Pocos autos lograron en Argentina una identificación tan fuerte con una marca como la Chevy. Nació como un vehículo de calle a fines de los años 60, tuvo versiones sedán y coupé y, mucho después de desaparecer de los concesionarios, continuó compitiendo y ganando dentro del Turismo Carretera.
Su historia argentina comenzó en 1969.
La Chevrolet Chevy estaba basada en la tercera generación del Chevrolet Nova estadounidense y fue desarrollada localmente como un modelo ubicado por encima del Chevrolet 400. La producción comenzó en agosto de ese año y su lanzamiento comercial se produjo pocos meses después.
Cómo era la Chevy de calle
Inicialmente apareció como sedán de cuatro puertas.
Las versiones más sencillas podían utilizar el conocido motor de seis cilindros de 230 pulgadas cúbicas, mientras que las variantes deportivas SS incorporaban el seis cilindros de 250 pulgadas cúbicas, equivalente a aproximadamente 4,1 litros.
En las primeras versiones SS se declaraban alrededor de 155 HP, acompañados por una caja manual de cuatro velocidades.
Pero el modelo que terminó convirtiéndose en leyenda fue la coupé.
La Coupé Chevy SS llegó hacia fines de 1970 y combinó una carrocería de dos puertas con una imagen mucho más deportiva.
En 1972 apareció la famosa Chevy Serie 2, con nuevas llantas, franjas laterales, carburador de doble cuerpo y modificaciones en admisión y escape. Algunas versiones alcanzaban una potencia declarada cercana a los 170 CV.
También existieron alternativas más lujosas como Malibú, variantes automáticas Chevromatic y, hacia el final de su vida, la línea conocida como Opus 78.
Cómo llegó al Turismo Carretera
La relación con el TC comenzó muy temprano.
En 1971, Mauricio “El Nene” García Veiga consiguió con una Chevy de cuatro puertas la primera victoria del modelo, en la Vuelta de Salta.
La coupé fue homologada posteriormente y en 1972 comenzó la historia de la silueta que quedaría definitivamente asociada a Chevrolet dentro de la categoría. Ese año Carlos Marincovich consiguió un triunfo con la Chevy en la Vuelta de Chacabuco.
A partir de allí nació una rivalidad que atravesaría generaciones: Chevy contra Ford Falcon.
Mouras, Traverso, Ortelli y Canapino
La lista de grandes pilotos que manejaron una Chevy explica buena parte de su dimensión.
Roberto Mouras protagonizó uno de sus capítulos más famosos en 1976 con el denominado “7 de Oro”, con el que consiguió seis victorias consecutivas, una marca histórica para el TC.
Décadas después llegaron campeonatos con nombres como Juan María Traverso, Guillermo Ortelli, Matías Rossi y Agustín Canapino.
Ortelli, por ejemplo, consiguió siete campeonatos con Chevrolet, mientras que Canapino logró sus primeras cuatro coronas del TC —2010, 2017, 2018 y 2019— utilizando la tradicional Chevy.
Un auto que sobrevivió a su fabricación
La historia de calle terminó en 1978, cuando General Motors decidió interrumpir su actividad industrial en el país.
En total se produjeron alrededor de 65.970 unidades de la Chevy argentina durante sus nueve años de fabricación.
Sin embargo, en las pistas ocurrió exactamente lo contrario.
La Chevy continuó compitiendo durante más de cuatro décadas, aunque los autos del TC se fueron alejando progresivamente del vehículo original hasta convertirse en verdaderas máquinas de competición con estructuras, motores y aerodinámica específicos.
Recién con la llegada de los autos de nueva generación comenzó su reemplazo definitivo por el Chevrolet Camaro, que debutó en 2024.
Por eso la “Chevy” trascendió al propio automóvil: fue un clásico de las calles argentinas, se convirtió en símbolo de Chevrolet y terminó protagonizando durante décadas una de las rivalidades más grandes del automovilismo nacional frente al Ford Falcon.