
Preparar un pan sin gluten con mejor estructura y textura depende de una fórmula pensada para ese fin, de ingredientes aptos y de una cocina que evite el contacto con cereales que contienen gluten. El método de horneado puede variar; las bases de la preparación se mantienen.
La fórmula, hidratación y aglutinantes definen la estructura
El primer paso es elegir una combinación de harinas y almidones indicada para pan sin gluten, en lugar de adaptar una receta de trigo. Las opciones de arroz, papa, mandioca o maíz absorben líquidos de manera diferente, por lo que cada una exige cantidades propias de agua, grasa y levadura. Coeliac UK advierte que sus cualidades de horneado difieren de las de la harina común.

Después, hay que incorporar el aglutinante y líquidos exactamente como indica la fórmula. Huevos, goma xántica o cáscara de psyllium pueden ayudar a unir los ingredientes, conservar humedad y sostener la mezcla durante el levado. Su efecto cambia según el resto de los componentes, de modo que no conviene reemplazarlos con equivalencias generales.
Para corregir un resultado, es preferible modificar un solo aspecto por vez: la combinación de harinas, proporción de líquido o tiempo de levado. Ese criterio permite observar qué ajuste mejora el volumen o la miga, sin alterar toda la preparación a la vez.

Una receta específica es la primera herramienta para evitar panes hundidos o secos
El punto de partida debe ser una receta desarrollada para pan sin gluten. No conviene sustituir la harina de trigo por una mezcla apta en la misma proporción y conservar el resto de una fórmula convencional.
Las pruebas reseñadas por Good Housekeeping, sitio especializado en tareas domésticas, mostraron que ese cambio puede producir panes hundidos o con poca estructura, incluso si se utiliza un ciclo de horneado adecuado.
Jonathan Brasil, integrante de un equipo de investigación y desarrollo de productos de panificación, explicó al medio que las preparaciones sin gluten suelen requerir un único levado.

Marilyn Matsuba, profesional del sector de equipos de cocina, señaló que tampoco necesitan el mismo tiempo de amasado que una masa de trigo. Estas diferencias responden a la falta de gluten, no a una falla de la receta.
Antes de empezar, resulta útil revisar de principio a fin las indicaciones. La lista de ingredientes, cantidades, temperatura solicitada y orden de incorporación forman parte de la fórmula. Cambiar varios elementos a la vez impide identificar cuál fue la causa si el pan pierde volumen, queda seco o se desarma al cortarlo.

El procedimiento se apoya en pocos pasos y utensilios limpios
Las herramientas necesarias no son complejas, pero deben emplearse de forma ordenada. Un recipiente, utensilios de mezcla, molde o superficie de trabajo pueden utilizarse si están limpios y libres de restos de harina común. Para una preparación doméstica, el procedimiento puede organizarse de esta manera:
- Elegir una fórmula destinada específicamente a pan sin gluten y respetar sus cantidades.
- Comprobar que las harinas, almidones, levaduras y otros ingredientes estén identificados como aptos si el alimento será consumido por una persona con celiaquía.
- Mezclar los componentes en el orden señalado por la preparación, sin sustituir aglutinantes o líquidos por equivalencias generales.
- Respetar el tiempo de levado que indique la fórmula; una masa sin gluten no necesita desarrollar la red proteica propia del trigo.
- Hornear según las instrucciones y dejar enfriar el pan por completo antes de rebanarlo, para que la miga termine de asentarse.
Si se usa un equipo programable, Brasil propuso como referencia inicial 20 minutos de mezclado, 40 minutos de levado y 60 minutos de horneado para un pan de unos 900 gramos. Esa pauta no reemplaza las instrucciones de cada receta y puede requerir ajustes según los ingredientes.

Evitar la contaminación cruzada es tan importante como elegir la harina
Que una preparación no incluya trigo no garantiza que sea segura para una persona celíaca. El estándar del Codex establece que un alimento rotulado como sin gluten no debe superar 20 miligramos por kilogramo de gluten en el producto destinado al consumidor y dispone el uso de buenas prácticas para prevenir contaminación.
En la cocina doméstica, Coeliac UK recomienda lavar superficies, recipientes y utensilios con agua caliente y detergente; separar las tablas destinadas a pan común y a pan sin gluten; y usar cubiertos limpios en mantecas, mermeladas y otros productos compartidos.
También sugiere emplear una tostadora independiente o bolsas especiales para tostar. Estas precauciones permiten que la mejora de la receta no quede anulada por migas o residuos de otros alimentos.
Fuente: Infobae — Ver noticia original