Como sucede en distintas partes de Argentina, con el avance de la tecnología y los nuevos mecanismos de producción de las empresas, muchos pueblos rurales del interior del país van perdiendo relevancia y, poco a poco, quedan fuera del mapa.
Sin embargo, la historia argentina también cuenta con casos de localidades que, después de años de abandono y olvido, lograron transformarse y recuperar parte de la vitalidad y el reconocimiento que alguna vez tuvieron.
En esta ocasión, el pueblo rural de Gándara, ubicado en el partido de Chascomús, perdió gran parte de su actividad económica después de que su histórica fábrica láctea cerrara.
No obstante, a día de hoy, el pequeño poblado ubicado en Chascomús busca restaurar su movimiento a través del turismo y la puesta de valor en su monasterio.
El monasterio histórico que busca devolverle la vida a Gándara
En el pasado, el pueblo de Gándara tuvo una fuerte actividad económica gracias a su industria láctea. Su fábrica llegó a procesar 600.000 litros de leche por día y empleó a más de 500 trabajadores.
Sin embargo, la caída en su actividad económica derivó en que varias familias tuvieran que mudarse a otra parte, dejando varias fábricas industriales abandonadas o faltas de gente.
Frente a este escenario, el Monasterio San José apareció como una oportunidad para atraer turistas y recuperar parte del movimiento que Gándara supo tener en sus años de mayor actividad. A pesar de ello, cuando se planteó darle un nuevo uso al monasterio, el complejo religioso llevaba décadas abandonado.
Durante sus años de funcionamiento, había albergado un seminario y un noviciado, además de contar con espacios destinados a la formación religiosa. También cumplió una función social al recibir a chicos huérfanos.
Hoy en día, el monasterio se encuentra en una etapa de restauración impulsada en 2024, en busca de poner valor su historia y su arquitectura, pero también darle un nuevo uso a un espacio emblemático del pueblo.
Esta puesta de valor es el mensaje de Gándara para los visitantes, indicando que intentan dejar atrás los años de abandono y recuperar parte del movimiento que perdió tras el cierre de su principal industria.
Fuente: Clarín — Ver noticia original