Esta receta rinde 12 empanadas y propone un relleno de espinaca, ricota y nueces, una combinación equilibrada que suma textura, sabor y valor nutricional.
La masa de garbanzos se presenta como una opción práctica para quienes buscan variar el consumo de harinas refinadas. Aporta proteínas y una textura firme que permite un buen armado y cocción pareja. La receta no requiere amasado prolongado ni tiempos de reposo extensos, lo que facilita su incorporación en la cocina cotidiana.
Para 12 empanadas se necesitan 300 gramos de harina de garbanzos, 2 cucharadas de aceite de oliva, 180 mililitros de agua, una pizca de sal y condimentos a gusto. Para el relleno hacen falta 300 gramos de espinaca fresca, 250 gramos de ricota, 80 gramos de nueces picadas, sal, pimienta y nuez moscada. Además, un poco de aceite para saltear y otro para pincelar.
La preparación comienza con la masa, que se forma al mezclar la harina de garbanzos con la sal, el aceite y el agua hasta lograr una textura lisa y maleable. La masa se divide en bollos y se estira en discos. El relleno se prepara con la espinaca salteada y bien escurrida, que luego se mezcla con la ricota, las nueces y los condimentos. Cada disco se rellena, se cierra y se acomoda en una placa aceitada. La cocción se realiza en horno medio durante unos 20 minutos, hasta lograr un dorado parejo.
Ideas para personalizar la receta
La receta admite variaciones en el relleno según preferencias y disponibilidad. La ricota se puede combinar con quesos semiduros rallados o reemplazar por tofu procesado para una versión vegetal. En lugar de nueces, funcionan almendras o semillas, siempre bien picadas para facilitar el cierre.
También es posible personalizar la masa con hierbas secas o especias suaves, como orégano o pimentón. La cocción puede realizarse al horno o en sartén, según el resultado buscado.
Fuente: TN — Ver noticia original