Las ensaladas no siempre tienen que ser simples o predecibles. Esta versión combina rúcula fresca con peras asadas y una vinagreta de nuez y miel que aporta dulzura, textura y un aroma único.
Para empezar, se lavan y secan bien las hojas de rúcula. Mientras tanto, se cortan las peras en láminas y se doran ligeramente en una sartén sin aceite o con apenas un hilo, solo hasta que empiecen a caramelizar.
La vinagreta se prepara en pocos segundos. Mezclar dos cucharadas de aceite de nuez, una de vinagre balsámico, una cucharadita de miel, una pizca de sal y pimienta. Opcionalmente, se agregan unas gotas de jugo de limón para equilibrar sabores. Se bate bien hasta emulsionar y listo: la vinagreta tiene un sabor profundo, ligeramente dulce y tostado, que transforma cualquier ensalada en un plato especial.
Una vez listas las peras y la vinagreta, se colocan las hojas de rúcula en un bol grande, se agregan las láminas de pera y se rocía la vinagreta por encima. Se puede completar con nueces tostadas o semillas al gusto, que aportan un extra de textura y crujiente. La ensalada se sirve inmediatamente para disfrutar de todos los contrastes de sabor y frescura.
Cómo personalizar esta ensalada
Para personalizar esta ensalada, se pueden probar distintos frutos secos o semillas, como almendras, pistachos o semillas de girasol, que cambian el sabor y aportan un toque distinto. También se puede variar la fruta: manzanas, duraznos o higos frescos funcionan muy bien en lugar de la pera, manteniendo la dulzura y frescura del plato.
Otro recurso para darle un giro es jugar con la vinagreta. Se puede reemplazar el aceite de nuez por aceite de oliva o de sésamo, agregar mostaza Dijon, miel de maple o un poco de jugo de naranja. Cada combinación aporta un matiz diferente, permitiendo que la ensalada se adapte a todos los gustos y ocasiones sin perder su identidad fresca y gourmet.
Fuente: TN — Ver noticia original