Tras las amenazas empresarias de una posible baja de las frecuencias, el Gobierno aceptó subir los subsidios de los colectivos nacionales del AMBA a partir de noviembre, resignándose a un mayor gasto para evitar una suba del boleto que acelere la inflación.
Así quedó resuelto el último jueves, luego de una reunión que la Secretaría de Transporte mantuvo con las cámaras de transporte del Área Metropolitana. Fuentes que participaron del encuentro señalaron que la resolución oficial ya está firmada, aunque recién saldrá publicada en el Boletín Oficial la semana que viene, probablemente el lunes.
Aunque las empresas vienen hace años reclamando una actualización del boleto, la actual fase del conflicto comenzó a mediados de octubre, cuando cuatro de las cinco cámaras del AMBA advirtieron que podrían comenzar a reducir frecuencias, sobre todo nocturnas, si el Gobierno no aceptaba subir los subsidios o el precio del boleto.
Un primer gesto a favor oficial llegó en ese momento, cuando la Secretaría de Transporte aceptó saldar una deuda que las empresas reclamaban por unos 40.000 millones de pesos en materia de subsidios (que se debía a una diferencia técnica entre la estimación de la recaudación de los meses previos y la recaudación real).
Sin embargo, quedaba pendiente la resolución definitiva de las demandas de las cámaras, que seguían alertando sobre el atraso de la actual estructura de costos reconocida por el Gobierno.
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La solución ideal para las empresas sería una suba del boleto al nivel de la tarifa técnica (es decir, del costo real del servicio por pasajero), ya que así tendrían un ingreso casi inmediato del dinero, sin el retraso del giro de los subsidios oficiales. Pero esta alternativa es inviable para el equipo económico, ya que supondría aumentar el pasaje a casi 2.500 pesos, con un impacto devastador en la inflación.
Por eso, en cambio, la Secretaría de Transporte aceptó ahora subir nuevamente los subsidios, lo que obviamente implica un mayor esfuerzo fiscal, pero permite ahorrar los efectos en la suba de precios de cara al último bimestre del año, y tras meses en los que el IPC apenas bajó del 2%.
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