La posibilidad de que los agentes de inteligencia artificial utilicen computadoras cuánticas de manera autónoma comenzó a abrir nuevos interrogantes en el sector de la ciberseguridad. A medida que ambas tecnologías avanzan, surge una preocupación: ¿podrían combinarse para vulnerar contraseñas, acceder a información protegida o ejecutar operaciones sin control humano?
Aunque ese escenario todavía está lejos de materializarse en términos de capacidad para romper los sistemas criptográficos actuales, la combinación de inteligencia artificial y computación cuántica ya plantea riesgos concretos, especialmente cuando los agentes autónomos interactúan con servicios de procesamiento cuántico en la nube.
Así lo explicó Robert Covington, especialista en ciberseguridad y colaborador de Quantum Village, en una entrevista con TN Tecno durante la reciente Ekoparty 2026.
El investigador también abordó el futuro de la criptografía, las limitaciones de las computadoras cuánticas y la amenaza conocida como Q-Day, el momento en que estas máquinas podrían adquirir suficiente capacidad para vulnerar determinados sistemas de seguridad digital.
Qué es la computación cuántica y cómo funciona
La computación cuántica es una tecnología que utiliza principios de la física cuántica para procesar información. A diferencia de las computadoras tradicionales, que trabajan con bits que representan valores de 0 o 1, las computadoras cuánticas utilizan cúbits, capaces de combinar ambos estados mediante un fenómeno conocido como superposición.
Esta característica, junto con otros fenómenos como el entrelazamiento cuántico (cuando dos o más partículas quedan vinculadas de tal manera que sus propiedades están relacionadas, incluso cuando se encuentran separadas por grandes distancias), permite desarrollar métodos de cálculo que podrían resolver problemas mucho más rápido que las computadoras convencionales.
Entre sus posibles aplicaciones se encuentran la investigación científica, la simulación de moléculas, el desarrollo de nuevos materiales y la criptografía.
El Q-Day: ¿cuándo podrán las computadoras cuánticas romper el cifrado?
Una de las grandes preguntas actuales de la ciberseguridad es cuándo las computadoras cuánticas alcanzarán la capacidad necesaria para superar los mecanismos criptográficos que hoy protegen buena parte de las comunicaciones digitales.
Ese escenario se conoce como Q-Day y hace referencia al momento en que una computadora cuántica suficientemente potente pueda quebrar algoritmos de criptografía de clave pública, como RSA y los basados en curvas elípticas, utilizados para proteger comunicaciones, intercambiar claves y verificar identidades digitales.
Para Covington, se trata de una amenaza que merece atención, aunque existe demasiada especulación alrededor de la fecha en la que podría concretarse: “Conceptualmente, diría que va a ocurrir en algún momento. No estoy seguro de cuándo. Sigo escuchando estimaciones que apuntan a 2030, pero hoy es imposible establecer con certeza una fecha concreta”.
La incertidumbre sobre el calendario no elimina la necesidad de prepararse. Según Covington, las empresas y los gobiernos deberían identificar los sistemas criptográficos que utilizan y desarrollar planes para actualizarlos, una tarea que podría llevar varios años. Para eso recomendó contar con un cryptographic bill of materials, o Lista de Materiales Criptográficos, un inventario que permita conocer qué componentes criptográficos emplea una organización y dónde se encuentran.
La preocupación también está presente en los organismos internacionales. En agosto de 2024, el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos (NIST) publicó sus primeros tres estándares definitivos de criptografía poscuántica, diseñados para resistir futuros ataques de computadoras cuánticas. Estos estándares permiten que empresas y organismos públicos comiencen a actualizar sus sistemas antes de que aparezcan máquinas capaces de comprometer los algoritmos vulnerables.
¿Qué podría ocurrir si los agentes de IA utilizan computadoras cuánticas?
¿Podrían los agentes de inteligencia artificial utilizar computadoras cuánticas de manera autónoma y realizar operaciones que sus usuarios no habían previsto? Covington, no descartó que esta combinación tecnológica pueda representar riesgos en el futuro, pero explicó que la principal limitación sigue siendo la capacidad de las propias máquinas: “Ahora mismo, con las computadoras cuánticas, por lo general solo se pueden resolver problemas de prueba. Aunque los agentes accedieran a ellas, no tienen suficiente potencia para romper la criptografía”, sostuvo.
Según Covington, todavía no existe una cantidad suficiente de cúbits de alta calidad para ejecutar ese tipo de operaciones. Por eso, aunque un agente de IA pueda utilizar una computadora cuántica, el acceso a esa tecnología no le proporciona una capacidad de procesamiento superior a los límites del hardware disponible.
¿Están en riesgo las contraseñas y las cuentas de los usuarios?
El posible impacto de la computación cuántica también despierta inquietudes sobre la seguridad de las contraseñas, las cuentas bancarias y los datos personales. Covington explicó que la responsabilidad principal de prepararse para las futuras amenazas cuánticas corresponde a las empresas y los gobiernos, porque son quienes administran buena parte de la infraestructura criptográfica que utilizan los ciudadanos.
El investigador sostuvo que las organizaciones deberían implementar los cambios necesarios para proteger sus sistemas y evitar que los usuarios tengan que ocuparse directamente de esa transición.
En este contexto, la criptografía poscuántica busca proporcionar mecanismos de protección resistentes a los ataques que podrían realizar las futuras computadoras cuánticas, sin depender de que cada persona modifique por su cuenta los sistemas de seguridad de los servicios que utiliza.
La preparación también requiere investigar posibles vulnerabilidades de las aplicaciones cuánticas. Ese es uno de los objetivos de Quantum Village, una comunidad dedicada a acercar estas tecnologías a especialistas y principiantes.
Covington participa en el desarrollo de desafíos de ciberseguridad conocidos como Capture the Flag (CTF), en los que los participantes deben investigar problemas como el envenenamiento de datos y las fallas de lógica de negocio en programas relacionados con computación cuántica.
Para el especialista, la evolución de estas tecnologías también tendrá aplicaciones más allá del procesamiento de información. Considera que los sensores cuánticos y los sistemas cuánticos de generación de números aleatorios podrían ofrecer ventajas prácticas antes de que las computadoras cuánticas alcancen todo su potencial.
En cuanto al futuro de la computación, imagina un escenario en el que las computadoras cuánticas trabajen junto con los procesadores tradicionales (CPU) y las unidades de procesamiento gráfico (GPU), cada uno dedicado a las tareas para las que resulte más adecuado.
La seguridad de ese ecosistema dependerá tanto de los avances tecnológicos como de la capacidad de las organizaciones para anticipar riesgos, actualizar sus sistemas y establecer controles sobre las herramientas autónomas que los utilizan.
Fuente: TN — Ver noticia original