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Agustina Lucero Schmidt y el seguimiento integral de los estudiantes universitarios

En el podcast de TICMAS, la secretaria de Bienestar Universitario de la Universidad del Salvador explicó cómo se acompaña a los estudiantes para que puedan sostener sus carreras y por qué una beca requiere un seguimiento que atienda las condiciones de vida de quien la recibe
Agustina Lucero Schmidt y el seguimiento integral de los estudiantes universitarios

Una beca puede cubrir el costo de una carrera y, aun así, resultar insuficiente para que un estudiante llegue a recibirse. Las responsabilidades familiares, la necesidad de trabajar o las dificultades para sostener la cursada requieren un acompañamiento que permita reconocer qué está pasando antes de que el alumno abandone. Para Agustina Lucero Schmidt, secretaria de Bienestar Universitario de la Universidad del Salvador, esa atención forma parte de la responsabilidad que asume una institución cuando ofrece una oportunidad de estudiar.

En el podcast de TICMAS, una empresa EdTech enfocada en el aprendizaje y el desarrollo de talento, Lucero Schmidt describió un trabajo que reúne las becas, el desarrollo profesional y la responsabilidad social universitaria, y que mantiene el vínculo con los graduados. La decisión de integrar esas áreas, que antes funcionaban en distintos sectores, respondió a una manera de entender la experiencia de quienes llegan a la universidad: “El alumno no viene solamente a estudiar y el graduado no solamente se recibe, sino que hay toda una formación integral que hace que vos estés mirando otras cuestiones”.

Ese acompañamiento exige atender situaciones diferentes: un ingresante que necesita trabajar y todavía encuentra pocas oportunidades, un becario cuya organización familiar dificulta la continuidad de sus estudios o un graduado que busca actualizarse. En la conversación, esas experiencias permiten acercarse a una pregunta que atraviesa el trabajo de Bienestar: cómo construir un vínculo que tenga en cuenta lo que ocurre fuera del aula.

Qué pasa después de la beca

Al menos un 15% de los alumnos de la Universidad del Salvador tiene una beca total o parcial. La institución ofrece ayudas para el ingreso y presta especial atención a quienes, una vez comenzada la carrera, atraviesan una dificultad que podría llevarlos a dejarla.

Dentro de ese trabajo, las becas sociales que se otorgan junto con fundaciones requieren una coordinación particular. La universidad aporta la cobertura del arancel y exige que las organizaciones cuenten con un equipo de seguimiento. Entre las instituciones con las que trabaja, Lucero Schmidt mencionó a Fundación Pescar, a la que se le otorgan veinte nuevas becas completas por año, mientras se mantienen las de las cohortes anteriores.

“Es importantísimo que esas fundaciones tengan un equipo de seguimiento y nosotros también hacer el seguimiento”, dijo. La universidad realiza ese acompañamiento dos veces al año y también revisa cómo está trabajando la organización. La selección inicial, explicó, necesita considerar el interés del postulante por estudiar y las condiciones en las que podría hacerlo.

La preocupación aparece cuando el entusiasmo por ofrecer una oportunidad deja en segundo plano la situación de quien la recibe. Lucero Schmidt planteó que un joven puede necesitar trabajar, tener responsabilidades como sostén de su familia o querer algo diferente de lo que la fundación imagina para él. Si esas circunstancias no se reconocen, un abandono puede vivirse como una incapacidad personal para completar una carrera. Identificar las dificultades y acompañarlas compromete tanto a la organización como a la universidad.

Agustina Lucero Schmidt, secretaria de Bienestar Universitario de la Universidad del Salvador

El primer trabajo y el tiempo para estudiar

La relación entre estudio y trabajo también cambió. Lucero Schmidt recordó que, durante años, muchos alumnos elegían el turno noche porque necesitaban cumplir una jornada laboral de ocho horas. Las pasantías de cuatro horas diarias permiten otras combinaciones, a las que se sumaron las modalidades de trabajo que alternan la presencialidad con las tareas a distancia. En esas decisiones, observó, los estudiantes buscan un equilibrio entre la carrera y el empleo.

La universidad tiene más de 1600 convenios y firma alrededor de 500 pasantías por año, de acuerdo con los datos que compartió su secretaria de Bienestar. Se trata de una alternativa opcional, vinculada con las necesidades de las empresas. El seguimiento anual de graduados, agregó, indica que aproximadamente un 70% trabajó, tuvo alguna experiencia laboral o se encuentra trabajando al finalizar sus estudios.

Para quienes recién ingresan, sin embargo, el acceso suele ser más difícil: Lucero Schmidt señaló que las empresas rara vez toman estudiantes de primer año, incluso como pasantes. Frente a esa situación, la universidad propone experiencias de voluntariado en las que puedan desarrollar capacidades como el trabajo en equipo, el liderazgo y la empatía. La responsabilidad social universitaria incorpora, además, acciones de concientización realizadas junto con fundaciones.

Ese acercamiento al empleo convive con un interés por encontrarse con otros. La experiencia de la Expo USAL Trabaja permite ver cómo fueron cambiando esas preferencias. La feria, que la universidad ya organizaba de manera virtual antes de la pandemia, incorporó luego una instancia presencial a partir de la demanda de los estudiantes. Los alumnos de los primeros años querían conocer a las empresas, conversar sobre sus búsquedas y participar de las actividades de los stands. La propuesta pasó a combinar ambas modalidades.

Qué hacer con la IA

La inteligencia artificial introduce otra pregunta en el desarrollo profesional: qué capacidades necesitan quienes están empezando cuando una herramienta ya puede resolver tareas que antes exigían un aprendizaje inicial. Lucero Schmidt situó esa discusión en una etapa de transición, en la que las universidades deben trabajar sobre el pensamiento crítico y acompañar la actualización de sus docentes.

Su propuesta consiste en usar la herramienta a través del diálogo, con preguntas que permitan revisar y profundizar lo que devuelve. “La herramienta te está dando información que vos antes la tenías que aprender, hoy la tenés ahí, la pedís como si fuese un asistente”, explicó. El trabajo del estudiante aparece al evaluar esa respuesta, considerar si es correcta y decidir cómo utilizarla para el propósito que tiene.

“Entonces, esas son las competencias que para mí en primer lugar tenemos que trabajar desde las universidades, además de formación de docentes, de alfabetización tecnológica y todo eso”, sostuvo. En su planteo, el aprendizaje continuo acompaña una vida profesional que exige actualizarse y revisar lo que se sabe. Esa necesidad también orienta el vínculo con quienes ya terminaron la carrera.

La universidad busca que los graduados regresen para estudiar un posgrado, compartir su experiencia con los alumnos o participar de proyectos con empresas y fundaciones. El Centro para Graduados ofrece actividades y beneficios, mientras que algunos egresados colaboran como referentes y tutores. La continuidad del vínculo se construye con esas posibilidades concretas de volver y participar, una vez que la cursada dejó de organizar la vida cotidiana.

La entrevista completa con Agustina Lucero Schmidt está disponible en el podcast de TICMAS.

Fuente: Infobae — Ver noticia original