La edición de México Digital Summit 2026, que tuvo lugar el pasado 6 y 7 de octubre en Alboa de Plaza Artz, en la Ciudad de México, reunió a autoridades, líderes de tecnología e iniciativa privada para analizar los desafíos de la nueva economía digital. Bajo el lema “Infraestructura e IA: el motor de la economía”, el encuentro puso en agenda la conectividad, los centros de datos, el cómputo, el espectro radioeléctrico, la ciberseguridad y el talento. El evento llegó a su sexta edición consolidado como uno de los espacios de referencia para el diálogo entre el sector público, la industria de telecomunicaciones, empresas tecnológicas, organizaciones empresariales y gobiernos locales. Su continuidad responde a la necesidad de sostener una conversación permanente sobre decisiones de inversión, marcos regulatorios, formación de talento e innovación, en un contexto donde la velocidad de adopción tecnológica exige actualizaciones constantes de política pública y estrategia empresarial. La jornada de dos día arrancó con el mensaje de Jorge Fernando Negrete, presidente de DPL Group, quien subrayó la necesidad de adoptar una visión de largo plazo para que las oportunidades que trae la transformación tecnológica se conviertan en condiciones reales de prosperidad para las economías y las sociedades, y no queden limitadas a ganancias de eficiencia de corto plazo. Infraestructura, espectro y capacidad de cómputo Uno de los principales ejes temáticos del encuentro abordó las condiciones físicas y regulatorias que sostienen la expansión digital, pues es lo que determina, en gran medida, qué tan rápido un país puede incorporar Inteligencia Artificial a sus procesos productivos. Según explicaron los distintos expositores, sin estos elementos la adopción de tecnologías avanzadas queda limitada a proyectos acotados y sin escala. Daniel Hajj, CEO de América Móvil, destacó el efecto de la inversión en telecomunicaciones sobre la actividad económica. “La manera de aumentar la recaudación pública en forma sostenida es mediante el impacto positivo de las inversiones en infraestructura”, afirmó Hajj. El ejecutivo señaló que las redes generan efectos sobre el producto interno bruto, la productividad y la competitividad, en una relación que se retroalimenta entre despliegue de infraestructura y crecimiento económico.Indicó que, este año, uno de cada cuatro dólares recibidos por exportaciones correspondió a equipos de procesamiento de datos, un dato que refleja el peso creciente de las tecnologías asociadas al cómputo y a la automatización en la estructura exportadora de México. El tráfico de datos se multiplicó 40 veces en una década, mientras los operadores mantienen y financian las redes sobre las que circula ese tráfico. Ante ese escenario, Hajj sostuvo que el principio de neutralidad de red debe actualizarse para responder a la evolución tecnológica y a la economía de Internet, con reglas que contemplen el concepto de fair share entre quienes generan tráfico y quienes sostienen la infraestructura. La economía digital ya no se discute como un fenómeno aislado, sino como una red de factores interdependientes: infraestructura de redes, disponibilidad energética, seguridad de la información y proyectos productivos que permiten que la tecnología se traduzca en resultados concretos para sectores de distinta escala, desde grandes operadores hasta micro y pequeñas empresas. En ese sentido, la sostenibilidad financiera de las telecomunicaciones también fue uno de los ejes de la agenda. Mónica Aspe, CEO de AT&T México, afirmó que la infraestructura digital funciona como habilitador para múltiples industrias y vinculó la capacidad de inversión con la competencia, la innovación y la expansión de la conectividad. Según explicó, cuando la rentabilidad del despliegue de redes se ve comprometida, el efecto no se limita al sector de telecomunicaciones, sino que repercute en todas las actividades económicas que dependen de la conectividad. Aspe se refirió al desbalance entre una economía tecnológica valuada en 38 billones de dólares y una industria de telecomunicaciones de 3,2 billones. “La distancia entre la red y lo que circula sobre ella” representa uno de los desafíos del sector, señaló. En ese marco, remarcó que el costo del espectro incide de manera directa en los recursos disponibles para ampliar cobertura: “Cada peso que se va a pagar en los derechos es un peso que no se va a pagar en una antena”. Desde la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT), la comisionada Ledenika Méndez González presentó cuatro líneas de acción para acompañar el despliegue de infraestructura, orientadas a reducir costos y simplificar procesos para los operadores. La primera contempla una reducción del 12% en el precio del espectro, una medida que busca liberar recursos para inversión en redes. La segunda busca habilitar redes industriales inteligentes, radioenlaces de microondas y 5G, tecnologías que amplían las posibilidades de conectividad en sectores productivos específicos. La tercera línea plantea la operación de la Ventanilla Nacional de Telecomunicaciones y Radiodifusión, orientada a homologar gestiones administrativas y reducir los trámites de 20 a seis, una simplificación que apunta a acelerar los tiempos de despliegue de infraestructura. La cuarta propone situar los derechos, la seguridad y las personas en el centro de la regulación. La CRT también informó avances en el registro de líneas móviles y anticipó lineamientos antispam para combatir llamadas y mensajes fraudulentos, en un esfuerzo por fortalecer la confianza de los usuarios en los servicios digitales. Empleo, pymes y soberanía tecnológica La infraestructura y la Inteligencia Artificial son piezas de una misma estrategia de desarrollo, por lo que otro de los ejes de discusión son los efectos de estas piezas sobre el empleo, la actividad productiva local y la capacidad del país de generar tecnología propia. Esta dimensión resulta relevante porque la transformación digital no solo se mide en despliegue de redes o adopción de IA, sino en su capacidad de traducirse en oportunidades laborales concretas y en el fortalecimiento de las empresas de menor escala, que constituyen la mayoría del tejido productivo mexicano. En entrevista con Infobae, Manola Zabalza Aldama, secretaria de Desarrollo Económico de la Ciudad de México, sostuvo que la tecnología puede contribuir a generar mejores oportunidades de empleo y a fortalecer la actividad de pequeñas empresas. “La mejor política social es el empleo y la tecnología nos ayuda a tener mejores empleos en la ciudad”, afirmó Zabalza Aldama. La funcionaria distinguió dos vías complementarias: la contratación directa dentro de las compañías tecnológicas, que genera empleos formales y bien remunerados, y la incorporación de herramientas digitales en actividades tradicionales, que mejora la productividad de negocios ya existentes. Según explicó, el objetivo del Gobierno capitalino incluye acercar soluciones tecnológicas a micro y pequeñas empresas para mejorar procesos de contabilidad, ventas y acceso a crédito. También destacó la posibilidad de que los comercios de barrio incorporen herramientas que faciliten su operación diaria, refuercen su resiliencia y eleven sus condiciones de seguridad. “La tecnología es un pilar para el bienestar económico de la ciudad”, afirmó Zabalza Aldama. La secretaria señaló que el reto no pasa únicamente por consumir desarrollos provenientes de otros mercados, sino por crear capacidades productivas locales. “Queremos ser productores de tecnología, queremos tener una soberanía tecnológica para el país y nacida en la Ciudad de México”, explicó. En esa línea, mencionó el trabajo con empresas, emprendedoras y emprendedores mexicanos que desarrollan soluciones desde lo local para lo local, en lugar de limitarse a importar tecnologías extranjeras. El planteo de Zabalza Aldama se conectó con la intervención de Diego Flores, titular del Sector de Industria Digital y Electrónica de la Secretaría de Economía, quien propuso avanzar desde una agenda de adopción hacia una política industrial digital. “La nueva economía se construye sobre infraestructura, silicio e inteligencia. Si estas capas trabajan por separado, México consume tecnología; si se articulan, México produce capacidad”, afirmó Flores. Su propuesta incluyó cuatro ejes: infraestructura para competir, capacidades industriales, talento e innovación en IA, y gobernanza e integración. Para Sofía Pérez Gasque, directora general de la Asociación Mexicana de Tecnologías de la Información (Amiti), infraestructura, protección de datos y talento constituyen condiciones necesarias para el desarrollo digital. La organización presentó Pymes Ciberseguras, una iniciativa con expectativa de llegar a 500.000 empresas, un número que da cuenta de la magnitud del desafío de seguridad digital entre negocios de menor tamaño. La agenda también abordó el potencial regional. Eduardo Ramírez Aguilar, gobernador de Chiapas, propuso posicionar al estado como una plataforma para la economía digital de la región y destacó que la conectividad local pasó de 23% a 50% entre 2020 y 2025, un avance que atribuyó a políticas orientadas a atraer inversiones y fortalecer la certeza jurídica. Por su parte, Ángel García Castillejo, vicepresidente de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia de España (CNMC), planteó que la digitalización debe entenderse como una herramienta para alcanzar objetivos económicos y sociales, y no como un fin en sí mismo. El funcionario advirtió que la velocidad de la innovación supera a la regulatoria y señaló que las obligaciones deben evitar convertirse en barreras para el desarrollo del ecosistema digital. México Digital Summit 2026 reunió estas perspectivas para ampliar la conversación sobre innovación, Inteligencia Artificial, infraestructura digital y las capacidades que el país requiere para participar en la nueva economía. La cobertura del encuentro permite seguir de cerca los debates, las propuestas regulatorias y los proyectos que marcarán la evolución tecnológica de México en los próximos años.
Fuente: Infobae — Ver noticia original