La flor del ceibo, que también se puede escribir “seibo”, es la flor nacional, nos dijo la maestra. Ese día me enteré de la existencia de una flor que nos representaba a todos los que estábamos en el aula. Y a los que estaban afuera del aula y de la escuela también. Que se pudiera escribir con ce o con ese, dependiendo del gusto de cada quien, me generó una novedosa y rara noción de soberanía: los argentinos escribimos el nombre de nuestra flor como queremos, de manera que nadie nos pueda venir a señalar un error en la ortografía. Cuando llegué a casa quise probar si era verdad que esta flor era tan importante para todos, y le pregunté a mi mamá si sabía cuál era la flor nacional. Para mi alegría ella lo sabía perfectamente.
Fuente: Página/12 — Ver noticia original