Terminar la escuela secundaria sigue siendo uno de los grandes desafíos del sistema educativo argentino. Frente a esta problemática, 86 docentes y directivos de cuatro provincias se reunieron en Buenos Aires para compartir experiencias y proyectos que buscan que más estudiantes puedan completar sus estudios y construir un futuro con mayores oportunidades.
El encuentro se realizó el sábado 31 de octubre en la Universidad Torcuato Di Tella y fue organizado por Fundación Cimientos, en el marco de la Red de Escuelas que Acompañan. Participaron representantes de establecimientos educativos de Mendoza, Río Negro, Tucumán y Entre Ríos, quienes presentaron iniciativas desarrolladas en sus propias comunidades para enfrentar dificultades como el ausentismo, las materias pendientes y la desvinculación escolar.
Una de las experiencias compartidas llegó desde Junín, Mendoza. En la Escuela N° 4-249 Jorge Mario Bergoglio, ubicada en una zona rural a más de 60 kilómetros de la capital provincial, los docentes detectaron que muchos estudiantes de quinto año no lograban proyectar su futuro más allá de la escuela. A partir de ese diagnóstico, pusieron en marcha el proyecto “Reflejando mi proyecto de vida”, una propuesta que trabajó sobre la autoconciencia y la toma de decisiones.
Mercedes Méndez Ribas, directora ejecutiva de Fundación Cimientos, y Florencia Gelabert, directora de programas de la institución, junto a Santiago Villamayor, director nacional de Formación Continua.
Con un un espejo, una hoja y una autoevaluación, buscaron que los jóvenes pudieran reconocerse como protagonistas de sus propias decisiones. El resultado fue significativo: casi todos los estudiantes del último año lograron terminar la secundaria.
En Tucumán, la Escuela Secundaria Juan Luis Nougués encontró otra dificultad: muchos alumnos terminaban de cursar, pero no conseguían obtener el título. Para revertir esa situación, desarrollaron “Cerrando ciclos”, un proyecto que combinó charlas con profesionales, visitas a universidades y centros de formación técnica, talleres para elaborar currículums y actividades orientadas a establecer metas personales.
Como resultado, mientras que en 2024 se graduaron efectivamente 55 de los 86 estudiantes del último año, en 2025 lo hicieron 75 de un total de 89. Además, la institución consiguió recuperar a cerca del 20% de los egresados de promociones anteriores que todavía tenían materias pendientes.
Docentes intercambiando experiencias.
Las distancias geográficas también representan un obstáculo para sostener la continuidad educativa. En la escuela rural N° 14 Palmas de Yatay, de Villaguay, Entre Ríos, los docentes trabajan con estudiantes de distintas aldeas y deben recorrer entre 40 y 60 kilómetros para llegar al establecimiento. Allí implementaron “Cada día cuenta”, un dispositivo de seguimiento personalizado que incluye entrevistas, espacios de escucha, llamados telefónicos y visitas a los hogares. Incluso cuando las lluvias impiden llegar a la escuela, los docentes mantienen el contacto con sus alumnos y envían actividades por WhatsApp. La iniciativa permitió reducir las inasistencias y sostener el vínculo de los estudiantes con la institución.
Desde Bariloche, Río Negro, la Escuela Secundaria Río Negro N° 46 presentó “Mi propio mapa escolar”, una propuesta destinada a estudiantes de segundo, tercero y cuarto año que atravesaban dificultades para sostener sus trayectorias. A través de tutorías, nuevas propuestas de estudio y un trabajo articulado con las familias, los equipos de orientación y otras instituciones de la comunidad, la escuela buscó anticiparse a la acumulación de materias pendientes y evitar situaciones de abandono.
Aunque las realidades de estas cuatro instituciones son diferentes, las experiencias comparten una misma perspectiva: identificar las dificultades de cada estudiante, generar estrategias de acompañamiento y fortalecer el vínculo entre la escuela y su comunidad.
El equipo de F. Cimientos juntos a todos los docentes y directivos participantes.
“Lo que vimos no son recetas que alguien trajo de afuera. Son cuatro escuelas que miraron su propia realidad, pusieron en palabras un problema concreto y diseñaron una respuesta con lo que tenían a mano”, explicó Ana Laura Rossaro, coordinadora del programa Escuelas que Acompañan de Fundación Cimientos. También destacó la importancia de que las instituciones puedan compartir sus aprendizajes y fortalecer sus prácticas a partir del intercambio con otras escuelas.
El desafío es significativo. Según los datos presentados por la organización, en Argentina cuatro de cada diez jóvenes no logran terminar la escuela secundaria en la educación común. En las poblaciones más vulnerables, la proporción asciende a siete de cada diez.
Creado en 2021, el programa Escuelas que Acompañan trabaja principalmente con escuelas secundarias de gestión estatal, a las que brinda formación para desarrollar proyectos institucionales orientados al acompañamiento de las trayectorias educativas y al fortalecimiento de las habilidades socioemocionales. Durante 2025, la iniciativa alcanzó a 942 docentes de 326 escuelas, en articulación con ministerios de Educación provinciales.
El encuentro de Buenos Aires fue una nueva instancia de trabajo de la Red de Escuelas que Acompañan, que ya había reunido a 90 docentes en noviembre de 2025. La propuesta busca consolidar un espacio federal de intercambio para que las experiencias desarrolladas en distintos puntos del país puedan servir de inspiración y aprendizaje para otras comunidades educativas.
En un escenario donde el abandono y la finalización de la secundaria continúan siendo desafíos centrales, las experiencias compartidas muestran que, muchas veces, las respuestas comienzan en las propias escuelas: conociendo a sus estudiantes, identificando qué necesitan y generando las condiciones para que puedan seguir estudiando.
Fuente: Crónica — Ver noticia original