El cáliz y la patena destinados al papa León XIV combinan plata, bronce y un baño de oro, destacándose por una confección que integra metales nobles con proyectiles de Malvinas y conflictos internacionales.
Materiales y un profundo mensaje pacifista
La obra requirió diez meses de labor en el taller del reconocido orfebre Juan Carlos Pallarols. El diseño rompe con los esquemas tradicionales al fundir vainas y municiones de enfrentamientos bélicos globales -como los de Ucrania, Rusia, Israel y Palestina- junto a una caja completa de proyectiles de la guerra de Malvinas.
Esta combinación busca transmitir un mensaje de paz a través de elementos históricamente asociados a la destrucción.
El recorrido federal y las marcas ciudadanas
El proceso de fabricación tuvo un marcado carácter participativo e itinerante.
La estructura recorrió diversas regiones del país para que miles de ciudadanos pudieran interactuar directamente con la pieza y dejar su huella mediante golpes de cincel sobre el metal.
El resultado es un conjunto de aproximadamente un kilo de peso que incluye grabados alegóricos y el escudo heráldico del pontífice en la patena.
Fuente: Crónica — Ver noticia original