Una nueva adaptación prescinde del glamur de época en favor de una sensación cotidiana y de realismo. El objetivo es poner las emociones en primer plano. La directora Georgia Oakley creció viendo la adaptación cinematográfica de 1995 de Sensatez y sentimientos de Jane Austen, muy querida por el divertido guion de Emma Thompson y la inteligente dirección de Ang Lee. Por eso, cuando la productora India Flint le preguntó en 2024 si le interesaría hacer una nueva adaptación, se entusiasmó, pero también supo que inevitablemente enfrentaría comparaciones con la película anterior. "Sin embargo, nadie dice que esta sea la versión definitiva, lo que quita un poco de presión", dijo Oakley, de 38 años, sobre su película, que se estrena el 16 de octubre y que sigue a las hermanas Dashwood –la prudente Elinor (la "sensatez") y la apasionada Marianne (el "sentimiento")– después de que su padre muere y se enfrentan a una pobreza repentina junto con las atenciones de varios pretendientes. La versión de 1995 estuvo protagonizada por Thompson y Kate Winslet como las hermanas, y Hugh Grant y Alan Rickman como sus intereses amorosos. Esa película, que ganó un premio Oscar al mejor guion, ayudó a renovar el interés por la obra de Austen. Fue una de las seis adaptaciones cinematográficas y televisivas de sus historias que aparecieron durante 1995 y 1996. Ni idea, Persuasión, Orgullo y prejuicio y dos Emma fueron las otras. (Sensatez y sentimiento también se adaptó como miniserie en 1971, 1981 y 2008). Pero Oakley y Diana Reid, de 30 años, quien escribió el nuevo guion, pensaron que había motivos para una nueva adaptación que abordara preocupaciones perennes como la dependencia financiera y social, y el vacío moral de las clases dominantes. "Creo que el hecho de que esa primera película se hiciera hace 30 años ha dejado espacio para otra exploración de la historia", dijo Oakley, cuya adaptación está protagonizada por Daisy Edgar-Jones como Elinor, Esmé Creed-Miles como Marianne, y George MacKay y Herbert Nordrum como sus pretendientes. Reid, quien se unió a Oakley en una videollamada desde Londres en agosto, asintió en señal de acuerdo. "Hay algo extremadamente contemporáneo y con lo que te puedes identificar en el conflicto central entre las hermanas y en lo que se interpone entre ellas", dijo, y agregó: "A menudo las cosas que nos atraen de alguien son las que terminan siendo también las cosas que te molestan de esa persona". Oakley y Reid se propusieron abordar la novela a través de la perspectiva tanto del crudo realismo de la ruina financiera de la familia como de la profunda conexión de las hermanas con la naturaleza. Se inspiraron en la cinematografía que se enfoca en los lugares de Lejos del mundanal ruido, la adaptación cinematográfica de 1967 de John Schlesinger de la tragicomedia pastoral de Thomas Hardy, y en la intimidad de las relaciones de Retrato de una mujer en llamas, el romance queer de época de Céline Sciamma de 2019. Oakley recordó haberle indicado al equipo de peinado y maquillaje que "se aseguraran de que el maquillaje fuera lo más mínimo posible". "Quería contar una versión relajada y sobria de la historia", explicó sobre su visión de la estética de la película. Señaló que las hermanas habían pasado mucho tiempo en casa con su padre, que acababa de morir, y agregó: "Simplemente me negaba a creer que, en esas circunstancias, se presentarían de la misma manera que una mujer que vive en Londres y asiste a bailes todos los años". Para Oakley, las mujeres en su concepción de ese mundo llevaban peinados sueltos y alborotados por el viento (sin rizos perfectamente peinados) y vestidos fluidos (cualquier corsé estaría desabrochado). "Cuando veo adaptaciones de Austen, a veces me siento un poco distanciada de los personajes por la manera en que llevan el cabello o porque todo su vestuario es muy inmaculado", explicó. "Así que quería adentrarme en algo un poco más terrenal y crudo". Eso incluyó el establecimiento de una unidad dedicada a la naturaleza, un equipo de fotógrafos y camarógrafos que acamparon durante horas en los paisajes escarpados del suroeste de Inglaterra. Su trabajo era salpicar la película con "cosas que fueran lentas", como arañas tejiendo telarañas, abejas revoloteando entre las flores y la luz moviéndose por las colinas escarpadas. "Imaginar un mundo de hace 200 años sin pantallas y sin nada hasta donde alcanza la vista; cuando se mudan a la cabaña, es bastante difícil", dijo Oakley. "Y por eso realmente quería explorar esa conexión no solo con la naturaleza, sino también la relación de los personajes con el tiempo". Su enfoque también supuso una atmósfera más oscura en lugar de habitaciones luminosas y soleadas. "Hemos visto películas de época ambientadas en el Reino Unido en enormes y hermosas mansiones campestres, y eso no era en absoluto lo que buscábamos", dijo la diseñadora de producción Francesca Di Mottola en una videollamada reciente desde Berlín, donde estaba trabajando en su próximo proyecto. A la hora de mostrar la caída de la familia –la muerte del padre las obliga a abandonar su hogar porque pasa en su totalidad a su hijo de un primer matrimonio–, Di Mottola dijo que se enfocaron en mostrar las consecuencias prácticas para las hijas Dashwood. Por ejemplo, cuando la familia se muda de una finca en el campo en Sussex a la mucho más pequeña Barton Cottage en Devonshire, las acompaña un solo sirviente. En lugar de las clásicas tomas de los preparativos para el baile –maquillándose frente a los espejos, atándose los corsés unas a otras–, hay tomas de ellas lavando la ropa, cocinando y cortando leña. "Ves cómo tienen que adaptarse a una vida completamente nueva", dijo Di Mottola. "Ahora tienen que hacer todas esas cosas típicas de una mansión con las que normalmente alguien más te ayuda". Y agregó: "Incluso sugerí algo como: 'Tal vez necesitan estar quitándose garrapatas unas a otras'. Georgia me dijo: 'No sé si necesitamos llevarlo tan lejos'". Ha habido naturalismo en las adaptaciones de Austen con anterioridad, dijo Linda Troost, profesora de literatura inglesa en el Washington and Jefferson College de Pensilvania que coeditó un libro sobre las adaptaciones cinematográficas de Austen. Por ejemplo, a los actores de la miniserie Emma de la BBC de 1972 se les pidió que no se lavaran el cabello con regularidad para que pareciera menos esponjoso y más acorde a la época. Algunos cineastas tampoco han rehuido de la crudeza. La película de 1995 de Persuasión, por ejemplo, mostraba a Anne Elliot viajando en un carro con un cerdo y un ganso, y la miniserie Sensatez y sentimientos de la BBC de 2008 presentaba una cabaña destartalada y lluvia constante. Aun así, Troost dijo que habría que hacer más para representar la verdadera suciedad de la época. "¿Por qué no mostrar pelo de perro en la ropa de todos esos dueños de perros?", preguntó. "¿Manchas de rapé en los pañuelos? ¿Manchas de tabaco y té en los dientes?". Sin embargo, para Oakley, el objetivo final no era una precisión estricta de la época. Al quitar parte del brillo que ahora es habitual, dijo, esperaba poner las emociones de la historia en primer plano. Puede que los personajes no sean "descarados de una manera moderna, pero eso no significa que no sean humanos", dijo, y agregó: "Aún puedes conectarte profundamente con ellos y descubrir que sus historias resuenan y son veraces". Sarah Bahr escribe sobre cultura y estilo para el Times.
Fuente: Infobae — Ver noticia original