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Las manifestaciones en Francia reúnen a varias generaciones en defensa de la educación

Reportajes Especiales - News
Las manifestaciones en Francia reúnen a varias generaciones en defensa de la educación

Padres y trabajadores respaldan las movilizaciones estudiantiles en todo el país que reclaman al gobierno mejoras en la enseñanza pública francesa.

Miles de activistas sindicales, maestros, padres y estudiantes universitarios se unieron el martes a los estudiantes de secundaria en las manifestaciones que se extendieron por toda Francia, lo que aportó una variedad de voces de todas las generaciones a las reivindicaciones para que el gobierno solucione los problemas de los centros educativos.

Las multitudes más grandes se concentraron en París, donde miles de estudiantes y sus simpatizantes marcharon unos 3,2 kilómetros desde République hasta Nation, dos de las plazas principales de la ciudad, para protestar por la falta de personal escolar, las aulas hacinadas y los edificios en ruinas, entre otras quejas.

“Maltratar a los jóvenes equivale a insultar el futuro”, decía un cartel, mientras que otro dijo: “No quiero ser otro ladrillo en la pared”.

A pesar de una fuerte presencia policial, el ambiente en la protesta de París era alegre. El gobierno estimó que 56.000 personas participaron, entre 256.000 que se manifestaron a nivel nacional; un importante sindicato citó una cifra nacional más del doble de esa cantidad.

Catherine Jegou, de 61 años, profesora de secundaria y miembro de un sindicato de trabajadores de la enseñanza, afirmó que había acudido para apoyar a los alumnos de bachillerato, cuyas reivindicaciones coincidían con las de los profesores. “Llevamos años exigiendo que el sistema educativo público cuente con más recursos”, dijo.

También criticó al gobierno por políticas que dijo que apoyan a las escuelas privadas más que a las instituciones públicas.

Roger Lallier, de 78 años, un ingeniero jubilado que llevaba puesto el chaleco de un importante sindicato de trabajadores, dijo que vino desde Borgoña, a casi 322 kilómetros de París, para apoyar a los estudiantes. “Fui parte de mayo del 68”, dijo, en referencia a las protestas a nivel nacional iniciadas por estudiantes en 1968 que casi derrocaron al gobierno y transformaron la sociedad francesa.

“Hay miseria en Francia”, dijo Lallier, lamentando el estado de las escuelas secundarias, y añadió: “Hemos caído mucho más bajo de donde estábamos hace unos años”. Dijo que espera que las elecciones presidenciales del próximo año lleven al poder a un “verdadero gobierno de izquierda”, que ofrezca lo que calificó como un cambio real.

Luce Avanzata, de 20 años, quien ha estado inscrita en un programa de estudios de cine durante los últimos dos años, dijo que vino a la protesta para ayudar a ampliar el movimiento que los estudiantes de secundaria lanzaron hace semanas. Aplaudió a los alumnos de secundaria por tener éxito donde los estudiantes mayores no lo habían tenido y por “lograr hacerse escuchar”.

“Para mí es el momento de cambiar las cosas”, dijo Avanzata.

Padres y miembros de sindicatos dijeron que se habían unido a los bloqueos escolares para asegurar que las protestas se mantuvieran pacíficas y proteger a los jóvenes de enfrentamientos con la policía. Algunas de las manifestaciones se han tornado violentas, algunas escuelas han sido incendiadas y la policía ha realizado miles de arrestos, al tiempo que afronta acusaciones de emplear una fuerza excesiva.

“Hay todo un proceso para aprender a manifestarse”, dijo Claire Langmann, de 53 años, madre de un estudiante que protesta y que el martes por la mañana se unió al bloqueo frente a la Escuela Secundaria Hélène Boucher en el norte de París. “Creo que la sociedad puede cambiar a través del esfuerzo colectivo, así que realmente quiero ver que esto triunfe”, añadió.

Más tarde estallaron escaramuzas frente a la escuela entre los manifestantes y la policía antidisturbios, que disolvió el bloqueo.

Georges Poncelet, una estudiante de psicología de 25 años, dijo que salió a apoyar el movimiento de las escuelas secundarias, pero también a exigir más financiamiento para la educación superior. Como el gobierno planea congelar los beneficios sociales para los estudiantes universitarios, advirtió que los alumnos que tenían que trabajar a tiempo parcial tendrían aún más dificultades.

“Vine a reivindicar el lugar de los estudiantes en la sociedad, un lugar que está sumamente marginado, en una sociedad que afirma estar pensando en el futuro”, dijo.

Poncelet dijo que se sentía agradecida por los estudiantes más jóvenes y que se conmovió al verlos protestar, especialmente porque vive en Seine-St.-Denis, un suburbio de clase trabajadora al norte de París donde varias escuelas secundarias han organizado bloqueos en las escuelas. Poncelet sostenía letreros que decían: “Gen Z: sin dinero, sin vivienda, sin terapeuta, sin miedo” y “presupuesto para gas lacrimógeno, nunca para atención médica”.

Jean-Luc Mélenchon, el líder de Francia Insumisa, el principal partido político de extrema izquierda, hizo un llamado el lunes a los adultos dispuestos a participar en la protesta para que usaran brazaletes blancos.

Dominique Godin, de 73 años, un pianista jubilado, llevaba uno mientras protestaba en París el martes. Dijo que estaba allí para mostrar su apoyo a los estudiantes de secundaria y para protegerlos.

Godin, quien tiene una hija de 18 años, recordó: “Una vez estuve en la escuela secundaria, en la universidad. Ver que hay situaciones similares 50 años después es imposible de soportar”.

Los jóvenes, dijo, “se están dando cuenta de que van a tener que gestionar su propio futuro porque las generaciones mayores no lo están haciendo”.

Ephrat Livni colaboró con reportería.

Ségolène Le Stradic es una reportera e investigadora del Times radicada en París.

Ephrat Livni colaboró con reportería.

Fuente: Infobae — Ver noticia original