Un conflicto entre vecinos que comenzó en 2014 terminó con una condena judicial y una indemnización de $6 millones en Corrientes. Un hombre que vendía garrafas de gas desde su casa deberá pagarle esa suma a una mujer que lo denunció por los ruidos, las vibraciones y los olores que generaba la actividad.
La decisión fue tomada por el Juzgado Civil y Comercial N.º 2 de Corrientes. La jueza Graciela Lisceiko hizo lugar parcialmente a la demanda y, además de establecer una reparación económica, ordenó que el comerciante interrumpa de inmediato la venta de gas envasado desde su domicilio hasta obtener la habilitación correspondiente.
Según se reconstruyó en el expediente, el problema se extendió durante años y llegó a afectar el descanso y la vida cotidiana de la denunciante. La Justicia consideró que las molestias superaban la llamada “normal tolerancia” que debe existir en la convivencia entre vecinos.
Los ruidos y olores que originaron la denuncia
La mujer, una persona mayor con problemas de salud, sostuvo que en el inmueble lindero funcionaba un kiosco sin habilitación dedicado al acopio y la venta de garrafas de gas y carbón.
En su presentación, describió olores persistentes a combustible y ruidos provocados por golpes contra la pared medianera. También denunció vibraciones y molestias durante la noche, que le impedían descansar, aunque el hombre negó los hechos.
Sin embargo, los informes municipales incorporados a la causa indicaron que el comercio no contaba con autorización para vender gas envasado y advirtieron sobre el riesgo de incendio que la actividad podía representar para el barrio. Además, los testimonios reunidos durante el proceso describieron sonidos similares a “martillazos” y un clima de hostilidad entre ambas partes.
Por qué la Justicia ordenó pagar $6 millones
Al resolver el caso, la jueza tuvo en cuenta tanto las molestias denunciadas como la situación particular de la mujer. Para eso, aplicó las 100 Reglas de Brasilia y la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores.
La magistrada consideró que, por su edad y porque vivía sola, la demandante se encontraba en una situación de especial vulnerabilidad frente al conflicto. La indemnización quedó dividida en dos conceptos: $2 millones por las inmisiones, es decir, las molestias ocasionadas por los ruidos y olores, y otros $4 millones por daños materiales y espirituales. Para establecer este último monto, el tribunal también tomó en cuenta un antecedente penal vinculado con el enfrentamiento entre los vecinos.
El antecedente de los ataques contra la casa de la mujer
Según el expediente, los demandados habían sido condenados por ingresar al techo de la vivienda de la denunciante y arrojar aceite sobre las paredes y las ventanas.
La Justicia consideró que ese episodio fue una agresión deliberada que tuvo consecuencias sobre la estabilidad emocional de la mujer y lo incorporó entre los elementos para determinar la reparación.
Para calcular el resarcimiento, el tribunal tomó como referencia el valor actual de distintos bienes de consumo, entre ellos un televisor, un aire acondicionado y un sommier. El objetivo fue establecer una compensación acorde con las necesidades de la mujer y su situación particular. Además del pago de los $6 millones, el hombre deberá dejar de vender garrafas desde su domicilio hasta contar con la habilitación correspondiente.
Fuente: TN — Ver noticia original