La calabaza suele aparecer en la mesa en forma de puré o crema como guarnición. Sin embargo, la abuela cocinera Adora propuso una versión distinta y contundente: calabaza frita con chorizo y panceta, aromatizada con orégano y cocida en una sola sartén.
La experta explicó cómo aprovechar la grasa del chorizo y la panceta para cocinar las verduras y lograr un plato lleno de sabor. El resultado es una preparación lista en apenas 15 minutos y perfecta para cuatro personas.
Cómo hacer la calabaza frita, según Adora la abuela cocinera
Ingredientes:
- 800 g de calabaza limpia, sin piel ni semillas
- 150 g de panceta
- 100 g de chorizo
- 1 cebolla
- 2 dientes de ajo
- 1 cucharada de aceite de oliva
- 1 cucharadita de orégano seco
- Sal a gusto
Paso a paso:
- Preparar los ingredientes: cortar la calabaza en dados pequeños, trocear la panceta y el chorizo, y picar la cebolleta y el ajo.
- Dorar la carne: calentar el aceite en una sartén amplia y freír la panceta y el chorizo hasta que estén dorados. Retirar y reservar.
- Hacer el sofrito: en la misma sartén, pochar la cebolleta y luego sumar el ajo, removiendo para que no se queme.
- Cocinar la calabaza: agregar los dados de calabaza y cocinar a fuego medio-bajo, removiendo hasta que estén tiernos. Si se pega, añadir un poco de agua.
- Finalizar el plato: sumar el orégano y reincorporar la panceta y el chorizo. Mezclar bien, calentar el conjunto y ajustar la sal al final.
Una sartén grande ayuda a que la calabaza pierda el exceso de agua y tome una textura dorada por fuera, pero tierna por dentro. Si se prefiere una consistencia más cremosa, se puede aplastar parte de la calabaza durante la cocción.
Cómo lograr la textura perfecta y aprovechar la calabaza
El secreto está en cortar los dados de calabaza de tamaño similar para que se cocinen de manera pareja. Es importante no excederse con el aceite, ya que la panceta y el chorizo aportan suficiente grasa. La sal se suma al final, porque los embutidos ya agregan sabor.
Si los trozos quedan muy juntos en la sartén, la calabaza puede cocerse en vez de dorarse. Para comprobar el punto justo, basta con pinchar un dado: debe ceder con facilidad, pero sin deshacerse.
Fuente: TN — Ver noticia original