Las alitas de pollo son una preparación popular que generalmente se cocinan fritas o al horno, aunque existe una receta originaria de Hong Kong que permite conseguir una carne tierna y una cobertura caramelizada, sin necesidad de utilizar ninguno de estos métodos tradicionales.
Se trata de las alitas suizas de Hong Kong, una especialidad de la gastronomía china que, pese a su nombre, no tiene relación con Suiza. Su preparación combina dos tipos de salsa de soja, azúcar moreno y especias aromáticas, que aportan un sabor intenso y una textura irresistible.
El secreto de la preparación está en combinar salsa de soja clara y oscura. Mientras que la primera aporta el sabor salado, la segunda proporciona el color intenso y oscuro característico del plato.
¿Qué necesitás?
- 6 alitas de pollo enteras.
- 90 ml de salsa de soja clara.
- 90 ml de salsa de soja oscura.
- 100 gramos de azúcar moreno.
- Media rama de canela.
- 2 unidades de anís estrellado.
- 2 cebollas de verdeo.
- 4 láminas de jengibre fresco.
- 2 dientes de ajo.
- Agua, cantidad necesaria para cubrir.
El paso a paso
- Cocinar las alitas: colocarlas en una olla con agua hirviendo hasta que estén completamente cocidas por dentro.
- Enfriar la carne: retirarlas y pasarlas inmediatamente a un recipiente con agua y hielo para conseguir una piel más firme. Después, escurrirlas.
- Preparar el caldo: colocar agua en otra olla junto con la canela, el anís estrellado, el ajo, el jengibre y las cebollas de verdeo.
- Incorporar las salsas: cuando el agua hierva, agregar los dos tipos de salsa de soja y el azúcar moreno. Revolver hasta disolverlo.
- Agregar el pollo: introducir las alitas en el líquido aromático y mantenerlas sumergidas para que absorban los sabores. La receta tradicional contempla un reposo de una hora; por seguridad alimentaria, debe mantenerse una temperatura segura durante ese período.
- Caramelizar las alitas: trasladarlas a una sartén antiadherente con un poco del líquido de cocción y cocinar durante cinco minutos a fuego medio, hasta que la salsa se reduzca y adquiera una consistencia espesa.
La clave está en reducir la salsa durante los últimos minutos de cocción, ya que el azúcar y la soja forman una cobertura brillante que se adhiere a la piel del pollo.
Estas alitas pueden acompañarse con arroz blanco o verduras salteadas, dos opciones que equilibran su sabor dulce y salado.
El resultado es un plato de inspiración asiática que combina una carne jugosa con una salsa intensa, ideal para quienes buscan una alternativa diferente a las clásicas alitas fritas o al horno.
Fuente: TN — Ver noticia original