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José Antonio Marina, filósofo español de 87 años: “Reconocer la equivocación y aprovecharla es un alarde que ronda la genialidad”

El pensador sostiene que equivocarse no es necesariamente un fracaso: la clave está en aceptar que uno puede estar errado y usar esa experiencia para cambiar. La reflexión forma parte de uno de sus ensayos sobre la inteligencia y la estupidez.
José Antonio Marina, filósofo español de 87 años: “Reconocer la equivocación y aprovecharla es un alarde que ronda la genialidad”

Cometer un error puede generar vergüenza, frustración o incluso ganas de ocultarlo. Muchas veces, reconocer que nos equivocamos cuesta más que el propio error. Sin embargo, para el filósofo español José Antonio Marina, esa capacidad puede ser una de las mayores muestras de inteligencia.

“Reconocer la equivocación y aprovecharla es un alarde que ronda la genialidad”, escribió el pensador, de 87 años, en una reflexión que invita a mirar los errores desde otro lugar: no como algo que hay que esconder, sino como una oportunidad para aprender y corregir el rumbo.

La frase aparece en La inteligencia fracasada. Teoría y práctica de la estupidez, un ensayo publicado en 2004 en el que Marina analiza por qué las personas pueden tomar decisiones equivocadas incluso cuando tienen capacidad para razonar.

Por qué reconocer un error también es una forma de inteligencia

Para Marina, el problema no está solamente en equivocarse. También aparece cuando una persona se niega a aceptar que tomó una decisión incorrecta o descarta cualquier posibilidad de revisar lo que piensa.

En su análisis, el error forma parte de los llamados fracasos cognitivos, junto con otras conductas como los prejuicios, la superstición y el dogmatismo. Son formas de interpretar la realidad que pueden impedir que alguien revise sus propias creencias o tenga en cuenta información que contradice lo que pensaba.

Por eso, reconocer una equivocación implica algo más que admitir que uno no tenía razón: requiere estar dispuesto a revisar las propias ideas y aprender de lo que pasó.

La diferencia entre equivocarse y aprender de lo que pasó

La reflexión de Marina también plantea una diferencia importante: no alcanza con darse cuenta de que algo salió mal. El verdadero aprendizaje aparece cuando esa experiencia sirve para modificar una conducta, tomar otra decisión o evitar repetir el mismo problema.

En una entrevista publicada por El Confidencial en marzo de 2026, el filósofo volvió sobre esta idea. Allí sostuvo que una persona inteligente no es necesariamente la que nunca se equivoca, sino la que tiene la capacidad de detectar sus fallas y corregirlas a tiempo. También cuestionó la postura de quienes aseguran que nunca se arrepienten de nada, porque considera que esa actitud puede impedirles aprender.

Qué propone Marina sobre la inteligencia

En La inteligencia fracasada, el autor desarrolla una idea que atraviesa buena parte de su obra: la inteligencia no consiste solamente en tener conocimientos o facilidad para resolver problemas. También importa cómo se utilizan esas capacidades en la vida cotidiana.

El ensayo aborda distintas maneras en las que puede fallar la inteligencia, desde los prejuicios y la dificultad para reconocer los propios sentimientos hasta la falta de voluntad para llevar adelante una decisión. Su objetivo es entender por qué una persona puede actuar en contra de sus propios intereses y qué lugar ocupa la capacidad de revisar sus decisiones.

Así, la frase sobre los errores resume una de sus ideas centrales: la inteligencia no se demuestra por acertar siempre, sino también por tener la humildad y la capacidad de cambiar cuando uno se equivoca.

Fuente: TN — Ver noticia original