El color de una pelota o un frisbee puede ser clave a la hora de jugar con un perro. Lo que para una persona resulta llamativo, para una mascota puede pasar desapercibido. Por eso, la veterinaria Karla Gastélum recomendó elegir juguetes azules o amarillos, ya que son los tonos que los perros perciben con mayor claridad.
Gastélum aclaró que los perros no ven el mundo en blanco y negro, como se creyó durante años, pero tampoco distinguen la misma variedad de colores que los humanos. “Nosotros tenemos tres tipos de células en el ojo para ver color; los perros tienen dos”, explicó la especialista. Esta diferencia hace que su percepción sea más limitada y que algunos objetos se confundan con el entorno.
Por qué los perros ven mejor el azul y el amarillo
La clave está en los conos, las células de la retina encargadas de captar los colores. Los humanos tienen visión tricromática, con tres tipos de conos que permiten distinguir principalmente azul, verde y rojo. Los perros, en cambio, son bicromáticos: solo cuentan con dos tipos de conos y distinguen sobre todo los tonos azules y amarillos.
Esto hace que su visión se parezca a la de una persona con daltonismo rojo-verde. Según la oftalmóloga veterinaria Laura Muñoz, los perros tienen dificultades para diferenciar los colores rojos y verdes, que ven como tonos apagados y difíciles de separar. Por eso, una pelota roja sobre césped verde puede perderse fácilmente para ellos, mientras que una amarilla destaca mucho más.
Gastélum usó ese ejemplo para explicar por qué algunos perros no encuentran ciertos juguetes en el jardín. Sin embargo, aclaró que no es necesario descartar los objetos de otros colores: pueden seguir usándose en interiores, donde el contraste con el piso es mayor.
Ventajas y limitaciones de la visión canina
Aunque los perros no distinguen todos los colores, su visión tiene otras ventajas. Tienen una mayor proporción de bastones, células que les permiten ver mejor con poca luz, y una estructura llamada tapetum lucidum que refleja la luz y mejora la visión en ambientes oscuros. Esto les da una ventaja sobre las personas en situaciones de baja iluminación, aunque no significa que tengan visión nocturna total.
Además, los perros detectan con facilidad los objetos en movimiento, una habilidad especialmente desarrollada en su especie. Sin embargo, los objetos estáticos pueden pasarles más desapercibidos. La posición lateral de sus ojos les da un campo visual más amplio, aunque sacrifican parte de la visión binocular y la percepción de profundidad.
Fuente: TN — Ver noticia original