Entre los árboles que pasan desapercibidos en Buenos Aires, uno guarda una historia que conecta la ciudad con los grandes hitos de la Argentina: el retoño del Pino de San Lorenzo, plantado en las Barrancas de Belgrano hace casi cien años y vinculado directamente con José de San Martín.
El ejemplar llegó a ese espacio verde el 25 de mayo de 1932, cuando la Asociación Cultural Sanmartiniana de Belgrano organizó su plantación. No se trataba de un árbol cualquiera, sino que era descendiente directo del famoso pino que crecía en el antiguo huerto del Convento de los Padres de la Compañía de Jesús en San Lorenzo, Santa Fe.
Según la reseña histórica oficial, bajo la sombra de aquel árbol original, San Martín firmó el parte de la victoria tras el combate de San Lorenzo, el 3 de febrero de 1813.
Dónde está el retoño del Pino de San Lorenzo en la ciudad
El árbol se encuentra en las Barrancas de Belgrano, en una zona delimitada por las avenidas Luis María Campos, Mariscal Sucre y La Pampa.
Su presencia es parte del patrimonio verde e histórico de la ciudad. El Gobierno porteño lo incluyó en su catálogo de árboles históricos y notables, una distinción reservada para ejemplares ligados a hechos y personajes clave de la historia argentina.
El lugar cuenta con un monolito y una placa conmemorativa que recuerdan la procedencia del árbol y la fecha en que fue plantado. Allí se destaca que se trata de un retoño del histórico pino bajo cuya sombra descansó el Libertador.
La historia del árbol original y su legado
El pino del que desciende el ejemplar porteño crecía en el huerto del antiguo convento jesuita de San Lorenzo, Santa Fe.
Su historia quedó marcada por la batalla del 3 de febrero de 1813, cuando las tropas de San Martín derrotaron a los realistas en uno de los primeros triunfos del Libertador en suelo americano. La tradición cuenta que, tras el combate, San Martín descansó bajo el pino y desde allí firmó el parte de guerra que comunicaba la victoria.
El árbol original fue reconocido como uno de los primeros ejemplares históricos del país. En 1913 recibió una placa conmemorativa de la Sociedad Forestal Argentina y, dos años después, comenzó a reproducirse para distribuir retoños en distintos puntos del país.
El Pino de San Lorenzo murió tras un largo deterioro y una fuerte tormenta en octubre de 2012. Según la Municipalidad de San Lorenzo, se secó definitivamente en 2013.
Por qué el árbol de las Barrancas de Belgrano es considerado histórico
El retoño plantado en 1932 no solo destaca por su antigüedad, sino porque mantiene una conexión material con uno de los árboles más emblemáticos de la historia argentina.
El Gobierno de la Ciudad explica que los ejemplares históricos reciben protección y mantenimiento especiales por su relación con hechos y figuras relevantes.
En el caso del Pino de San Lorenzo, su importancia está ligada a la memoria de la batalla de 1813 y a la figura de San Martín. Así, entre los árboles que forman parte del paisaje cotidiano porteño, este ejemplar de las Barrancas de Belgrano conserva una historia que comenzó hace más de dos siglos en Santa Fe y que todavía puede conocerse a través de un árbol que sigue creciendo en la ciudad.
Fuente: TN — Ver noticia original