Una red delictiva, que funcionaba como un “call center carcelario“, en tres unidades penitenciarias de la provincia de Buenos Aires, terminó desmantelada tras una extensa investigación conducida por el fiscal Mariano Moyano. En ese marco, se revelaron los estremecedores audios de las llamadas a las víctimas donde los engañaban con el “cuento del tío” y otras maniobras.
Según detalló el funcionario judicial, los internos concretaron más de 10.000 llamadas extorsivas dirigidas a adultos mayores y jubilados para cometer robos bajo la modalidad de falsas fianzas o la extracción de datos clave para concretar entraderas.
Luego de recibir el aval de la Justicia de Garantías, personal de la Delegación DDI llevó a cabo los operativos dentro de la Unidad Penal N.° 1 de Olmos y en las Unidades N.° 15 y N.° 44 de Batán.
Durante los procedimientos se dispuso la detención de Franco Miguel, Jonathan Villalba y Alejandro Rosales, además de la aprehensión de otros dos implicados.
Asimismo, los uniformados incautaron ocho teléfonos celulares, troqueles de tarjetas SIM y cuadernos con anotaciones.
La maniobra delictiva contemplaba principalmente dos modalidades de engaño: en la primera, uno de los delincuentes se hacía pasar por un jefe policial para notificar a la víctima sobre un supuesto siniestro vial en el que su familiar habría embestido a una mujer embarazada, exigiendo el pago de una fianza inmediata para liberar al detenido.
En la segunda variante, simulaban ser hijos o sobrinos solicitando el cambio urgente de billetes de dólares ante un inminente anuncio presidencial.
Las dramáticas escuchas: llantos, mentiras y presiones a jubilados
A raíz de las numerosas denuncias de las víctimas trascendieron las grabaciones de los llamados donde se oye la mecánica de engaño dirigida hacia adultos mayores o personas con dificultades auditivas. En uno de los audios recabados por la Justicia se registra el siguiente diálogo:
-¿Quién habla?
-El subcomisario Gutiérrez de la seccional primera, ¿señora Mónica?
-No soy Mónica, soy Sandra.
-No, la señora Mónica que fue atropellada por su hermano.
-Espere un momentito que voy a anotar todo. Disculpe señor, pero yo estoy en Comodoro Rivadavia, ¿cómo sé que esto es verdad y no es algo trucho?
-Que se arrime un familiar suyo a la seccional primera señora.
Banda de presos hizo más de 10 mil llamados extorsivos en cuatro meses.
Posteriormente, la banda ponía al teléfono a otro recluso que fingía el llanto para personificar a la supuesta persona accidentada y presionar por dinero:
-Señora, ahí le paso con su hermano, le va a comentar de la fianza y todo eso que está pidiendo el fiscal.
-No sabés lo que es esto, me quiero morir -balbuceaba entre sollozos el falso familiar-.
-Tranquilizate Roque, piden mucha plata pero no tenemos esa cantidad.
-¿Vos cuánto tenés? Fijate cuánto tenés que te lo voy a devolver.
-¿Vos sos Roque? No tengo nada, estoy gastando en los remedios y en los estudios que me hice ayer, estoy gastando un montón, cobro la mínima.
Más de 10 mil llamadas y el pedido para prohibir celulares en penales
A través de los informes técnicos requeridos a las empresas de telefonía, los peritos determinaron el alcance de la red. Entre el 4 de junio y el 8 de julio, internos alojados en el Penal de Olmos efectuaron 5.058 comunicaciones a abonados de diferentes regiones del país.
Posteriormente, entre el 4 de agosto y el 8 de octubre, realizaron 5.283 llamadas del mismo tenor, sumando 10.341 intentos extorsivos en apenas cuatro meses.
Ante el cúmulo de evidencias obtenidas en la investigación penal preparatoria, el fiscal Mariano Moyano remarcó la necesidad de rever los permisos vigentes en los lugares de encierro.
“Dicha medida debe ser materializada en pos de procurar evitar que se sigan planificando y ejecutando hechos ilícitos como estafas, defraudaciones informáticas, extorsiones, coacciones y robos agravados por internos de unidades carcelarias”, sostuvo el representante del Ministerio Público al solicitar la prohibición del uso de dispositivos móviles a los internos del Servicio Penitenciario Bonaerense.
Fuente: Crónica — Ver noticia original