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Casa FOA 2026: cómo una antigua fábrica de Barracas se transforma en un laboratorio de diseño

La edición número 42 de la muestra copó el histórico Palacio Molina con más de 42 espacios y 5.700 m² intervenidos. Bajo el concepto de “Alquimia”, arquitectos y diseñadores reinterpretan el patrimonio industrial y exploran nuevas formas de vivir, trabajar y encontrarse.
Casa FOA 2026: cómo una antigua fábrica de Barracas se transforma en un laboratorio de diseño

Una antigua fábrica textil, paredes de ladrillo a la vista, arcadas monumentales y techos de más de cuatro metros de altura. En el Palacio Molina, el edificio de Barracas que albergó la fábrica Alpargatas, la arquitectura industrial de fines del siglo XIX se convierte en el punto de partida para imaginar cómo serán los espacios del futuro.

Con su edición número 42, Casa FOA propone una nueva lectura de ese patrimonio. La muestra reúne más de 42 espacios distribuidos en una superficie de 5.700 metros cuadrados, donde conviven viviendas, áreas de trabajo, propuestas de bienestar y ámbitos de encuentro colectivo.

El concepto curatorial elegido para esta edición es “Alquimia”: la transformación de la materia, la historia y la memoria en nuevas experiencias. La idea se traduce en el contraste entre estructuras originales y materiales contemporáneos, en la recuperación de elementos arquitectónicos y en ambientes que buscan ir más allá de lo estético para responder a las necesidades de la vida actual.

Maximalismo y memoria industrial: la casa de influencers de Ramiro Arzuaga

El maximalismo también tiene su lugar en Casa FOA 2026. En el Espacio 23, el reconocido ambientador Ramiro Arzuaga, junto a la arquitecta Verónica Biscaysaqu, diseñó un departamento completo inspirado en una pareja de influencers contemporáneos, conectados con la historia del Palacio Molina y la identidad de la antigua fábrica de Alpargatas.

Bajo el nombre de “Casa de Influencers”, la propuesta busca alejarse de la estética impersonal de los ambientes de exhibición para construir una casa cálida, vivida y con carácter propio. La intervención parte del respeto por la arquitectura fabril y conserva sus huellas, texturas y cicatrices, sobre las que suma una capa contemporánea.

El resultado es un maximalismo reinterpretado, en el que conviven terciopelos, molduras, piezas de diseño y objetos seleccionados para crear una atmósfera sofisticada, teatral y acogedora. Los mármoles se encuentran con el hierro industrial, mientras que los muros desgastados dialogan con géneros contemporáneos y piezas de autor.

El recorrido comienza en un pasillo atravesado por la luz natural de los grandes ventanales y los antiguos cerramientos vidriados, que recuperan la esencia de los talleres originales. En lugar de disimular las marcas del tiempo, el proyecto las convierte en parte de su identidad.

La propuesta plantea así un encuentro entre la memoria industrial y una generación que construye su identidad también a través de los espacios que habita. Una casa personal, expresiva y alejada del minimalismo, donde la historia del edificio funciona como punto de partida para una nueva narrativa estética.

Un departamento que recupera la historia del edificio

En el Espacio 12, “TRAMA”, Estudio Fontenla junto a Oscar Gil, Florencia Basile y Gisela Bezek diseñaron un departamento completo de 150 metros cuadrados que toma la arquitectura original como protagonista.

Las grandes alturas, los ventanales de medio punto y las arcadas del Palacio Molina conviven con muebles de líneas curvas, maderas, piedras, textiles y obras de arte contemporáneo. El Azul Mediterráneo elegido para algunos sectores funciona como hilo conductor entre los ambientes y aporta una identidad visual definida.

El living se despliega en doble altura, con un sofá curvo y piezas de mobiliario diseñadas y fabricadas por Fontenla. En el comedor, una mesa de gran tamaño recupera la escala monumental del edificio, mientras que la cocina incorpora una isla central, superficies de piedra sinterizada y un sector de lavado oculto.

La propuesta busca mostrar cómo una construcción industrial puede adaptarse a la vida doméstica sin perder su identidad. En lugar de ocultar las marcas del pasado, las integra a una vivienda contemporánea en la que el diseño argentino, el trabajo artesanal y el arte forman parte de la experiencia cotidiana.

La Vigilia: un estudio nocturno entre las ruinas de la fábrica

La Vigilia propone una manera diferente de abordar la historia del Palacio Molina: imaginar a un arquitecto que pasa las noches trabajando para devolverle la vida al mismo edificio que lo alberga.

El proyecto marca el debut de la empresaria Belén Casal, de Gilligan’s, en la muestra. La idea surgió durante una visita a la antigua fábrica, cuando todavía estaba en ruinas. “Cuando conocí el edificio, incluso en ruinas me pareció mágico. De ahí nació La Vigilia”, cuenta.

El ambiente recrea un estudio nocturno en el que las huellas del pasado permanecen a la vista. Sobre el escritorio aparecen los planos originales de la Fábrica Argentina de Alpargatas y, en las paredes, fotografías del edificio en ruinas enmarcadas en cuadros de gran formato.

El cuero, la madera y la piedra conviven con el hormigón, las columnas de hierro y el techo original de madera. Una moto café racer, un sillón Chesterfield y una barra de piedra completan la escena, que combina el carácter industrial con una estética de inspiración clásica.

“Son materiales que saben envejecer: ganan textura con el uso y conservan su carácter, como el propio edificio”, explica Casal, quien desarrolló la propuesta junto al arquitecto Ángel Jorge y la diseñadora Lola Ganza Hoorn.

Así, La Vigilia convierte la recuperación del patrimonio en el eje de un relato: un espacio que no busca disimular las marcas del tiempo, sino integrarlas a una nueva historia.

Oficinas más flexibles y espacios para hacer una pausa

La transformación de los ambientes laborales es otro de los ejes que aparecen en Casa FOA 2026. En el Espacio 26, INTRO Arquitectura y Grupo (a)² presentan un coworking que toma como referencia el pasado fabril del edificio para explorar nuevas dinámicas de trabajo.

El proyecto se organiza como un recorrido abierto, con sectores para la colaboración, reuniones formales, tareas individuales y momentos de descanso. Un treillage curvo permite delimitar áreas sin aislarlas, mientras que las cabinas acústicas, los puestos regulables y el mobiliario flexible responden a distintas necesidades laborales.

La paleta combina bordó, tonos tierra y acentos celestes. Las texturas, la iluminación en capas y la presencia de vegetación aportan calidez a un espacio que busca equilibrar productividad y bienestar.

La propuesta refleja un cambio en la concepción de las oficinas: ya no alcanza con disponer escritorios y salas de reuniones. También se necesitan lugares que faciliten el intercambio de ideas, la concentración y las pausas durante la jornada.

El bienestar como experiencia sensorial

En el Espacio 14, la diseñadora Inés Muzzio, de IM Estudio, lleva esa búsqueda hacia el wellness. Su propuesta, llamada “Evolution Space”, plantea un refugio de tranquilidad en contraste con los entornos cotidianos saturados de estímulos.

La intervención conserva las paredes descascaradas, las arcadas, los techos de madera con vigas a la vista y la vegetación del Palacio Molina. Sobre esa base incorpora superficies espejadas, acero, brillos e iluminación tenue y focalizada, en un diálogo entre la arquitectura histórica y el lenguaje contemporáneo.

El programa incluye una piscina con camastros calefaccionados, un sauna infrarrojo y una sala de meditación con cronoterapia. En el exterior, el Spa Garden suma sectores de sauna húmedo, sauna seco y relajación.

El agua, el calor, la luz y los materiales son parte de una experiencia que busca involucrar los sentidos. La propuesta amplía la idea del bienestar: además del cuidado físico, incorpora el descanso, la contemplación y la recuperación como dimensiones centrales del habitar.

Un anfiteatro para una sociedad hiperconectada

La pregunta que plantea ORUM, el auditorio diseñado por Opuesto Estudio, es cómo debería ser un anfiteatro en una sociedad atravesada por las pantallas, el streaming, los podcasts y la inteligencia artificial.

El proyecto recupera la geometría envolvente de los anfiteatros tradicionales, pero la adapta a nuevas formas de encuentro. Los bancos en forma de medialuna organizan el espacio alrededor de un centro común, mientras que las pantallas LED, la iluminación dinámica y los recursos audiovisuales permiten modificar la atmósfera según las actividades.

En los bancos, las estructuras de acero y la chapa perforada incorporan iluminación que atraviesa el material y convierte un elemento funcional en parte de la experiencia visual. La acústica y los recursos tecnológicos también se integran al diseño.

Con una superficie de 300 metros cuadrados, ORUM propone que el auditorio deje de ser únicamente un lugar desde el que alguien habla frente a una audiencia. La intención es crear un ámbito más participativo, en el que las personas puedan reunirse, intercambiar ideas y construir conocimiento de manera colectiva.

La materia como punto de partida

Aunque cada espacio responde a una función diferente, las propuestas comparten una misma búsqueda: aprovechar la arquitectura existente para imaginar nuevas maneras de habitarla.

La madera, el acero, la piedra, los textiles, los revestimientos y la iluminación no aparecen solamente como recursos decorativos. También sirven para establecer contrastes, definir recorridos y modificar la percepción de los ambientes.

En el Palacio Molina, la historia industrial de Buenos Aires deja de ser un telón de fondo para convertirse en parte activa del diseño. Esa es la idea que atraviesa la edición 2026 de Casa FOA: transformar sin borrar, innovar sin perder de vista el origen y pensar los espacios desde las experiencias de quienes los viven.

Casa FOA se puede visitar hasta el 1° de noviembre, todos los días de 12 a 20, en Regimiento de Patricios 1053, Barracas. Lo recaudado es a beneficio de la Fundación Oftalmológica Argentina Jorge Malbran.

Fuente: TN — Ver noticia original