El fiscal federal de Bahía Blanca Santiago Ulpiano Martínez, que investiga una trama de maniobras ejecutadas entre 2020 y 2021 para desviar la investigación de la muerte del joven Facundo Astudillo, pidió procesar por el presunto delito de falso testimonio agravado a una médica legista de La Plata que actuó como perito de parte de la querella del caso, Virginia Creimer. El hecho que se le atribuye ocurrió durante una búsqueda de rastros con los canes de otro perito de esa parte, Marcos Herrero, hoy apodado “el Peritrucho” por haber plantado pruebas en causas sensibles de todo el país.
El 18 de febrero de 2021, en la localidad de Teniente Origone, municipio de Villarino, la médica platense intervino en un procedimiento con canes en el que estuvieron presentes el adiestrador y sus perros; Cristina Castro (madre de Facundo Astudillo); sus abogados y los de la Comisión por la Memoria de la provincia de Buenos Aires (institución querellante); los fiscales Horacio Azzolin y Andrés Heim; y efectivos de Gendarmería Nacional.
La inspección se realizó en el destacamento policial de Teniente Origone y se centró en un calabozo abandonado. Allí, la médica encontró con sus propias manos un pequeño fragmento de piedra turmalina, que inmediatamente fue atribuido a Astudillo, al compararlo con un dije que el joven usaba con un cordón al cuello.
“Yo no soy geóloga, pero…”, anunció Creimer en medio de la inspección del calabozo, y mostró un pequeño fragmento de turmalina de color negro. El hallazgo fue atribuido a Facundo, explicado como resultado de la detección odorífera de los canes de Herrero y utilizado para sostener la teoría de la querella: una supuesta desaparición forzada perpetrada por policías de la provincia de Buenos Aires.
Sin embargo, pericias posteriores probaron que la diminuta piedra no pertenecía a Facundo, era de otro color y ni siquiera encajaba con un fragmento del mismo mineral sospechosamente hallado por el perito Herrero tiempo antes en el baúl de un patrullero. Más adelante, los investigadores judiciales probaron que todo había sido plantado de antemano: no solo esta turmalina, sino cada amuleto, souvenir, hueso y otros elementos que se anunciaban periódicamente a la opinión pública tras las pesquisas de Herrero como “hallazgos” clave y genuinos.
La condena al guía canino y la acusación contra la médica
En 2025, el “Peritrucho” Herrero fue condenado por falso testimonio agravado y reiterado, por siete de sus peritajes presentados a la Justicia durante el caso. El fallo, del juez federal de Bahía Blanca Ernesto Sebastián, fue luego confirmado por la Cámara Federal de Casación Penal. Pero durante el juicio oral también quedó bajo la lupa el rol de Creimer, protagonista del hallazgo de la turmalina, uno de los siete “hallazgos” truchos que integran la condena al guía canino.
El fiscal de aquel juicio, Gabriel González Da Silva, ordenó una investigación sobre el rol de la médica en la maniobra, que llevó adelante Santiago Martínez. Ahora, este fiscal le requirió al juez federal Walter López Da Silva que procese a Creimer como presunta “partícipe necesaria del falso testimonio cometido por Herrero”. Su dictamen señala que, si bien la afirmación falsa la hizo el guía canino (al mentir que la turmalina apareció como producto de la capacidad detectora de sus perros), lo hizo con el “aporte doloso, concreto y funcionalmente indispensable” de la médica platense.
Según la investigación, el can Yatel, entrenado por Herrero, no hizo ninguna marcación clara en el calabozo y, pese a ello, el adiestrador afirmó que el animal identificaba “olor a Facundo” (meses después de su muerte). La médica aseguró también haber dado con la turmalina como resultado de la conducta de los animales.
Creimer, al ser indagada, sostuvo que no estaba buscando nada en especial cuando encontró la turmalina y que no conocía a Herrero personalmente antes de encontrarse en Origone. Pero el fiscal sostiene que todo fue una simulación, acordada entre los peritos de parte y “con un mismo fin delictivo”. Su dictamen argumenta que la médica insistió en repetir el pasaje de los perros a pesar de que no marcaban nada claro porque sabía que la piedrita estaba plantada, y que “intervino deliberadamente en la recuperación y presentación como evidencia de la presencia de Facundo Astudillo Castro en el sitio”.
Los testimonios de varios gendarmes que presenciaron el procedimiento complicaron a la médica, pero sobre todo uno de ellos apuntala la acusación del fiscal: “Durante el procedimiento, le pregunté si estábamos buscando algo en particular, porque ya habíamos documentado todo, inspeccionado todo, y ya me parecía muchísimo. A lo que me contestó que estábamos buscando ‘la turma’”, sostuvo una efectiva de Gendarmería.
El juez federal López Da Silva debe resolver ahora si procesa a la perito platense. Es el mismo magistrado que ya procesó por este hecho a Marcos Herrero.
La muerte de Facundo Astudillo y las conclusiones de la autopsia
Facundo Astudillo (22) partió a dedo desde su pueblo, Pedro Luro, el 30 de abril de 2020, durante la cuarentena. Un mes después, su ausencia fue denunciada y la provincia de Buenos Aires comenzó a buscarlo. Sus restos aparecieron recién en agosto de ese año, en un cangrejal del estuario de Bahía Blanca. Luego de la autopsia, un informe integral presentado por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) determinó que el joven se ahogó en el lugar donde fue hallado y descartó torturas e intervención de terceros en la muerte.
La perito Creimer contradijo ese informe oficial, firmado por peritos del EAAF y del Cuerpo Médico Forense de la Corte Suprema de Justicia, así como por investigadores del Conicet, y durante una conferencia de prensa organizada por Amnistía Internacional Argentina postuló como única teoría posible un homicidio.
La investigación sobre otros tres testigos del caso
Seis años después, Herrero tiene una condena por falso testimonio agravado y Creimer, formalmente imputada, afronta un pedido de procesamiento. Pero la trama del desvío de este resonante caso, que buscó perjudicar al gobierno de Axel Kicillof y a su ministro de Seguridad, Sergio Berni, no se agotó en los peritos: también tres testigos comenzaron a ser investigados. Sus versiones, que fueron acercadas al expediente en su momento por el abogado querellante Luciano Peretto, bajo la modalidad de identidad reservada, aseguraban haber visto el secuestro del joven. El efecto de estos testimonios fue la recaratulación de la causa como “desaparición forzada” y su traslado desde la Justicia ordinaria de Bahía Blanca al fuero federal, donde aún sigue abierta.
La denuncia contra esos testigos fue impulsada por la abogada María Laura Bentivegna, representante del policía Alberto González, que fue el blanco de estos relatos y también de la turmalina plantada en el calabozo: esa dependencia quedaba cerca de un puesto de vigilancia donde él prestaba servicios cuando Astudillo pasó haciendo dedo por la Ruta Nacional 3 y fue formalmente identificado, en el marco del aislamiento obligatorio por la pandemia del coronavirus.
Fuente: TN — Ver noticia original