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Antonio Machado, escritor español: “La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es, y cuando la muerte es, nosotros no somos”

El poeta recuperó una antigua reflexión filosófica y planteó una pregunta que atraviesa a la humanidad desde hace siglos: cómo convivir con la certeza del final.
Antonio Machado, escritor español: “La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es, y cuando la muerte es, nosotros no somos”

Antonio Machado fue uno de los poetas y escritores españoles más importantes del siglo XX y una de las figuras centrales de la Generación del 98. A lo largo de su obra, dedicó buena parte de sus reflexiones a analizar la vida, el paso del tiempo, los sentimientos y la muerte. En Juan de Mairena, recuperó una de las ideas más conocidas del filósofo griego Epicuro sobre por qué no deberíamos tenerle miedo a morir.

“De la muerte decía Epicuro que es algo que no debemos temer, porque mientras somos, la muerte no es, y cuando la muerte es, nosotros no somos”, escribió Machado en Juan de Mairena. La reflexión parte de una paradoja: mientras estamos vivos no experimentamos la muerte y, cuando esta llega, ya no estamos para sentirla.

Sin embargo, el escritor no presenta este razonamiento como una respuesta definitiva. A través de su personaje, un profesor ficticio llamado Juan de Mairena, también cuestiona si alcanza con un argumento filosófico para dejar de temerle a la muerte.

Por qué Epicuro decía que no hay que temerle a la muerte

Para Epicuro, la muerte no debería ser motivo de angustia porque no coincide con nuestra existencia. El filósofo griego sostenía que el bien y el mal dependen de las sensaciones y que la muerte representa precisamente la ausencia de ellas.

El razonamiento es sencillo: mientras una persona vive, todavía no está muerta. Cuando la muerte ocurre, ya no existe un sujeto que pueda experimentar dolor, sufrimiento o temor.

Por eso, el miedo a la muerte está relacionado con anticipar una experiencia que nunca podremos vivir conscientemente. Desde esta perspectiva, pasar la vida preocupados por el final significa sufrir por algo que todavía no sucedió y que, cuando suceda, no podremos experimentar.

Machado recuperó esta idea en Juan de Mairena, publicado en 1936, una obra en la que utiliza las reflexiones de un profesor ficticio para abordar cuestiones filosóficas, sociales y literarias.

Por qué Antonio Machado cuestionaba esta idea sobre la muerte

Aunque Machado recupera el razonamiento de Epicuro, no lo presenta como una solución definitiva al miedo a morir. En Juan de Mairena, el personaje cuestiona la facilidad con la que parece resolverse un problema tan profundo mediante un argumento lógico.

Después de exponer la idea del filósofo griego, Mairena reflexiona sobre la dificultad de apartar la muerte de la experiencia humana. En ese contexto, sostiene que “saltarse la muerte a la torera” no es tan fácil, porque esta acompaña a las personas durante toda su existencia.

La diferencia es importante: una cosa es comprender racionalmente que no vamos a experimentar nuestra propia muerte y otra muy distinta es dejar de sentir angustia ante la posibilidad de morir.

Para Machado, la muerte no es solamente un problema filosófico que pueda resolverse con un razonamiento. También es una presencia que atraviesa la vida y condiciona la manera en que las personas se relacionan con el tiempo, los recuerdos y el futuro.

Qué significa la frase de Antonio Machado sobre la muerte

La reflexión permite distinguir entre el miedo a morir y el temor a lo que sucede antes de la muerte. El razonamiento de Epicuro se concentra en la imposibilidad de experimentar la propia ausencia, pero no elimina necesariamente las preocupaciones relacionadas con el proceso de morir, el dolor o la separación de los seres queridos.

La frase también invita a pensar en cómo las personas utilizan su tiempo. Si la muerte no puede experimentarse como una sensación propia, pasar la vida anticipándola puede impedir disfrutar de aquello que sucede en el presente.

Sin embargo, la mirada de Machado introduce un matiz: saber que la muerte es inevitable no significa que sea sencillo aceptarla. Su personaje pone en duda que una explicación racional alcance para resolver una inquietud tan ligada a la condición humana.

Por eso, la reflexión sigue vigente: no ofrece una fórmula para eliminar el miedo, sino que propone pensar qué lugar ocupa la muerte en nuestra manera de vivir.

Fuente: TN — Ver noticia original