Veinticinco mujeres de Santiago del Estero unieron sus conocimientos y sus manos para confeccionar una estola artesanal con dos símbolos de la historia y la fe argentina: la imagen de Mama Antula, la primera santa del país, y la Cruz de Matará, considerada el crucifijo catequístico más antiguo de América. La pieza fue realizada como una ofrenda para el papa León XIV y tiene detrás una historia de trabajo colectivo y tradición.
La iniciativa surgió de la Cátedra Abierta de Mama Antula de la Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE), que convocó a las Teleras de Majada Sud para participar del proyecto. El diseño estuvo a cargo de la artista plástica Gabriela Soria, en colaboración con las artesanas, que aportaron sus conocimientos sobre técnicas ancestrales de hilado y tejido.
Las Teleras de Majada Sud son una asociación civil integrada por 25 mujeres del departamento San Martín. En sus comunidades, las madres y las abuelas tienen un papel fundamental en la economía de sus hogares. A través del telar, encontraron también una herramienta para organizarse, generar oportunidades de desarrollo familiar y mantener vivas las costumbres de sus antepasados.
“Nos hemos unido y organizado para realizar con nuestras propias manos esta estola como ofrenda, poniendo en ella nuestro trabajo, historia, tradiciones y, sobre todo, mucho amor y esperanza”, expresaron las integrantes de la asociación.
La convocatoria de la universidad fue recibida con entusiasmo por las artesanas, que encontraron en la propuesta una oportunidad para mostrar su trabajo más allá de sus comunidades.
“Fuimos convocadas por la Cátedra Abierta de la Mama Antula de la UNSE, oportunidad que recibimos con mucha alegría y orgullo, ya que nos permite dar a conocer el valor de nuestros tejidos, nuestros saberes y la cultura de las comunidades del interior santiagueño”, agregaron.
El diseño de la pieza combina dos referencias religiosas profundamente vinculadas con la historia de Santiago del Estero.
Una de ellas es Mama Antula, nacida en esa provincia y canonizada en febrero de 2024 por el papa Francisco. María Antonia de Paz y Figueroa se convirtió así en la primera santa argentina y en una figura central de la tradición religiosa del país.
El otro símbolo es la Cruz de Matará, considerada el crucifijo catequístico más antiguo de América. Su historia representa el encuentro entre la fe cristiana y la cultura de los pueblos originarios mataráes, que habitaron la región.
La elección de ambas imágenes busca reunir en una misma pieza la identidad religiosa, la memoria y las raíces culturales santiagueñas. A través de sus tejidos, las artesanas también quisieron poner en valor los saberes que se transmiten de generación en generación.
El proyecto es impulsado por la Cátedra Abierta de Mama Antula de la UNSE y cuenta con el apoyo del vicegobernador Carlos Silva Neder y de la Honorable Cámara de Diputados de Santiago del Estero. La estola representa, además, una forma de llevar el trabajo de las comunidades del interior provincial a un ámbito internacional, con una ofrenda que combina artesanía, historia y fe.
Fuente: TN — Ver noticia original