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¿Querés atraer mariposas? El secreto está en las plantas que nadie mira

Las plantas hospederas, aunque menos vistosas, son clave para alimentar a las orugas y completar el ciclo de las mariposas al jardín
¿Querés atraer mariposas? El secreto está en las plantas que nadie mira

Un jardín lleno de flores puede resultar irresistible para las mariposas adultas, pero no garantiza que tengan todo lo que necesitan para completar su ciclo de vida. Mientras las mariposas adultas buscan néctar y otras fuentes de alimento, sus orugas tienen necesidades mucho más específicas: en general, dependen de unas pocas especies para crecer y desarrollarse.

Esta diferencia es clave a la hora de diseñar un jardín que atraiga mariposas de verdad. No alcanza con elegir flores lindas, prolongar las floraciones o sumar plantas aromáticas: hay que pensar en las plantas hospederas, es decir sobre las que las hembras depositan sus huevos y de las que luego se alimentan las orugas.

Para que se cumpla el ciclo completo de las mariposas, el jardín no solo debe ser un escenario para las mariposas que vemos volar, sino un hábitat capaz de acompañarlas en todas las etapas de su vida.

Néctar para las adultas, hojas para las orugas: cada etapa necesita su propio alimentoDos jardines en uno

Las plantas que alimentan a las mariposas adultas no siempre son las mismas que necesitan sus larvas. Esta distinción es fundamental para elegir las especies que van a formar parte del jardín.

Las plantas nectaríferas ofrecen alimento a las mariposas adultas, que liban el néctar de las flores. Las plantas hospederas, en cambio, son aquellas en las que las hembras depositan sus huevos y cuyas hojas sirven de alimento a las orugas. En muchas especies, esta relación es muy específica: las larvas solo pueden desarrollarse sobre una planta determinada o sobre un grupo reducido de especies emparentadas.

Por eso, incorporar plantas hospederas permite pasar de un jardín que atrae mariposas a uno que también puede sostener su ciclo de vida.

Un jardín biodiverso combina flores que ofrecen néctar con plantas donde las mariposas puedan dejar sus huevos¿Qué comen las orugas?

En la región rioplatense hay especies vegetales que cumplen un papel importante en la alimentación de las mariposas durante sus primeras etapas.

La pasionaria (Passiflora caerulea), por ejemplo, es una trepadora nativa hospedera de varias mariposas, entre ellas la espejito (Agraulis vanillae). Sus hojas son el alimento de las orugas, mientras que sus flores aportan interés ornamental y sus frutos sirven de alimento para aves. Es una buena opción para alambrados, pérgolas y estructuras donde pueda extenderse con algún sostén.

El sen del campo (Senna corymbosa) es un arbusto de flores amarillas que suma color a los jardines y sirve de alimento a las orugas de distintas mariposas azufradas y limoncitos. Su doble aporte es interesante para el diseño porque ofrece una floración ornamental y, al mismo tiempo, follaje disponible para las larvas.

Senna corymbosa con oruga en hoja: para tener las plantas hospederas hay que estar dispuesto a pequeñas desprolijidades

Eupatorium inulifolium (ahora Austroeupatorium inulifolium) es más conocida por su apodo: “mariposera”. Crece en los alrededores de Buenos Aires, en zonas de monte natural, contra alambrados y baldíos. Es una excelente planta nectarífera tardía (fin de marzo/ abril) que atrae mariposas de todas las especies, y muy atractiva para incorporar en los jardines. Hospedera de especies del género Actinote (perezosas).

Huevos de oruga sobre Eupatorium inulifolium

Las asclepias (A. curassavica y A. mellodora), además de hospedar a la mariposa monarca, una de las más reconocidas por sus colores, tamaño, vuelo y proezas migratorias, es también una excelente nectarífera para otras especies.

El fosforito (Dicliptera squarrosa) demuestra que una planta puede tener valor ornamental y, al mismo tiempo, cumplir una función esencial para la fauna del jardín: sus flores tubulares de color rojo coral atraen a los picaflores, mientras que sus hojas alimentan a las orugas de la bataraza (Ortilia ithra), la Isabel (Eresia lansdorfi) y la princesa roja (Anartia amathea roeselia).

Danaus plexippus (orugas de monarca) sobre Asclepias curassavicaLas flores, indispensables

Que las orugas necesiten hojas no significa que las flores hayan perdido protagonismo. Las plantas nectaríferas son esenciales para alimentar a los adultos y, bien seleccionadas, permiten mantener una oferta de néctar durante buena parte del año.

Lantanas, verbenas, salvias y margaritas son algunas de las opciones que pueden incorporarse a un jardín para mariposas en Buenos Aires. La idea es combinar distintas especies y épocas de floración para evitar que toda la oferta de alimento se concentre en unas pocas semanas.

Las flores de Salvia uliginosa ofrecen néctar a las mariposas y suman color y movimiento al jardínAceptar las hojas comidas

Uno de los cambios más importantes al crear un jardín para mariposas es aceptar cierto grado de daño en el follaje. Una planta hospedera puede perder hojas, presentar bordes mordidos o verse menos prolija que una planta ornamental tradicional.

Para favorecer el desarrollo de las mariposas, es importante evitar los insecticidas, revisar antes de podar y no retirar automáticamente las hojas que presentan signos de alimentación. Una planta hospedera muy afectada puede necesitar tiempo para recuperarse, por lo que resulta conveniente disponer de más de un ejemplar cuando el espacio lo permita.

Diseñar para las mariposas implica mirar más allá de la floración. Una buena elección vegetal no se mide únicamente por la cantidad de insectos que atrae en un momento determinado, sino también por los recursos que ofrece a lo largo de las distintas etapas de su vida.

Fuente: La Nación — Ver noticia original