscal de distrito, Matthew Van Houten, decidió no procesar el caso. También rechazó una oferta del Departamento de Policía de la Universidad de Cornell para revisar pruebas adicionales, según mostraron archivos obtenidos por The New York Times. A finales de septiembre, después de que Jane Doe presentara su demanda, el fiscal reabrió una investigación penal, que posteriormente fue asumida por Letitia James, la fiscala general de Nueva York, a petición de la gobernadora Kathy Hochul. Ninguno de los hombres acusados ha sido imputado por algún delito, y todos han negado haber cometido alguna mala conducta. A un nivel más profundo, las reformas intentarán abordar el contexto social del abuso de drogas y alcohol, y las actitudes hacia las mujeres reveladas por las acusaciones de Jane Doe, dijo Kotlikoff en la carta. Jane Doe, y varios hombres a los que acusó de agredirla, bebieron alcohol y consumieron ketamina en la casa de la fraternidad, según la demanda. Ella alegó que nadie intervino para ayudarla durante la larga noche en la que dijo que fue agredida. Cornell mejorará la educación y la programación existentes "para abordar el efecto espectador y el deber de cuidado que nos debemos mutuamente", anunció Kotlikoff. La universidad también acelerará la implementación de otros cambios recomendados por un grupo de trabajo de 2025 sobre agresiones sexuales en el campus, que incluye una campaña de salud pública sobre violencia sexual y una "capacitación extendida para estudiantes, líderes y el personal de las residencias". Queda como una pregunta abierta si los cambios llegarán lo suficientemente lejos como para abordar la indignación en el campus provocada por las acusaciones de Jane Doe. Los estudiantes han realizado protestas, y el senado de profesores de la universidad notificó una inusual moción de censura a la administración por el manejo de las acusaciones. Faltaron en la carta los anuncios sobre despidos o cambios de personal entre los administradores de Cornell, o una explicación de por qué estas medidas se tomaban hasta ahora, cuando los administradores de la universidad han sabido sobre las acusaciones de violación grupal desde 2024. La carta tampoco anunció una pausa en el reclutamiento de nuevos estudiantes para fraternidades y sororidades, como han exigido algunos en el campus. A pesar de la decisión del fiscal de distrito de no procesar el caso en 2024, la oficina del Título IX de Cornell llevó a cabo una prolongada investigación a principios de 2025, en la cual entrevistó a seis de los siete presuntos agresores y a decenas de testigos. En los días posteriores a la agresión aludida en la demanda, algunos de los hombres se coordinaron para tratar de contener los rumores sobre lo ocurrido y buscaron tranquilizar a Jane Doe diciéndole que los chismes se disiparían, según mostraron los mensajes de texto entre los hombres que salieron a la luz durante la investigación. Después de 12 días de audiencias en marzo de 2025, un panel del personal y profesorado de Cornell encontró pruebas suficientes de agresión sexual para expulsar a dos de los hombres y suspender a otros dos. Los tres hombres restantes recibieron castigos más leves, como estudiar sobre acoso sexual, uso de redes sociales e intervención de espectadores, y escribir "ensayos de reflexión", como mostraron los documentos obtenidos por el Times. La fraternidad, Chi Phi, fue prohibida en el campus, y su majestuosa mansión de estilo Tudor permanece cerrada. Sharon Otterman es reportera del Times y se encarga de cubrir temas relacionados con la educación superior, salud pública y otros asuntos que afectan a la ciudad de Nueva York. Debra Kamin es reportera de investigación del Times y se especializa en temas relacionados con la riqueza y el poder en Nueva York.

Fuente: Infobae — Ver noticia original