La escena del pop argentino suma un hito histórico con el lanzamiento de BOM (Bailar o Morir), el proyecto discográfico que reúne a Lali Espósito con el dúo Miranda!, integrado por Ale Sergi y Juliana Gattas. Tras el estreno oficial del álbum, la cantante expresó la profunda emoción que le produjo concretar este trabajo a la par de una de las bandas referentes de su infancia y trayectoria.
Esta oportunidad trasciende para Lali lo estrictamente profesional para convertirse en un logro personal: “Como fan del pop, siento que son artistas que me acompañaron toda la vida. Cuando terminamos de grabar el álbum, los agarré a Ale y a Juli y les dije: ‘Quiero que sepan que, aunque todo parezca muy profesional y natural por la amistad que tenemos, mi niña está profundamente conmovida con esta oportunidad de la profesión y de la vida’. Y me puse a llorar“, confesó la intérprete en diálogo con Billboard.
La convivencia en el proceso de creación significó un espacio de aprendizaje constante para la cantante, según sus propias palabras: “Nos abrazamos, nos besamos, como hacemos siempre. Pero claro, ellos son Miranda!, entonces no viven esta experiencia de la misma manera que yo. Para mí, hacer música con ellos es como cursar un máster“.
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Finalmente, la voz de Fanático y Disciplina cerró sus reflexiones destacando las virtudes de sus compañeros de proyecto y celebrando el resultado de la colaboración: “Aprendo muchísimo de la energía vital de Juli y de todas esas ideas locas que tiene. Y de Ale, de sus conocimientos musicales y de todo lo que propone cuando estamos componiendo. Fue una experiencia increíble”, concluyó.
De qué va BOM, lo nuevo de Lali y Miranda!
BOM (Bailar o Morir) salió a la luz el pasado 3 de noviembre en todas las plataformas digitales con una propuesta de 10 canciones compuestas en conjunto por Ale Sergi, Lali y Juliana Gattas. La producción artística del disco se hizo junto a Mauro de Tommaso, lo que consolidó la identidad musical de ambos universos. A su vez, el proyecto llegó acompañado por un cortometraje de 16 minutos dirigido por Lautaro Espósito y Ale Ruax, en el cual los músicos representan a operadores de una sala de control que entrelaza distintas fantasías del pop.
En cuanto a su identidad sonora, la propuesta de la placa encuentra su núcleo en un electropop enérgico diseñado para la discoteca, donde las melodías pegadizas tradicionales de Ale Sergi se entrelazan con bases electrónicas potentes. El trabajo funciona como un viaje rítmico continuo guiado por el ritmo sintético y bailable de la música electrónica de club y fusiona la esencia vocal de los intérpretes con un despliegue de producción enfocado en la pista.
A lo largo del repertorio, el álbum explora diversos subgéneros que van desde el italo disco vintage y el synthpop nostálgico -con sintetizadores analógicos y guiños a figuras como Raffaella Carrà o Donna Summer- hasta la efervescencia del french house y el pulso four-on-the-floor. Asimismo, ciertos pasajes incorporan tintes de techno pop con matices más industriales y acelerados, alineándose de manera directa con la estética futurista y conceptual expuesta en su cortometraje.