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El último deseo de Teresita: tenía una enfermedad terminal, quería ir a pasear al río y su hija buscó el modo de cumplir su sueño

Carolina encontró por redes sociales que existía la Fundación Ambulancia del Deseo que nació para acompañar pacientes terminales, dependientes y sin movilidad.
El último deseo de Teresita: tenía una enfermedad terminal, quería ir a pasear al río y su hija buscó el modo de cumplir su sueño

Teresita tenía 73 años y un diagnóstico terminal. Ya no podía salir de su casa por sus propios medios, pero había algo que todavía quería hacer: pasear. Su hija encontró en las redes sociales a un equipo que convirtió ese deseo en realidad. La llevaron hasta el río Paraná, compartieron unos mates de leche entre toda la familia y disfrutaron de una tarde que quedó para siempre en su memoria. Quince días después, murió. Esta es la historia de Ambulancia del Deseo, una iniciativa que nació en Roterdam, Países Bajos en 2007 y que ayuda a personas con enfermedades graves a cumplir esos momentos que no quieren dejar pendientes.

La historia de Teresita es como la de muchos otros pacientes terminales que reciben un diagnóstico y después de un tiempo, la vida cambia y empieza a transcurrir entre estudios, tratamientos y cuidados. Cuando Teresita recibió el alta para terminar sus días en su casa, la familia entendió que cada momento juntos tenía un valor diferente.

Teresita todavía tenía un deseo: quería salir a pasear

Había sido siempre una mujer a la que le encantaba estar en movimiento. Si había que hacer un mandado, visitar a alguien o simplemente salir a dar una vuelta, ella era la primera en sumarse. Esa costumbre, que para muchos puede parecer algo cotidiano, se había convertido en el último tiempo en algo imposible: ya no podía movilizarse por sus propios medios y permanecía en una cama.

“Nos pidió hacer un paseo y no había forma. Ella estaba en cama. ¿Cómo hacemos para llevarla?”, recuerda su hija Carolina.

La respuesta apareció de una manera inesperada. Un día, mientras navegaba por Instagram, Carolina se encontró con una entrevista a Juan Manuel, impulsor de Ambulancia del Deseo en la Argentina. Escuchó su historia, conoció la propuesta y se emocionó. Decidió contactarlo, aunque ni siquiera imaginaba que existiera gente dispuesta a hacer algo así.

El equipo escuchó su pedido y organizó la salida

Ese día dejaron todo para acompañar a Teresita. La llevaron hasta el Monumento a la Bandera y pudieron disfrutar de un paseo junto al río. Ella iba en una camilla, pero eso no le impidió volver a hacer algo que había amado durante toda su vida.

Carolina recuerda especialmente una escena: su hermana con el termo, su mamá tomando su mate de leche y toda la familia mirando el río. No necesitaban nada más. Después de tantos días atravesados por la enfermedad, estaban compartiendo una tarde diferente.

Teresita murió 15 días después

Por eso, aquella salida adquirió un significado que su familia nunca va a olvidar. Fue su último deseo cumplido, una oportunidad de volver a pasear y de compartir con sus hijos, su marido y su nieto. Un momento que no estuviera definido por la enfermedad.

“Fue el último deseo que tuvo mi mamá”, dice Carolina. Y recuerda que, aunque muchas veces las familias pueden sentir miedo o pensar que ya no es momento de intentar determinadas cosas, ella decidió hacerlo.

“Dije: vamos, llevémosla, no me importa lo que vea el mundo”.

Hoy, ese paseo es mucho más que una anécdota. Es el recuerdo de una tarde en la que Teresita pudo volver a hacer lo que tanto le gustaba y su familia pudo acompañarla.

Una ambulancia para cumplir deseos

La historia de Teresita es una de las experiencias que explican el sentido de Ambulancia del Deseo. A diferencia de lo que habitualmente representa una ambulancia, esta organización no tiene como objetivo trasladar pacientes a una guardia o a un hospital, sino hacer posible que personas con enfermedades graves puedan concretar un deseo que, por sus condiciones de salud, ya no podrían cumplir sin ayuda.

Argentina se convirtió en el país número 22 en sumarse a esta red internacional y Rosario fue el primer lugar del país en ponerla en marcha.

El equipo está integrado por trabajadores del sistema de emergencias que utilizan sus conocimientos y recursos para acompañar a pacientes y familias en experiencias que van mucho más allá de un traslado.

Porque cuando una enfermedad ocupa buena parte de la vida cotidiana, los días pueden quedar reducidos a tratamientos, estudios y consultas médicas. Y en ese recorrido se pierden momentos que antes parecían naturales: ir a un cumpleaños, visitar un parque, asistir a un recital, mirar un partido o compartir una merienda.

La organización busca que esos deseos no queden sin cumplir.

Entre sus experiencias también está la de Paco, un niño que, junto a sus hermanitos, quería salir a merendar en familia. El equipo hizo posible esa salida y después los acompañó al Museo del Deporte.

No todos los deseos son extraordinarios. A veces se trata de volver a un lugar querido, compartir una tarde con los hijos o simplemente salir de casa.

Para Teresita fue mirar el río y tomar mate junto a sus hijas.

Quince días después ya no estaba. Pero ese último paseo sí quedó. Y para Carolina y su familia, saber que pudieron cumplirle aquel deseo es una forma de conservarla también en ese instante de felicidad.

Fuente: TN — Ver noticia original