Una pareja busca voluntarios para sumarse a la vida cotidiana de un barco de madera que permanece en el sur de Portugal. La propuesta combina alojamiento a bordo, aprendizaje sobre navegación y mantenimiento naval, y la posibilidad de compartir una experiencia de viaje con una tripulación que recorrió distintos lugares del mundo durante la última década.
Los anfitriones son Marco y Eduarda, quienes viven en una embarcación de 28 metros de eslora, actualmente ubicada en la zona de Portimão. Después de pasar diez años navegando alrededor del mundo, se instalaron en Portugal y ahora preparan una nueva etapa de su recorrido, que contempla cruzar hacia Brasil, el Caribe y otros destinos.
El intercambio está pensado para personas interesadas en la cultura náutica y en aprender cómo funciona la vida a bordo de un velero tradicional. A cambio de colaborar con distintas tareas, los participantes tendrán una cabina propia, tres comidas diarias y la oportunidad de aprender sobre navegación, mantenimiento y seguridad en el mar.
Cómo es el voluntariado para vivir en un bote que sale desde Portugal
La convocatoria busca personas que puedan colaborar con la preparación y el mantenimiento de una embarcación de madera de 68 años. Entre las tareas previstas figuran lijar y pintar distintas partes del barco, arreglar velas, limpiar, realizar trabajos domésticos y participar en proyectos de mantenimiento.
También hay actividades que requieren conocimientos técnicos, como carpintería, electricidad, construcción o ingeniería. La distribución de las tareas depende de las habilidades de cada voluntario.
A cambio, Marco y Eduarda ofrecen alojamiento en una cabina individual y tres comidas por día. El barco tiene 28 metros de largo, dos baños, dos duchas con agua caliente, calefacción para los días fríos, cocina equipada, camas confortables y disponibilidad de agua y electricidad.
También cuenta con sistema de sonido y proyector para ver películas. La propuesta busca ofrecer una estadía cómoda, aunque la vida a bordo exige adaptarse a los espacios y las rutinas de una embarcación.
El intercambio incluye oportunidades de aprendizaje para quienes tengan curiosidad por la navegación. Marco puede enseñar sobre mantenimiento de barcos tradicionales, sistemas eléctricos, navegación, interpretación del clima, seguridad en el mar y manejo de botes auxiliares.
La experiencia también permite conocer la cultura náutica desde adentro y compartir las historias de una pareja que navegó durante diez años por distintos lugares del mundo.
Además del trabajo, los anfitriones proponen actividades compartidas como pescar, practicar deportes acuáticos, jugar a las cartas, cocinar, escuchar música y organizar encuentros al aire libre. El equipo puede reunir alrededor de siete personas, por lo que la convivencia y la capacidad de trabajar en grupo son aspectos importantes para el funcionamiento cotidiano.
Cuáles son los requisitos para postularse a este inusual voluntariado
El perfil buscado combina conocimientos prácticos, curiosidad y predisposición para aprender. Según el anuncio publicado en la reconocida plataforma WorkAway, se buscan personas de al menos 25 años, preferentemente con experiencia en pintura, carpintería, electricidad, ingeniería, construcción y mantenimiento general. De todos modos, también consideran fundamentales la iniciativa, la actitud resolutiva y la capacidad de colaborar con el resto de la tripulación.
Las tareas no se limitan al mantenimiento del barco. Los voluntarios también deben participar en la limpieza de los espacios comunes, el orden y la preparación de las comidas, que se organizan por turnos.
Saber cocinar o tocar algún instrumento musical es un aspecto valorado, aunque no aparece como una condición obligatoria. El inglés y el neerlandés son los idiomas que los anfitriones hablan con fluidez, si bien también tienen conocimientos de otros idiomas, entre ellos español y portugués.
La convocatoria se vincula con una etapa concreta del proyecto: la embarcación necesita trabajos de preparación antes de ingresar a dique seco para su mantenimiento anual. El plan contempla retirar los mástiles y el bauprés, revisar el timón y la hélice, reemplazar un sello de aceite de la caja de cambios y renovar cables eléctricos y antenas. Según el cronograma publicado, la intención es volver a poner el barco en el agua entre mediados y fines de enero y retomar la navegación después de completar las reparaciones.
Fuente: TN — Ver noticia original