Cada vez es menos frecuente la clásica imagen de una familia reunida alrededor de la mesa para compartir la cena. Un estudio global realizado por IKEA junto a YouGov, que encuestó a más de 31.000 personas en 31 países, reveló que casi una de cada cinco suele comer en el sillón y que menos de la mitad mantiene la costumbre de cenar en una mesa.
Las razones detrás de este cambio son diversas: los horarios, el tamaño de las viviendas y el uso de dispositivos electrónicos modificaron una de las rutinas más tradicionales del hogar. El informe, titulado Cooking & Eating Report 2026, mostró que solo el 44% de los encuestados cena en una mesa, mientras que el 18% lo hace en el sillón, el 4% en la cama y otro 4% de pie en la cocina.
Las diferencias entre países y el impacto de las pantallas
El estudio detectó diferencias importantes según el país. En el Reino Unido, por ejemplo, casi la mitad de las personas (48%) cena en el sillón y solo el 31% lo hace en una mesa de cocina. Además, los británicos tienen casi tres veces más probabilidades de no contar con una mesa de comedor.
Las pantallas también cambiaron la dinámica de las comidas y la manera en que las personas comparten ese momento:
- Solo el 7% de los hogares tiene reglas para evitar el uso de dispositivos electrónicos en la mesa.
- El 54% de las personas mira televisión cuando come sola.
- El 40% mantiene ese hábito incluso cuando comparte la comida con otras personas.
Esto muestra que comer acompañado no significa necesariamente compartir toda la atención. La televisión y otros dispositivos se incorporaron a una rutina que tradicionalmente estaba asociada con el diálogo y el encuentro.
Velocidad y falta de espacio: los cambios al momento de comer
Otro dato llamativo es la velocidad: la mayoría de las personas termina de cenar en menos de 30 minutos. Además, quienes tienen ingresos más bajos tienen el doble de probabilidades de comer en menos de diez minutos que quienes pertenecen a hogares de mayores ingresos.
La falta de espacio también representa un problema para muchas familias. Solo el 32% de los encuestados dijo estar conforme con su cocina. A su vez, el 46% señaló al menos uno de estos inconvenientes, una situación más frecuente en las ciudades, los hogares con chicos y entre los más jóvenes:
- Falta de espacio de almacenamiento.
- Pocas superficies de trabajo.
- Tamaño reducido de la cocina.
La combinación de cocinas pequeñas, poco espacio de guardado y rutinas aceleradas plantea nuevos desafíos para los hogares. Los cambios en los hábitos alimentarios no dependen únicamente de las preferencias personales, sino también del tiempo y del espacio disponibles para cocinar y comer.
A pesar de las transformaciones, compartir una comida sigue teniendo un valor importante. El 60% de los participantes afirmó que conectar con otras personas a través de la comida es importante.
Además, las mesas del hogar cumplen distintas funciones: el 31% las utiliza para celebraciones, el 29% para compartir momentos y otro 29% para socializar.
Fuente: TN — Ver noticia original