Cuando se acuestan sobre una manta, los gatos pueden empezar a chuparla como si estuvieran siendo amamantados por su madre. Si bien muchos lo interpretan como una señal de que tienen hambre, los especialistas en comportamiento felino aseguran que tiene un significado más profundo.
Conocido como “succión de lana”, este comportamiento aparece durante los primeros meses de vida y puede mantenerse incluso durante la adultez. Según los expertos, no siempre implica un problema de salud, sino que es una forma que tiene el animal de sentirse seguro y tranquilo.
Por qué los gatos chupan las mantas como si estuvieran tomando leche
La veterinaria Hannah Godfrey explicó que esta conducta tiene su origen en la lactancia. Durante sus primeras semanas de vida, los gatitos se alimentan de su madre mediante la succión, una actividad que les genera bienestar y seguridad y que adoptan como técnica de consuelo.
Por más que dejen de necesitar leche materna cuando crecen, algunos felinos pueden mantener este comportamiento. Por esta razón, cuando encuentran una manta suave, podrían empezar a chuparla para experimentar una sensación de tranquilidad similar a la que sentían cuando eran bebés.
Beth Adelman, especialista en comportamiento felino, señaló que muchos gatos encuentran consuelo al succionar telas suaves o de lana. En esa misma línea, remarcó que algunos pueden babear o amasar la superficie con las patas delanteras al mismo tiempo.
La Universidad de Cornell aseguró que esta conducta puede estar relacionada con la exploración y el juego. Mientras que algunos gatos dejan de hacerlo cuando crecen, otros la mantienen hasta la adultez.
Uno de los principales factores que pueden influir es el destete temprano, aunque esto no necesariamente significa que todos los animales que chupan mantas hayan sido separados de sus madres antes de tiempo.
Cuándo hay que preocuparse si un gato chupa las mantas
Por más que suele ser una conducta inofensiva, los especialistas advierten que, en ciertas situaciones, puede vincularse con el estrés, la ansiedad o problemas de comportamiento.
Ante esta situación, la organización Cats Protection remarcó que no es recomendable castigar a los gatos por esta actividad. Sin embargo, hay algunas señales a las que conviene estar atento:
- Succión excesiva: cuando el gato repite la conducta constantemente o parece no poder detenerse.
- Ingesta de tela: si mastica y traga partes de la manta, existe el riesgo de que sufra una obstrucción intestinal.
- Cambios repentinos: si comienza a hacerlo de manera inesperada, especialmente si presenta otros síntomas, podría estar atravesando una situación de estrés o una molestia física.
Si esto sucede, lo más recomendable es acudir a un veterinario para descartar problemas de salud y determinar si necesita atención especializada.
Sin embargo, si el gato chupa una manta ocasionalmente, se muestra relajado y no se come partes de la tela, generalmente no hay motivos para preocuparse. En muchos casos, está repitiendo una conducta que le genera tranquilidad.
Fuente: TN — Ver noticia original