El caso del policía bonaerense que disparó más de diez tiros contra un hombre y un adolescente que huían tras robarle la moto volvió a abrir la discusión sobre el uso del arma reglamentaria fuera del horario de servicio. El hombre se encontraba trabajando como repartidor en su franco, vestido de civil, y desenfundó el arma para disparar y matar a uno de los asaltantes, que no respondieron la balacera. Las organizaciones que vienen reclamando restricciones al uso de las reglamentarias fuera de servicio advierten que tres de cada cuatro muertes a manos de policías ocurrieron durante este año en casos de este tipo.
Fuente: Página/12 — Ver noticia original