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Andrés Simón, cocinero, y su receta de yogur casero: “No queda ácido, es cremoso y tiene un sabor espectacular”

La propuesta requiere solo de tres ingredientes, aunque hay que estar atento a la temperatura y a que el procedimiento se siga al pie de la letra.
Andrés Simón, cocinero, y su receta de yogur casero: “No queda ácido, es cremoso y tiene un sabor espectacular”

Preparar el yogur en casa es una alternativa para tener varias porciones listas durante la semana sin depender de los envases comerciales. El chef Andrés Simón compartió en Instagram su método, que lleva tres ingredientes y requiere mantener una temperatura tibia durante varias horas para que los cultivos fermenten la leche. La publicación alcanzó los 320 mil likes y despertó interés por una técnica que no necesita yogurtera.

La versión que mostró emplea leche proteica, leche en polvo proteica y yogur firme con cultivos vivos. También se puede adaptar con productos tradicionales, siempre que el yogur elegido indique que contiene fermentos activos. La paciencia y el cuidado de la temperatura son fundamentales para conseguir una textura espesa y un sabor bien suave.

La conclusión de la receta, de acuerdo a lo expresado por el propio cocinero, es que este yogur, además de ser rendidor y más económico, “no queda ácido, es cremoso y tiene un sabor espectacular”.

Ingredientes para el yogur casero

  • 2 litros de leche, proteica o entera.
  • 90 gramos de leche en polvo, proteica o común.
  • 190 gramos de yogur firme natural con cultivos vivos y activos.

Paso a paso

Primero, hay que lavarse bien las manos y comprobar que la olla, el recipiente y los utensilios estén limpios. Para facilitar el proceso, conviene usar frascos de vidrio con tapa, previamente lavados y escaldados. En ese caso, dejamos que se sequen sin tocar el interior.

Vertemos la leche en una olla y la calentamos. Si se utiliza leche pasteurizada común, la llevamos a unos 85 grados y la mantenemos unos minutos, sin dejar que se pegue: este paso ayuda a mejorar la consistencia final. Después, dejamos que baje a aproximadamente 43 grados. Si se usa leche larga vida, lo ideal es templarla antes de agregar el cultivo.

En un bowl aparte, colocamos el yogur firme y sumamos la leche en polvo. Después, incorporamos un poco de leche tibia y revolvemos con varillas hasta disolver los grumos. Añadimos el resto gradualmente, integrando todo con movimientos suaves para obtener una preparación homogénea.

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Repartimos el líquido en los frascos y los tapamos. Lo mejor es mantenerlos entre seis y 10 horas en un lugar tibio, sin moverlos durante la fermentación. Puede utilizarse una yogurtera o una conservadora térmica; también sirve el horno apagado con la luz encendida, siempre que se controle que no levante demasiado la temperatura. El calor excesivo puede perjudicar los cultivos.

Revisamos la consistencia durante varias horas. Cuando el yogur esté cuajado y tenga un aroma lácteo ligeramente ácido, llevamos los recipientes a la heladera. El enfriado dura al menos cuatro horas y ayuda a que tome más cuerpo. No hay que consumirlo si vemos que presenta moho, colores extraños o un olor desagradable.

Para preparar otra tanda, reservamos una porción limpia desde el principio y la conservamos cerrada en la heladera. Lo ideal es emplearla en los siguientes cinco a siete días; ocurre que, con el tiempo, los cultivos pueden perder actividad y el resultado se vuelve menos consistente.

Cuál es el valor nutricional del yogur casero

El aporte por porción depende de la leche, el yogur inicial y el tamaño servido. Como referencia, 100 gramos de yogur natural entero sin azúcar suelen aportar alrededor de 60 a 75 calorías, 3 a 4 gramos de proteínas y 3 a 4 gramos de grasa. La leche en polvo aumenta la concentración de sólidos y proteínas, especialmente si se eligen versiones enriquecidas.

Para una opción menos grasa, se puede usar leche descremada y yogur natural descremado, aunque la textura puede variar. Quienes deban controlar el consumo de grasas, proteínas o lactosa por indicación profesional deberían ajustar los ingredientes a sus necesidades. Una vez listo, conservar refrigerado, siempre en la parte más fría, y consumir preferentemente dentro de una semana; no dejarlo varias horas a temperatura ambiente.

Fuente: TN — Ver noticia original