Una mujer que murió por 6 minutos debido a un grave problema de salud asegura haber tenido un asombroso encuentro con Dios.
La protagonista es Anna Stone, una neurocientífica que en 2016, a los 38 años, sufrió la ruptura de un embarazo ectópico.
La complicación le hizo perder casi la mitad de la sangre de su cuerpo, provocó que colapsara y su corazón se frenó por 6 minutos.
La mujer sintió que abandonaba su cuerpo y pudo observar cómo los médicos intentaban reanimarla en la sala de urgencias.
Incluso, asegura que quedó flotando cerca del techo de la habitación mientras veía al equipo médico trabajar para salvarle la vida.
El problema de salud que la dejó al borde de la muerte
El episodio que cambió su vida empezó con un sangrado que no se detenía y recordó que al principio bromeó señalando que se “estaba desangrando”, sin imaginar la gravedad de la situación.
La causa fue la ruptura de un embarazo ectópico, una complicación que puede provocar una hemorragia interna grave. En su caso, perdió casi la mitad del volumen de sangre y su estado se deterioró rápidamente.
Anna Stone sufrió la ruptura de un embarazo ectópico, se desangró y su corazón dejó de latir por seis minutos (Archivo).
La mujer fue trasladada al hospital, donde el equipo médico intentó reanimarla. Según su relato, mientras permanecía en la cama, sintió que algo extraño le estaba sucediendo y pensó que iba a morir.
“Me invadió una sensación que solo puedo describir: sabía que me estaba muriendo”, recordó sobre aquellos instantes.
Asegura que salió de su cuerpo y vio a sus hijas
Stone relató que, en medio de aquella sensación, sintió que se desprendía de su cuerpo.
Según contó, pudo observar desde arriba lo que ocurría en la habitación y vio a los médicos mientras intentaban salvarle la vida.
Aseguró que en ese momento pensó en sus dos hijas, sintiendo que se transportaba al aula a cientos de kilómetros del hospital donde su hija mayor, Ashley, rendía un examen con la misma ropa que tenía ese día.
Después, recordó a su hija menor, que tenía dos años en aquel momento. Según su testimonio, se vio de inmediato en la sala de espera del hospital, donde la pequeña jugaba con bloques.
La experiencia continuó mientras escuchaba una conversación entre los profesionales de la salud.
La mujer asegura que se desprendió de su cuerpo y vio cómo los médicos intentaban reanimarla (Imagen ilustrativa).
Stone aseguró que oyó a uno de ellos sugerir que dejaran de intentar reanimarla y que ese comentario estuvo relacionado con sus antecedentes de consumo de drogas.
Más tarde, al recuperarse, le preguntó al médico si la había llamado drogadicta y, según contó, él confirmó que había hecho ese comentario.
El encuentro con Dios y la sensación de estar en otro plano
La parte más impactante de su relato llegó cuando describió lo que experimentó fuera de su cuerpo.
Stone aseguró que llegó a un espacio completamente blanco y luminoso, donde sintió que su percepción era distinta y que ya no estaba limitada por una forma física.
“Podría haber abrazado el planeta entero si hubiera querido”, explicó al intentar describir aquella sensación.
Según su testimonio, en ese estado sintió que podía percibir todo a su alrededor desde una perspectiva de 360 grados.
También contó que vio una versión diferente de sí misma, a la que describió como más bella y menos marcada por el paso del tiempo.
A partir de aquella experiencia, Stone llegó a la conclusión de que Dios y la vida después de la muerte eran reales.
Tras su encuentro con Dios, Anna Stone cambió radicalmente su forma de ver la vida (Archivo).
Con el tiempo, también desarrolló una concepción diferente de la espiritualidad y del universo.
En ese sentido, la neurocientífica expresó que Dios “definitivamente no es una persona, y el tiempo definitivamente no es lineal”.
Asimismo, remarcó que “todo está sucediendo ahora”. Estas conclusiones transformaron profundamente su manera de entender la existencia.
Volvió a la vida con una nueva forma de entender el mundo
Stone relató que vio un túnel y que volvió a entrar en su cuerpo a través del ombligo, una experiencia que describió como muy dolorosa.
Después de recuperarse, aseguró que su manera de ver la vida cambió por completo.
La experiencia la llevó a replantearse sus prioridades, retomar sus estudios y avanzar en la carrera hasta conseguir un doctorado.
El caso de Anna Stone se volvió uno de los más conocidos en lo que tiene que ver con las experiencias cercanas a la muerte.
También empezó un podcast y encontró una nueva motivación en ayudar a otras personas que atravesaron situaciones traumáticas.
“En eso se ha centrado mi vida: en servir, en servir a los demás, en servirme a mí misma y en ser una mejor madre”, expresó al hablar sobre el rumbo que tomó su vida.
La neurocientífica también afirmó que dejó atrás el consumo excesivo de alcohol y que ya no experimenta la ansiedad de la misma manera.
Además, señaló que dejó de tomar la medicación que utilizaba anteriormente, aunque no se especifica bajo qué circunstancias ni con qué seguimiento médico.
A partir de aquella experiencia cercana a la muerte, Stone llegó a la conclusión de que existe una dimensión espiritual que antes no contemplaba.
Fuente: Crónica — Ver noticia original