Hay una oportunidad tan llamativa como única en el norte de Italia, para quienes busquen viajar y conocer paisajes de ensueño sin gastar plata en alojamiento ni comida.
Un jubilado estadounidense con la ciudadanía italiana que vive a metros del espectacular lago de Como ofrece estadía completa a viajeros dispuestos a colaborar en el mantenimiento de sus embarcaciones.
La propuesta, publicada en el sitio especializado Workaway, se gestiona bajo el formato de voluntariado internacional y sin sueldo fijo ni a convenir.
Se trata de una modalidad que gana adeptos en todo el mundo, y que consiste en intercambiar una cantidad determinada de horas de trabajo diario por hospedaje y alimentación. De esta manera, los viajeros eliminan por completo dos de los costos más altos a la hora de encarar un viaje por Europa.
Tareas y dinámica de convivencia
En este caso particular, Mark, el anfitrión en cuestión, busca personas con destrezas manuales básicas para tareas al aire libre en un astillero propio y más bien artesanal.
El cronograma de trabajos varía según la época del año. De acá a fin de noviembre, los esfuerzos se centran en la puesta a punto de un barco de ocho metros de eslora, incluyendo tareas de reparación, raspado, pintura y aseo general.
Pero no sólo eso, ya que en el aviso publicado, el ciudadano estadounidense e italiano informó que se encuentra en pleno desarrollo de un catamarán de cinco metros.
Además, el foco de la labor a realizar también incluye el traslado y resguardo de un pontón de nueve metros para protegerlo del invierno europeo que se avecina.
Los requisitos técnicos solicitados no son demasiados ni técnicos, aunque sí se pide “soltura en el manejo de herramientas convencionales de luthería naval o carpintería”.
Respecto de la persona, Mark se define como alguien introvertido pero abierto al diálogo constructivo, por lo que solicita postulantes que sepan escuchar y mantengan un trato respetuoso.
La convocatoria está abierta a candidatos de cualquier rango etario, con la estricta condición de que sean personas no fumadoras. Las estadías pautadas tienen una duración de dos semanas como máximo.
Historia y cultura
El hospedaje se ubica en un pintoresco pueblito de apenas un centenar de habitantes que, según el anunciante, conserva su fisonomía medieval intacta.
El dormitorio ofrecido es privado, con acceso a un baño compartido y provisión de alimentos caseros durante toda la estadía. El dueño de casa, incluso, contempla adaptaciones en el menú para perfiles vegetarianos, permitiendo que preparen sus propios platos si fuera necesario.
Algo clave por estos días para cualquier viajante: la vivienda cuenta con conectividad a internet de alta velocidad, convirtiendo este destino en algo sumamente atractivo para la comunidad de nómadas digitales que combinan el empleo remoto con el turismo.
Paisajes y cultura
La riqueza cultural del lago de Como y sus alrededores se nota ni bien uno llega a la zona. Frente a la plaza principal del pueblo se erige una fastuosa residencia histórica perteneciente a la aristocracia italiana. En los alrededores hay varios centros culturales de prestigio internacional y también está la imponente reserva natural Val Sanagra.
La localización geográfica es estratégica para los amantes de la geografía alpina. Más allá de que el hospedaje esté a escasos minutos de la ribera del lago, renombrado por sus aguas cristalinas y las lujosas propiedades sobre sus laderas, la frontera con Suiza se encuentra a media hora de distancia, facilitando las escapadas hacia el también encantador lago de Lugano.
Este tipo de ofertas laborales, además, fomenta un intercambio lingüístico y social muy profundo. Mark, por ejemplo, asegura que domina el idioma inglés de forma nativa y posee conocimientos iniciales de italiano, transformando la rutina diaria en un espacio ideal para practicar esas lenguas.
Temáticas que van desde la música y la literatura hasta la sostenibilidad y la política contemporánea, son otros de los atractivos culturales a los que se podría acceder teniendo en cuenta los gustos y conocimientos del anfitrión, por supuesto sin contar todo lo relacionado con el mantenimiento de los barcos.
Fuente: TN — Ver noticia original