
Un video publicado en Facebook muestra el recorrido de Pepe Avalo, un cubano originario de El Cerro, en La Habana, que relata cómo dejó Cuba, atravesó distintos empleos en Estados Unidos y terminó por cumplir un deseo de su infancia: vestir el uniforme del Ejército estadounidense.
Avalo se presenta como “Pepito”, un niño que creció jugando con soldados y que admiraba a personajes de acción como Rambo y Jean-Claude Van Damme. Según cuenta, esa aspiración chocó pronto con las limitaciones que percibía en su entorno. “En este país no hay sueños ni futuro”, afirmó al recordar sus años en Cuba.
El cubano se negaba a la posibilidad de ser integrante de las Avispas Negras, conocidas como la Brigada Móvil de Tropas Especiales del régimen de Cuba o convertirse en un “represor de barrio”.
De maestro emergente a estudiante de Psicología
Antes de emigrar, Avalo integró el programa de maestros emergentes, una iniciativa estatal destinada a cubrir la falta de docentes. Dijo que trabajó cinco años en las aulas por un salario de USD 19 mensuales, período que describió con humor al referirse a la pérdida de cabello.
Luego buscó empleo en el sector privado. Fue camarero y bartender en una cafetería, donde aseguró que obtenía cerca de USD 10 al día entre salario y propinas. En paralelo, cursaba la carrera de Psicología durante la noche.
Más tarde trabajó como pastelero en turnos de madrugada. De acuerdo con su testimonio, el ingreso llegaba a unos USD 20 diarios. Cuando obtuvo el título universitario, concluyó que ejercer su profesión en Cuba no le permitiría una mejora económica: calculó que habría ganado cerca de USD 30 al mes como psicólogo.
“Así que tocó seguir horneando pasteles”, expresó en el video.
La salida de Cuba y el comienzo en Estados Unidos
Avalo afirmó que decidió salir de Cuba después de sentir que no tenía perspectivas de desarrollo personal y profesional. En el video cuestionó al sistema político de la isla y señaló que expresar posiciones críticas podía traer consecuencias.
Tras pasar por otros países, llegó a Estados Unidos, al que define como el lugar donde pudo recomenzar. Su primera etapa laboral transcurrió en Sarasota, Florida, donde hizo trabajos de jardinería en residencias, manejó un camión de FedEx, repartió pizzas y realizó entregas a domicilio.
También trabajó en una cadena de supermercados, donde repuso productos y descargó camiones. Ninguna de esas ocupaciones estaba relacionada con la Psicología ni con su formación académica, pero Avalo señaló que los ingresos le permitieron sostener su hogar.
“No eran mis trabajos ideales, pero aun así era suficiente para mantener mi hogar y tener una vida digna”, contó.
El Ejército y el sueño de la infancia

En 2020, según relató, el Ejército apareció como una posibilidad que no había contemplado. Para entonces, ya había dejado atrás aquella fantasía infantil de convertirse en soldado. Sin embargo, la incorporación a la institución le devolvió una imagen que creía perdida.
“Hoy Pepito viste con orgullo el uniforme militar del país que lo acogió”, afirmó.
Fuente: Infobae — Ver noticia original