El dengue, el zika, la chikungunya y el mal de Chagas son algunas de las enfermedades que representan importantes desafíos para los sistemas de salud de América Latina. Su impacto es especialmente fuerte en las poblaciones que viven en condiciones de vulnerabilidad y tienen un acceso limitado a los servicios sanitarios.
Estas patologías, transmitidas por insectos como los mosquitos y las vinchucas, afectan a distintas regiones del continente y plantean dificultades para su prevención y tratamiento. En ese contexto, un equipo de investigadores argentinos identificó una molécula extraída de plantas nativas que mostró actividad frente a los cuatro serotipos del virus del dengue en ensayos de laboratorio.
La farmacéutica y doctora de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Valeria Patricia Sülsen, es investigadora principal del CONICET en el Instituto de Química y Metabolismo del Fármaco (IQUIMEFA). En diálogo con AURA, explicó que el objetivo de su equipo es encontrar principios activos de origen vegetal que puedan servir como base para futuros medicamentos contra enfermedades desatendidas.
Cómo buscan compuestos activos en las plantas nativas
El trabajo de los científicos se centra en identificar moléculas presentes en especies autóctonas, muchas de ellas utilizadas tradicionalmente, pero poco estudiadas desde el punto de vista químico y biológico. La especialista explicó que las plantas desarrollan distintos mecanismos de defensa, como espinas o compuestos químicos, que pueden tener efectos sobre la salud humana.
El proceso consiste en obtener extractos vegetales y luego separar y purificar sus componentes. “Lo que hacemos es similar a preparar un té o un mate cocido, pero con equipamiento de laboratorio y bajo condiciones controladas”, explicó la investigadora.
El equipo trabaja especialmente con plantas de la familia de las compuestas, una de las más numerosas en la Argentina, que incluye especies de uso cotidiano como la lechuga. Según Sülsen, solo entre el 10% y el 15% de las plantas del mundo fueron estudiadas en profundidad.
El uso de plantas medicinales y la importancia de la investigación científica
La investigadora también hizo una advertencia sobre el consumo de productos naturales: “Lo natural no significa que sea inocuo”. Algunas especies están autorizadas y controladas, pero muchas plantas utilizadas en la medicina tradicional se consumen sin conocer en profundidad sus componentes ni sus posibles efectos tóxicos.
Por eso, el estudio científico de las plantas no solo busca identificar propiedades beneficiosas, sino también evaluar su toxicidad y seguridad. Esto resulta especialmente importante para evitar riesgos, sobre todo en niños y adultos mayores.
Sülsen subrayó además la necesidad de contar con recursos para sostener la investigación científica en el país. “Apoyar tanto las iniciativas en la Universidad de Buenos Aires, en todas las universidades públicas, y en el CONICET es fundamental”, afirmó.
El hallazgo de una molécula que actúa frente a los cuatro serotipos del dengue
Uno de los resultados más prometedores del equipo fue la identificación de una molécula que, en ensayos in vitro, inhibió la replicación del virus del dengue en sus cuatro serotipos. El compuesto también mostró selectividad, es decir, afectó al virus sin provocar el mismo efecto sobre las células humanas.
“Muchas veces uno encuentra un compuesto activo, pero también es tóxico para las células. En este caso, la molécula afecta al virus y no a nuestras células, lo cual es muy bueno”, destacó la experta.
El próximo paso será avanzar con estudios en modelos vivos para comprobar si los resultados obtenidos en el laboratorio se mantienen en otras condiciones y profundizar en el mecanismo de acción del compuesto.
La investigadora remarcó que se trata de un proceso largo, que puede llevar años de trabajo y requiere la participación de estudiantes e investigadores en formación. Por eso, el hallazgo todavía no representa un tratamiento disponible contra el dengue, sino un avance en la búsqueda de posibles alternativas terapéuticas.
Por qué faltan tratamientos para el dengue y otras enfermedades desatendidas
Además del dengue, el equipo de Sülsen investiga enfermedades como el Chagas y la leishmaniasis, que afectan principalmente a poblaciones vulnerables de América Latina. La farmacéutica explicó que la falta de incentivos económicos para la industria dificulta el desarrollo de medicamentos específicos.
“La industria en general no está interesada en buscar medicamentos para esas dolencias porque no son rentables y desarrollar un fármaco implica mucho dinero y tiempo”, sostuvo. En ese escenario, el trabajo de las universidades, el CONICET y los institutos públicos resulta clave para impulsar investigaciones sobre enfermedades que suelen recibir menos atención de los grandes laboratorios.
Sülsen también advirtió sobre los efectos de los cambios ambientales y la expansión de los insectos transmisores. La presencia de mosquitos y vinchucas en nuevos territorios favorece que enfermedades como el dengue y el Chagas lleguen a zonas urbanas y plantea nuevos desafíos para la salud pública.
Fuente: TN — Ver noticia original