La confirmación del la trágica muerte de Jesús de Miguel a los 30 años conmocionó de lleno al fútbol español. El delantero madrileño perdió la vida tras el violento choque sufrido con el arquero Jesús Owono durante el partido entre Tenerife y Andorra.
Conocido afectuosamente en los vestuarios como “Demi”, construyó una carrera caracterizada por la perseverancia, la humildad y el esfuerzo en las divisiones del ascenso.
Nacido en Madrid en septiembre de 1996, comenzó a jugar en el Lugo Fuenlabrada y el Leganés antes de iniciar un largo recorrido lejos de los grandes flashes mediáticos.
Su primer hito llegó en la temporada 2017/18 con el Internacional de Madrid, donde logró el ascenso a Segunda B justamente en el estadio Heliodoro Rodríguez López.
Tras un paso por Navalcarnero con 11 goles y un nuevo ascenso, en 2021 desembarcó en Unionistas de Salamanca para consolidarse en la Segunda División de España.
Quienes compartieron vestuario con él en Salamanca lo recuerdan como un futbolista sumamente trabajador, zurdo, de casi 1,90 metros y siempre predispuesto al equipo.
Su verdadera explosión goleadora se produjo en el CD Castellón a partir de principios de 2023. En esa temporada fue la gran figura del equipo albinegro, coronándose como máximo artillero de su grupo con 16 tantos y logrando el ascenso.
Ese enorme rendimiento le permitió cumplir el sueño de debutar en el fútbol profesional a los 27 años y recibir el premio al mejor jugador del torneo.
En julio de 2025, el Tenerife concretó su fichaje por tres temporadas, recordando una vieja anécdota en X (antes Twitter) de cuando Jesús tenía 16 años y soñaba con viajar a la isla.
En su primera campaña con el blanquiazul fue muy buena donde marcó 11 goles y fue una de las piezas clave para devolver al Tenerife a la Segunda División.
Fuente: TN — Ver noticia original