Aunque existen distintos trucos caseros para limpiar los utensilios de cocina, no hace falta recurrir al bicarbonato, al limón ni a la sal para dejar impecable una tabla de madera. Según los especialistas, el método más efectivo para la limpieza cotidiana es mucho más sencillo: utilizar agua caliente y detergente después de cada uso.
Las tablas de madera son una de las opciones preferidas en muchas cocinas porque son resistentes, tienen una apariencia atractiva y son más delicadas con el filo de los cuchillos. Sin embargo, necesitan cuidados específicos, ya que no se pueden lavar en el lavavajillas ni conviene dejarlas sumergidas en la pileta porque la humedad puede deformarlas y deteriorarlas.
Además de mantenerlas limpias, es importante secarlas correctamente y realizar un mantenimiento periódico para evitar que absorban líquidos, acumulen olores o se agrieten. Aunque circulan numerosas recomendaciones para desinfectarlas y recuperar su aspecto original, el secreto está en incorporar una rutina simple después de cada preparación.
Agua caliente y jabón, el método infalible para lavar las tablas de madera
Para limpiar una tabla de madera, el procedimiento recomendado consiste en lavarla con detergente y agua caliente después de cada uso. Se debe frotar toda la superficie, incluidos ambos lados, con una esponja suave o un cepillo que permita retirar los restos de comida adheridos. Después, hay que enjuagarla, quitar el exceso de agua con un repasador limpio y dejarla secar al aire.
Este método funciona porque permite eliminar las partículas de alimentos, los jugos y los líquidos que quedan después de cortar o picar ingredientes. También ayuda a retirar las bacterias que pueden depositarse sobre la superficie cuando se manipula carne.
De esa manera, se reduce el riesgo de contaminación cruzada, que ocurre cuando microorganismos de un alimento pasan a otro, como una fruta o una verdura que se consume cruda.
Según los especialistas, no hace falta sumar un procedimiento de desinfección por separado si la tabla se lava correctamente con agua y jabón. La limpieza habitual es suficiente para retirar o eliminar las bacterias, por lo que no es necesario recurrir a productos adicionales después de cada preparación. Tampoco recomiendan utilizar lavandina, ya que puede decolorar y resecar la madera, además de favorecer la aparición de grietas.
Otro cuidado fundamental es evitar que la tabla quede en remojo dentro de la pileta o que pase por el lavavajillas. La exposición prolongada al agua y al calor puede deformarla. Una limpieza adecuada después de cada uso no solo ayuda a mantener la higiene de la cocina, sino que también prolonga la vida útil del utensilio y evita manchas y olores desagradables.
Otros trucos caseros sencillos para lavar las tablas de madera
Aunque el agua y el detergente son suficientes para la limpieza diaria, existen algunos recursos para tratar problemas puntuales. Si la tabla conserva olores fuertes, por ejemplo, se puede rociar con una mezcla de vinagre blanco y agua en partes iguales. Se deja secar al aire sin necesidad de pasar un trapo. Este recurso puede ser útil después de cortar alimentos con aromas intensos, como cebolla o ajo.
Otra alternativa consiste en utilizar sal gruesa y limón. Para eso, se distribuye la sal sobre la superficie, se agrega jugo de limón y se frota con la mitad de la fruta hasta formar una pasta. La mezcla se deja actuar durante la noche y luego se retira con una espátula. También se puede preparar una pasta de bicarbonato y agua para tratar manchas y olores persistentes.
Por último, para conservar la madera en buen estado, se recomienda aplicar aceite mineral apto para uso alimentario o cera de abeja una vez al mes. Estos tratamientos ayudan a evitar que la humedad y los olores penetren en el material y reducen el resecamiento provocado por los lavados frecuentes. Si con el paso del tiempo aparecen marcas o grietas, lijar suavemente la superficie puede ayudar a recuperar su uniformidad y facilitar la limpieza.
Fuente: TN — Ver noticia original