La recesión económica golpea a la histórica cadena de supermercados Vea, que ya cerró varias de sus sucursales en distintas partes del país. Ahora llegó el turno de Neuquén, donde habrá 22 trabajadores despedidos “de golpe y porrazo”. La empresa argumentó una fuerte caída de ventas y la imposibilidad de renovar el alquiler del edificio actual.
“Nos han comunicado desde Recursos Humanos de la empresa que cierra el establecimiento. El personal no recibió ninguna notificación hasta el momento”, señaló el secretario general del Centro de Empleados de Comercio (CEC), Ramón ‘Colo’ Fernández, al medio local LM Neuquén.
Según el dirigente sindical, la empresa perteneciente al grupo Cencosud explicó que el cierre se dio por una mezcla de factores económicos: la merma de la venta de productos y las dificultades para entablar un nuevo alquiler de la sucursal del centro de la capital neuquina.
“De golpe y porrazo te quedás sin empleo”, agregó Fernández, quien remarcó que “la situación no da para más”.
Al igual que otras empresas del sector en los últimos dos años, los supermercados Vea atraviesan una reestructuración y un ajuste operativo producto de las menores ventas y el crecimiento de los costos fijos. La situación en Neuquén tuvo casos similares en el último año en otras provincias.
Los otros cierres
De acuerdo a lo informado desde el gremio, la empresa ya cerró sucursales en San Martín (Catamarca), Moreno y Castelar (Buenos Aires), Villa Krause (San Juan) y San Miguel (Tucumán). Entre todas estos cierres hubo más de 100 trabajadores despedidos.
Durante el año pasado, la cadena tuvo un 30% menos de ventas en el último año, según afirmaron desde los gremios de comercio.
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“La facturación bajó mucho por la caída del consumo, que se mantiene en niveles históricamente bajos”, explicó en su momento el tesorero del Sindicato de Empleados y Obreros de Comercio y Afines de Zona Oeste (SEOCA), al medio Infogremiales.
En esa sintonía, el dirigente gremial agregó: “La ecuación dejó de cerrar, las ventas no alcanzan para sostener los costos fijos. Incluso en tiendas con patrimonio propio el modelo dejó de ser sostenible”.