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Expertos en adiestramiento coinciden sobre los perros adoptados: “Para sentirse seguros en casa necesitan hasta 3 meses”

Los especialistas explicaron cómo acompañar a las mascotas que llegan a un nuevo hogar, cuáles son las etapas de adaptación y qué señales pueden indicar que todavía sienten estrés.
Expertos en adiestramiento coinciden sobre los perros adoptados: “Para sentirse seguros en casa necesitan hasta 3 meses”

Adoptar un perro implica mucho más que darle un lugar para dormir y comida. El animal necesita tiempo para acostumbrarse al nuevo entorno, reconocer a las personas que lo rodean y sentirse seguro. Por eso, una guía de adopción de Pasadena Humane explica que el proceso puede extenderse hasta tres meses y atravesar distintas etapas.

La llegada a una casa representa un cambio importante para cualquier perro: aparecen nuevos sonidos, olores, horarios y rutinas. Por eso, los especialistas recomiendan no exigirle que busque cariño, quiera jugar o se comporte como si siempre hubiera vivido allí.

Cada animal tiene sus propios tiempos. Algunos se adaptan en pocos días, mientras que otros necesitan varias semanas o incluso meses para mostrar su personalidad y desarrollar confianza con su nueva familia.

Cuál es la regla de los 3-3-3 para los perros adoptados

La guía de adopción de Pasadena Humane presenta la conocida regla del 3-3-3, una referencia que permite entender las distintas etapas por las que puede atravesar un perro cuando llega a un nuevo hogar. Según esta explicación, el periodo se divide en tres momentos:

  • Los primeros 3 días: el perro puede sentirse abrumado por el cambio, mostrarse asustado, esconderse o tener poco apetito. Necesita tranquilidad para empezar a reconocer el espacio.
  • Las primeras 3 semanas: comienza a familiarizarse con los horarios, las personas y las actividades cotidianas. De a poco puede mostrar más confianza y dejar ver su personalidad.
  • Los primeros 3 meses: muchos perros empiezan a sentirse más seguros, incorporan las rutinas y desarrollan un vínculo más estable con sus nuevos dueños.

De todas maneras, esta no es una regla con plazos obligatorios ni significa que todos los animales deban adaptarse de la misma manera. La edad, las experiencias anteriores y el pasado del perro pueden influir en cuánto tarda en sentirse cómodo.

Cómo hacer que un perro se sienta seguro en casa

Durante las primeras semanas, el objetivo debe ser ofrecerle un ambiente tranquilo y previsible. La paciencia es fundamental para que el animal pueda reconocer su nuevo hogar sin sentirse presionado. Algunas recomendaciones para acompañar el proceso son:

  • Preparar un espacio propio: dejarle una cama, agua y un rincón tranquilo donde pueda descansar sin interrupciones.
  • Mantener horarios estables: procurar que las comidas, los paseos y los momentos de descanso se repitan en horarios similares.
  • Evitar demasiadas visitas: durante los primeros días, conviene limitar el contacto con personas desconocidas y otros animales.
  • No forzar el contacto físico: dejar que el perro se acerque por iniciativa propia y respetar sus momentos de descanso.
  • Reducir los estímulos: evitar los ruidos fuertes, los movimientos bruscos y las situaciones que puedan generarle miedo.
  • Reforzar los comportamientos positivos: premiarlo cuando se acerque, explore o responda favorablemente a una situación nueva.

Cuáles son las señales de estrés en un perro recién adoptado

Durante la adaptación, algunas conductas pueden indicar que el animal todavía no se siente cómodo en su nuevo entorno. Entre las señales más frecuentes se encuentran:

  • Esconderse o evitar el contacto con las personas.
  • Gemir, ladrar o mostrarse inquieto.
  • Perder el interés por la comida.
  • No querer jugar ni salir a explorar.
  • Tener accidentes dentro de la casa, aunque ya esté acostumbrado a hacer sus necesidades afuera.
  • Mantener las orejas hacia atrás, la cola entre las patas o el cuerpo rígido.
  • Bostezar repetidamente o lamerse los labios en situaciones de tensión.

Estas conductas pueden estar relacionadas con el estrés que genera el cambio de entorno y no necesariamente indican un problema de comportamiento.

Si los síntomas persisten, empeoran o el perro tiene dificultades para comer y tomar agua, es importante consultar con un veterinario. También se puede recurrir a un especialista en comportamiento canino para recibir orientación.

Fuente: TN — Ver noticia original