La Corte Suprema dejó firme la condena a diez años de prisión para Pedro Müller, exgerente de Manufactura de Ford Motor Argentina, como partícipe necesario de crímenes de lesa humanidad durante la última dictadura militar (1976-1983). La empresa había señalado a los obreros que había que secuestrar, dejó que los militares montaran un centro clandestino de detención y tortura dentro de su propia planta; además, proveyó camionetas para que los grupos de tareas levantaran a trabajadores.
La decisión fue adoptada por mayoría, con los votos del juez Horacio Rosatti y de los conjueces Fernando Poviña (Cámara Federal de Tucumán) y Juan Ignacio Pérez Curci (Cámara Federal de Mendoza), que rechazaron el planteo de la defensa de Müller. Asimismo, la Corte respaldó el camino de buscar a los responsables empresariales de crímenes de lesa humanidad. Carlos Rosenkrantz se pronunció en disonancia, ya que consideró que no estaba acreditado el rol de Müller.
Complicidad patronal confirmada: el fallo histórico que responsabiliza a la cúpula de Ford
El exdirectivo había sido condenado por los secuestros y las torturas sufridas por 24 trabajadores de la planta automotriz en 1976, durante la dictadura militar. Sin embargo, el tribunal que lo juzgó dispuso que no fuera detenido hasta que la condena quedase firme.
La mayoría sostuvo que la defensa insistió en cuestionar una condena que, según su planteo, se habría fundado en el cargo que Müller ocupaba en la empresa, pero no rebatió las pruebas que acreditaron su “especial relevancia entre las autoridades de Ford” y su “efectivo control de la planta” donde se desplegaron los crímenes investigados.
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Rosatti, Poviña y Pérez Curci también los datos del Nunca Más, el informe de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep): más del 30% de los detenidos-desaparecidos eran obreros y muchos de los secuestros se daban en sus puestos de trabajo.
Por el contrario, Rosenkrantz sostuvo que “no todo lo que convence a profesionales de las ciencias sociales respecto de la ocurrencia de un hecho es apropiado y suficiente como para convencer a jueces de la Nación”. Y agregó: “No somos historiadores, ni sociólogos, ni politólogos, quienes para explicar un hecho pueden basarse, entre otras cosas, en consideraciones contextuales”.
¿Cómo funcionó el centro clandestino de detención dentro de la fábrica de Ford en Pacheco?
Ford Motor se instaló en la Argentina en 1914, pero en 1942 debió cerrar por falta de insumos producto de la Segunda Guerra Mundial. Regresó 19 años después y abrió su planta en General Pacheco durante la etapa de industrialización por sustitución de importaciones.
Para junio de 1976, la fábrica de Tigre tenía 5124 operarios y 2083 empleados, según el acta del directorio 180. En la última dictadura, 24 trabajadores de Ford fueron secuestrados, a 17 los privaron ilegalmente de la libertad dentro de la propia fábrica y nueve estuvieron cautivos en un quincho que fue usado como centro de detención y tortura antes de ser trasladados a distintas sedes policiales y penitenciarias: la comisaría 1º de Tigre, la comisaría de Ingeniero Maschwitz, la unidad penal 2 de Villa Devoto, la unidad 9 de La Plata y la 2 de Sierra Chica.
Fotos carnet y direcciones desactualizadas: las pruebas clave
Al momento de las detenciones, a algunos les mostraron las fotos que constaban en sus legajos o carnets de la Ford. En diciembre de 2018, el Tribunal Oral Federal (TOF) 1 de San Martín entendió que la situación no pudo ser ignorada por quienes manejaban la planta, y condenó a Santiago Omar Riveros, excomandante de Institutos Militares, y a dos jerarcas de la Ford: Héctor Sibilla y Pedro Müller”.
“A lo largo del debate ha quedado acreditada la intervención de la empresa Ford, a través de su personal jerárquico, en los hechos que damnifican a las víctimas de autos”, escribieron entonces los jueces Mario Jorge Gambacorta, Osvaldo Facciano y Eugenio Martínez Herrero.
Incluso, la defensa de Müller había presentado un recurso de casación, agraviándose de que “no se había acreditado su participación en los hechos” y que, por lo tanto, “la condena vulneraba la presunción de inocencia y el principio de culpabilidad”. Además, sostuvieron que “la condena terminó atribuyéndole a Müller hechos ajenos, únicamente por el cargo que desempeñaba en la empresa”, según el fallo. Sin embargo, la Cámara Federal de Casación Penal, por mayoría, rechazó el recurso.
En el fallo también se indicó que quedó “demostrado que las autoridades y el personal jerárquico de Ford aportaron información específica de los trabajadores a ser secuestrados”. Incluso, varias de las víctimas reconocieron, en manos de sus captores, la foto carnet que habían entregado a la empresa para conformar sus legajos de personal.
Además, la Corte ratificó que incluso a quienes fueron detenidos en sus domicilios el domingo 28 de marzo de 1976 les fue exhibida su credencial de Ford o ficha de ingreso. “Los militares obtuvieron los domicilios de las víctimas a partir de esos legajos, lo que les permitió concretar o al menos intentar los secuestros, ya que en algunos casos las víctimas no habían actualizado su dirección ante la empresa y las Fuerzas Armadas buscaron en sus anteriores domicilios”.
Diez años de prisión efectiva: el desenlace judicial a cuatro décadas de los crímenes
La Sala II de la Cámara Federal de Casación Penal había confirmado en septiembre del 2021: “A partir del 24 de marzo de 1976, Ford Argentina actuó mancomunadamente con las fuerzas armadas y de seguridad, con el fin de ejercer el poder represivo contra sus empleados. Para ello fue decisivo el trabajo en conjunto con los directivos, a los fines de individualizar y acallar a sus dirigentes gremiales, proscribir las huelgas y organizaciones sindicales y evitar de ese modo cualquier entorpecimiento que pudiera repercutir negativamente en los niveles de producción”.
Los camaristas Ángela Ledesma y Guillermo Yacobucci, con la oposición de Carlos Mahiques, le abrieron la puerta de la Corte a Pedro Müller a fines de 2022; desde entonces estuvo en el máximo tribunal. Pero Sibilla murió en mayo de 2023, a los 97 años. Había integrado el Ejército y luego estuvo a cargo de la seguridad de la fábrica Ford durante dos décadas.
En 2024 murió el multicondenado Riveros. La Corte estaba a la espera de la situación de Müller, que hoy tiene 95 años. Al momento de la condena, el TOF le había impuesto una pena de diez años de prisión y que debería cumplirse en un establecimiento del Servicio Penitenciario Federal (SPF) una vez que quedara firme.