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Sin represas y con más de 1.600 especies: así es el Vjosa, uno de los últimos grandes ríos salvajes de Europa

La cuenca combina gargantas, llanuras inundables y formaciones kársticas, y sostiene desde la migración de la anguila europea hasta la nidificación del avión zapador en sus taludes
Sin represas y con más de 1.600 especies: así es el Vjosa, uno de los últimos grandes ríos salvajes de Europa

El Vjosa conserva un corredor fluvial libre en Albania, una condición excepcional en un continente atravesado por presas, azudes y otras infraestructuras. La creación de un parque nacional en 2023 cerró casi tres décadas de oposición a proyectos hidroeléctricos y consolidó la protección de este sistema, considerado uno de los últimos grandes ríos europeos con dinámica natural. La singularidad del curso se mide frente al panorama continental. Un inventario divulgado en la revista Nature identificó al menos 1,2 millones de barreras fluviales en 36 países de Europa, con un promedio de una estructura cada 0,74 kilómetros. En ese contexto, el modelo de protección del río Vjosa busca mantener la conectividad de sus aguas, sedimentos y hábitats. El parque nacional frenó los proyectos de represas en 2023 Albania presentó al área como el primer Parque Nacional de Río Salvaje de Europa, una denominación sin categoría específica dentro de los sistemas internacionales de conservación. El concepto alude a una reserva diseñada alrededor de un corredor fluvial sin represas en su tramo albanés. La declaración de Parque Nacional del Vjosa puso fin a iniciativas previstas en Kalivaç y Poçem, que habrían alterado el cauce. El valor ambiental se relaciona con la movilidad del agua. Entre Poçem y Kalivaç, el cauce activo tiene entre 400 y 1.000 metros de anchura. Durante las crecidas, el río abre brazos, abandona otros y desplaza barras de arena y grava. Entre el 10 % y el 20 % de sus canales y hábitats puede cambiar de posición cada año, de acuerdo con los datos recogidos por National Geographic. Ese proceso renueva ambientes acuáticos y ribereños en ciclos estimados de cinco a diez años. Un estudio de 2018 calculó que, a la altura de Poçem, el Vjosa transportaba cerca de cinco millones de toneladas de sedimentos anuales. El movimiento de ese material sostiene las islas fluviales, las orillas y parte de los humedales de la cuenca baja. Más de 1.600 especies dependen de la continuidad del sistema El sistema fluvial y su cuenca reúnen más de 1.600 especies, según la información publicada por National Geographic. Entre ellas figura la anguila europea, cuya migración necesita la conexión entre el Adriático y las aguas interiores. La cuenca también alberga cerca de 300 especies de aves, incluidos el avión zapador, que excava sus nidos en taludes, y el alcaraván, vinculado a las graveras expuestas. La diversidad alcanza los ecosistemas terrestres próximos al río. En el curso bajo aparecen tarayes de flores pequeñas, mientras que las montañas de la cabecera albergan osos y lobos. La protección, por tanto, contempla una cuenca que combina gargantas, llanuras inundables, formaciones kársticas y zonas costeras, además del propio canal principal. El recorrido comienza en Grecia, donde el río recibe el nombre de Aóos. De sus 272 kilómetros, los primeros 80 atraviesan los valles de los montes del Pindo. En ese segmento existe una presa que interrumpe el cauce, aunque los aportes de manantiales kársticos mantienen el caudal durante los períodos secos. El río ingresa en Albania cerca de Çarshovë y adopta allí el nombre de Vjosa. El agua llega al Adriático tras cruzar gargantas y llanuras En el sur de Albania, el trazado pasa por Përmet, la garganta de Këlcyrë y Tepelenë, donde se incorpora el río Drino. Más abajo, a la altura de Memaliaj, Kalivaç y Poçem, la corriente alterna sectores encajonados con áreas de mayor amplitud. En estos últimos tramos, los brazos secundarios y las islas de grava muestran una dinámica que los proyectos de embalses habrían limitado. Tras pasar Selenicë, el río entra en la llanura de Myzeqe y describe meandros antes de desembocar en el Adriático. Los sedimentos acumulados allí alimentan playas, lagunas, saladares y humedales. La continuidad del Vjosa hasta el mar mantiene el transporte natural de materiales y la conexión ecológica de un sistema que sigue cambiando con cada crecida.

Fuente: Infobae — Ver noticia original